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“Se puede matar a la gente con la opinión pública”

Al capitán Andréi Nikitin se le complica la vida tras ser confundido con un terrorista

Marcha "San Petersburgo estamos contigo" el 6 de abril en las calles de Moscú.
Marcha "San Petersburgo estamos contigo" el 6 de abril en las calles de Moscú. EFE

La vida puede complicarse mucho por causa de una vestimenta que provoque asociaciones negativas en los medios de comunicación. Bien lo sabe el capitán Andréi Nikitin, que viajaba en el metro de San Petersburgo cuando ocurrió el atentado que costó la vida a 15 personas (14 más el terrorista). Oficial de las fuerzas aerotransportadas en el pasado, Nikitin es un ciudadano ruso ahora convertido al islam con el nombre de Iliás. El 3 de abril llevaba abrigo oscuro, gorro turco y una larga barba y viajaba en el mismo tren que el suicida. La imagen del capitán, fijada por las cámaras de seguridad, fue difundida en los medios de comunicación, que inicialmente le acusaron de ser el principal sospechoso de la matanza.

Al verse así señalado, Nikitin acudió con celeridad a una comisaría de policía, donde se explicó y le dejaron marchar sin ningún cargo. No obstante, pocos días después, los pasajeros de un avión en el que se disponía a volar de Moscú a Oremburgo se negaron en redondo a viajar con él. La policía y el personal aéreo obligaron a Nikitin a bajarse del aparato, que despegó tras ser revisado por perros expertos en explosivos. El oficial soportó estoicamente la situación y llego por carretera a Bashkiria, la tierra donde nació, como hijo de madre tártara de religión musulmana.

El capitán tuvo que soportar también que le echaran de su puesto de trabajo actual, en Nizhnevártovsk, en Siberia, como conductor de camiones con cargas peligrosas. El despido, aparentemente motivado por presiones de las autoridades locales, puede no ser definitivo, porque Nikitin tiene también defensores entre quienes entienden la injusticia que sufre y las consecuencias del acoso de los medios. La jefatura de Interior en San Petersburgo ha iniciado una investigación interna en busca del responsable de la difusión de la foto del capitán como principal sospechoso del acto terrorista. “Se puede matar a la gente con la opinión pública”, dice Nikitin, según el cual quienes creyeron que era el “supuesto asesino” después “no quisieron averiguar más, se quedaron con eso y comenzaron a matarme a mí”.

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