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33 palabras en español que ningún extranjero es capaz de pronunciar

Algunos de nuestros vocablos son trampas mortales hasta para el más esforzado de los guiris

palabras en español
A Mr. Bean, como a cualquier inglés, se le atragantan palabras como "sonrojado" o "jamón".

A ningún hispanohablante se nos ocurriría pensar que la palabra "despotricar" podría acarrear grandes dificultades en su pronunciación, si bien es cierto que tampoco es de las más sencillas por esa sílaba –tri– precedida de –po– que casi la convierte en un trabalenguas. Sin embargo, para un japonés podría ser una trampa mortal. “En general, los japoneses suelen apoyar el sonido de una consonante con una vocal, aunque sea incluso en una combinación de dos consonantes o una consonante al final de palabra. Por ejemplo, 'carta' la pronunciarían como caruta; 'mesas' como mesasu; 'abierto' como abieruto; y 'Madrid' como Madorido", explica Pablo Navarro, profesor de español en el Instituto Cervantes de Tokio. Y añade: "Despotricar' sería para un nipón algo así como desupoturicar". Verdaderamente impensable para el mismísimo Cervantes.

Más allá de lo anecdótico, o precisamente por ello, se nos ocurrió averiguar si realmente el español es un idioma tan difícil para un extranjero como parece ser en ocasiones y cuáles son esas palabras que podrían complicarle la vida a cualquiera. Sin mencionar "supercalifragilísticoespialidoso", a la que, incluso el castellano más puro vocalizaría de forma pausada y pensándosela. Nuestra sorpresa ha sido descubrir que incluso la palabra “armadillo” puede ser ardua, tal y como demuestra un simpático vídeo del portal de idiomas Babbel.

Para un japonés, 'carta' es 'caruta'; para un inglés 'perro' es 'pero' y para un esloveno 'limpiaúñas' es una trampa mortal

“Lo cierto es que, comparado con otros idiomas, el español no se considera particularmente difícil. Una de las razones principales es que es muy fonético. Es decir, en general, a una letra determinada corresponde consistentemente un sonido específico”, comenta la doctora en Literatura y Lengua Española, Rosario Torres, profesora asociada de español en la Penn State University (Estados Unidos). Sin embargo, como en todos los idiomas, la dificultad, haberla hayla, y radica en el sencillo hecho de que ciertos fonemas no suelen formar parte de la lengua materna.

“Cuando aprendemos una segunda lengua, la fonética suele convertirse en una asignatura compleja por una razón sencilla: nos vemos ante la necesidad de modificar nuestros arraigados hábitos articulatorios. De pronto, nos enfrentamos con sonidos no presentes en nuestro idioma, lo que exige habituarse a puntos y modos de articulación que, para nosotros, resultan extraños”, afirma otra especialista en la materia, Cristina Pérez Múgica, doctora en Literatura Española e Hispanoamericana y profesora de español para extranjeros en la academia Letra Hispánica, de Salamanca.

Otro punto a tener en cuenta es la grafía, como bien dice esta experta: “Nos cuesta asumir el hecho de que una misma grafía puedan representar sonidos distintos en otras lenguas”. Por ejemplo, en español, a cada fonema vocálico le corresponde una sola grafía (con la sola excepción de la 'i'), mientras que en inglés una misma letra puede representar vocales distintas. “Esto provoca que, en ocasiones, los hablantes nativos de inglés experimenten una cierta confusión: por ejemplo, no es raro que cuando se encuentran con la grafía ‘e’ duden entre pronunciarla como /i/ o como /e/”, comenta la profesora Pérez Múgica.

La trampa de la doble 'r'

¿Qué tienen en común estas palabras? Para cualquier extranjero la pronunciación fuerte de la letra 'erre', también denominada vibrante múltiple, es uno de los sonidos más complejos. En palabras como “perro”, “ubérrimo”, o “desarrolladores”, por ejemplo, notaremos que la mayoría pronunciarán pero, ubérimo y desarolladores. Las palabras con doble 'erre' o 'erre' al principio, como "carro", "rato", "rueda", "sonrojado" o "rito", son una mala pasada para todos, japoneses incluidos, quienes, como indica el profesor Pablo Navarro, “no las pronuncian de forma fuerte, sino suave, ya que ese sonido no existe en japonés”. Por otra parte, la profesora Pérez Múgica matiza que “en toda China, salvo en la zona de Xinjiang, no existe ningún dialecto en el que aparezca el fonema de la 'erre' vibrante múltiple ni tampoco en lenguas como el inglés, el alemán, el francés… Es lógico que cause problemas a un mayor y más variado grupo de estudiantes”, puntualiza. Ni mencionar, entonces, "coscorrón", ni mucho menos "ronronear" o, peor aún, "terrestre".

