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Oda a la curva en Delpozo

Josep Font, Michael Kors y Stuart Vevers de muestran en sus desfiles de la Semana de la Moda de Nueva York que la creatividad es tan importante como la viabilidad de las prendas

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Colección de Josep Font para Delpozo presentada hoy en Nueva York.

Todo son curvas en el nuevo Delpozo que ha cerrado este miércoles la presencia española en la Semana de la Moda de Nueva York. Las sinuosas esculturas de Max Bill inspiran una colección con la que Josep Font, el director creativo de la firma, sigue en su eterna búsqueda hacia la máxima pureza formal. La evocadora simplicidad de sus piezas, más redondeadas que nunca, esconden horas de trabajo y de pruebas. Quizá, haciendo balance y como punto de inflexión en su quinto cumpleaños al frente de la firma, amplía sus registros para mostrar prendas más funcionales.

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Una de las propuesta de Josep Font para Delpozo presentadas hoy en Nueva York. WireImage

Volúmenes circulares dan vida a voluminosas chaquetas: “Se pueden llevar tanto a diario como para arreglar. Los patrones están muy estudiados para que sean ligeros, fáciles de plegar…”, explicaba Font antes del desfile poniendo énfasis en su versatilidad. Tener en cuenta la viabilidad comercial es ahora más importante que nunca. La expansión de Delpozo sigue sin prisa pero sin pausa. En agosto abrirán tienda en un centro comercial de Dubái: “Está entre la de Giambattista Valli y Valentino. Y enfrente de la de Dior”, explica un orgulloso Font. Una perfectode lana corta representa bien aspectos en los que ha querido incidir el diseñador: “Hay un paso importante. Es una colección más fácil de llevar, más fácil de colores, con un punto más moderno. Creo que está bien escuchar”, argumenta Font. La paleta en la que brilla el azul Klein, se oscurece con negros, burdeos, terracotas, verde oscuro y pone la mirada en la obra del pintor de Les Nabis József Rippl-Rónai.

Pero, ¿qué sería Delpozo sin un poco de fantasía? Es inevitable. Todos los ojos se van a los jerséis con capucha decorados con escamas de colores brillantes. Con tan solo subir un cuello, convierten a las modelos en colibríes. También en la colección de vestidos de cuento bordados con mil flores. Realidad y ficción unidas por una oda a la curva que remata zapatos masculinos con hebillas metálicas, dibuja mangas japonesas y da forma al nuevo bolso Moon. Sinuosa, dinámica, en constante movimiento, la curva no entiende de límites. En una Semana de la Moda marcada por las reivindicaciones feministas, parece cobrar todo el sentido que lo curvo se dome a la recta.

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Carrusel final en el desfile de Michael Kors. AFP

La silueta de hombros curvados —presente en Victoria Beckham, Tome o Prabal Gurung— también ha hecho su aparición en el desfile de Michael Kors. La mujer, de nuevo, se convierte en el centro de una colección que intenta actualizar el concepto de lo que es la sensualidad hoy: “Es una colección muy tapada que busca proteger a la mujer. Para que pueda estar sexy sin sentirse desnuda”, explica el diseñador. Su colección aterriza con inteligencia y pragmatismo las tendencias globales, poniendo especial acento en el punto, más envolvente que nunca en conjuntos de un solo tono: camel, gris, marrón, caqui. Abrigos de pelo, grandes cinturones y texturas brillantes añaden fantasía a la propuesta. Que sus planteamientos respondan a la demanda real siempre ha sido una prioridad en Kors: “Mucha gente enseña las colecciones en chicos de 17 años, pero yo no tengo muchos clientes de esa edad porque no pueden permitirse comprar estas piezas”. Quizá se refiera a Raf Simons, aunque también podría señalar al nuevo Coach.

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Una modelos en el desfile de Coach en Nueva York. FilmMagic

Ayer, su director creativo Stuart Vevers siguió mostrando su habilidad para sacudir marcas, ponerlas al día y volverlas objeto de deseo. Con el rompepistas 1979 de Smashing Pumpkins, himno adolescente de toda una generación, hizo desfilar a sus “cool kids” con gorras de cazador, voluminosas chaquetas de mutón, cómodos vestidos de flores y deportivas con gruesas suelas de goma en una propuesta que fusionó con acierto referencias tan dispares como el folk y el hip-hop. Con la comodidad en el centro de mira, se nota que Vevers se lo está pasando muy bien en esta aventura: “Al final del día mi foco está en los números, pero creo que si consigo hacer de Coach una firma relevante, interesante y creativa, esto también tendrá un efecto positivo en el negocio”.

Prendas para toda una vida

En la rueda de prensa que Michael Kors ofreció a la prensa en sus oficinas delante de Bryan Park, el diseñador americano explicó que ponía especial atención en crear prendas que trascendieran a la voracidad de las tendencias. Sabe que a sus clientas les gusta guardarlas y hacer uso de ellas durante un largo periodo de tiempo: “Hace unos meses hicimos un evento para los clientes aquí en Nueva York y llegó una mujer con un mono de 1988. Me preguntó: '¿Qué piensas?'. A lo que dije: 'Fabulosa'. Ella respondió: 'El gran milagro es que todavía pueda caber en él”. Ese mismo día, unas horas antes, Josep Font también recordaba como hace poco se encontró en un restaurante a una clienta luciendo unos pantalones que había diseñado hacía años: “¡Y le quedaban muy bien”. Ese, al final, es el mejor premio para un diseñador.

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