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El complicado camino en la búsqueda de lo nuevo

Llamar la atención en la escenografía de los desfiles se convierte en la prioridad sobre las colecciones para llamar la atención de los medios en la pasarela neoyorquina

Desfile de Oscar de la Renta, celebrado ayer en la Semana de la Moda de Nueva York. Bebeto Matthews AP / Atlas

Más allá de las prendas, la fotogenia de la puesta en escena es máxima prioridad. Y la quinta jornada de la Semana de la Moda de Nueva York dio buena muestra de la diversidad de estrategias de las marcas para llamar la atención de los medios. La emergente Rosie Assoulin convirtió en un concurrido salón de té una de las salas del Skylight Clarkson, el espacio donde se están desarrollando muchos de los desfiles. De pie y encima de alfombras persas estratégicamente repartidas por todo el espacio, las modelos mostraban sus exuberantes nuevos diseños. Quien no fotografiaba compulsivamente a las modelos y sus vistosos atuendos, sorbía su taza en las chaise longue que también decoraban la estancia. Con deje romántico en esta ocasión, su moda busca a una clienta joven, selectiva y exquisita que huye de las marcas que viste todo el mundo. Un voluptuoso vestido decorado con un romántico bordado de flores parafraseaba con humor y en clave contemporánea la alta costura de Worth y Charles James.

El lunes, Proenza Schouler se despedía de la ciudad que la ha visto crecer. Creada en 2002 por dos graduados de la Parsons School de Manhattan y tras 14 años desfilando en Nueva York, la próxima temporada lo hará en París. En una inmensa planta completamente vacía, Michael Lazaro y Jack McCollough declinaron una colección compacta y enérgica en la que, como siempre, el impacto visual de las prendas es esencial. Conscientes de sus puntos fuertes, pusieron énfasis en ellos: impecables chaquetas de doble faz, vestidos collage y una mirada artística en siluetas y tejidos. En las últimas salidas, el rojo y el azul pusieron la nota patriótica a un adiós que huyó de sensacionalismos.

Desfile de Proenza Schouler en Nueva York. AFP

Y mientras unos se van, otros llegan. La marca francesa Zadig & Voltaire, que este año cumple 20, quiso celebrarlo por todo lo alto con su primer gran desfile en Nueva York. “Para nosotros es muy importante desfilar aquí porque estamos buscando visibilidad e impacto internacional. Somos una firma contemporánea, y creo que de alguna manera compartimos la energía de esta ciudad: cool, sport, relajada”, explicaba Cecilia Bonstrom después del desfile. En la pasarela, la diseñadora creativa invocó las cuatro palabras mágicas que han dado éxito mundial a la marca: “Militar, lencería, piel y punto” con prendas juveniles que prometen actitud. Y para potenciar el reclamo encima de la pasarela no faltaron los hermanos Bella y Anwar Hadid, protagonistas de la última campaña de los franceses.

Las modelos, al final de la presentación de la nueva colección de Zagdig & Voltaire. AFP

Con una mirada más serena, Phillip Lim 3.1 abría su desfile con un abrigo rosa de mohair, el color del momento, para centrarse en la mujer. El diseñador aprovecha una colección llena de detalles para reencontrarse: “Quería volver a disfrutar con el proceso”, explicaba tras el desfile, “todo tiene que ser tan rápido, tan instantáneo, que nos olvidamos de serlo, pero hay que despertar la curiosidad para hacer prendas bonitas”.

Carrusel final en el desfile de Phillip Lim 3.1. FilmMagic

Y un festival de prendas bonitas prometía ser el segundo debut más esperado —con el permiso de Raf Simons para Calvin Klein—: el de Fernando García y Laura Kim al frente de Oscar de la Renta. La decisión de mostrar su propia marca (Monse) justo antes de la colección de Oscar de la Renta compartiendo escenario no acabó de jugar a su favor. Tras el pase de lo nuevo de Monse, con una colección un tanto deslavazada, unas cortinas plateadas descubrían el set de columnas que enmarcó lo nuevo de De la Renta: “Hemos tenido en cuenta lo que le gustaba: que las prendas fueran sencillas pero impactantes”, explicaba García al acabar la presentación. Pero algo falló, y no fue solo la cortina a medio desplegar que dejó a parte de la prensa sin visibilidad. La aparatosidad de la puesta en escena alejó la atención de los vestidos, algunos de ellos demasiado cercanos al Dior de Raf Simons. Parece que García y Kim quisieron decir demasiadas cosas en muy poco tiempo. Habrá que hacer balance para empezar de nuevo.

La española Blanca Padilla brilla también en Nueva York

La modelo Blanca Padilla, en la pasarela de Philipp Plein el pasado lunes en la Semana de la Moda de Nueva York. WireImage

Tras la buenísima temporada de Blanca Padilla en los recientes desfiles de la alta costura de París —brilló más que nunca en Dior—, la modelo española continua en alza. Así lo confirman sus apariciones en algunos de los principales desfiles de la Semana de la Moda de Nueva York: Jonathan Simkhai, La Perla, Jeremy Scott y Prabal Gurung.

Por su parte Mayka Merino, la modelo española que triunfa entre la nueva armada de diseñadores europeos —el primero que apostó por ella fue J.W. Anderson—, ha desfilado, sobre todo, con firmas emergentes: Public School, Milly y Adam Selman. Ambas son la única representación española un un casting que gana en diversidad, tanto racial como de tallas, respondiendo así a las demandas de las compradoras. J.W. Crew fue más allá y, de nuevo, puso a hacer de modelos por un día a un nutrido grupo de viejos amigos de la firma, algunos anónimos y otros conocidos, como la actriz Sarah Bernhardt.

Desfile conjunto de Monse y Oscar De La Renta. FilmMagic

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