Cuando "hola" se convierte en "jola"

Exigir, ejercer, corregir. Son otros de los vocablos que aunque parezcan inocentes llevan trampa. La doctora Torres, de la Penn State University, anota que la 'g' delante de las vocales 'i' y 'e' (“exigir” o “refrigerador”) se convierte en un sonido muy complicado para los extranjeros de habla inglesa. A estas hay que sumarle nuestra 'hache', que para muchos es un quebradero de cabeza. “Esta letra es para nosotros una mera grafía, que no se materializa de ningún modo en el habla. Sin embargo, movidos por sus hábitos articulatorios propios a los que están acostumbrados, los anglohablantes pueden olvidar esta norma y pronunciar la 'h' de palabras como 'hermano', 'hola', 'hablar”, explica Cristina Pérez. De ahí que sea muy habitual escuchar a un oriundo de Texas decir, con una aspiración suave, germano, jola o jablar.

Hasta los italianos se resbalan en nuestra 'piscina'

Ascensor, piscina, consciente. Con estas comenzamos a rizar el rizo. Incluso son difíciles de pronunciar para los italianos que, a priori, son quienes tienen un idioma más similar al nuestro. Y es que no todas las grafías semejantes en ambos idiomas tienen el mismo sonido. “Los italianos experimentan dificultades cuando se encuentran con este grupo 'sc' en palabras españolas, como ‘piscina’ o ‘imprescindible”, comenta Cristina Pérez desde su experiencia. En italiano, estos dos sonidos agrupados se pronuncian de una manera diferente, más parecido a una “sh” inglés, el mismo sonido que usamos en español para imponer silencio (“shhhhh”), denominado fonéticamente como sonido palatal fricativo sordo.

Los rocambolescos caminos de la 'j' 

Jarrón, aguja, jamonero. Cualquier buen imitador de un anglohablante intentando hablar español se dará cuenta de su manera tan peculiar de pronunciar nuestra 'jota' fuerte. Más suave, casi como una hache aspirada. Pues bien, en algunos idiomas, la cosa es aún más rocambolesca. El profesor Navarro del Instituto Cervantes en Tokio ha visto como allí las palabras con la letra 'j' a veces llegan a pronunciarse de manera inverosímil, convirtiendo esa consonante en una 'f': “Julio' lo pronuncian como furio o 'juego' como fuego. En otras ocasiones, los nipones se inclinan por, simplemente, suavizarla, haciendo de 'joyería' (hoyería), de 'ojos' (ohosu) o de 'jamón' (hamón)”.

Un japonés no dice "zurcir", dice "surosiru"

Zapato, cerilla, zurcir. Para muchos extranjeros, el sonido de la 'zeta' no existe en sus idiomas maternos, por lo que su pronunciación exacta en español es imposible. ¿Qué les ocurre a los japoneses, por ejemplo? “Las palabras con la letra 'z' o el sonido de la combinación ‘ce’ y ‘ci’ tampoco existe para ellos, y lo pronuncian como si fuera el sonido de la letra 's'. 'Zumo' será sumo; 'arroz', aros; 'cerca', serca, y 'circo', sirco”, dice el profesor Navarro. Cabe destacar que, por las anotaciones que señala el experto de español en Tokio, “zurcir” será algo así como surosiru. ¡Todo un reto también para nosotros!

¿Te quieres reír? Pídele a un esloveno que diga "limpiaúñas"

Zafarrancho, inexorable, bibliográfico. A todo lo dicho se suma, además, la dificultad de las palabras que tienen demasiadas sílabas. “Resultan más complicadas de articular por la mera cantidad de letras que las componen”, explica la profesora Rosario Torres. Y más todavía si todas esas letras conforman una sola sílaba. “Para los eslovenos, por ejemplo, la pronunciación de diptongos, triptongos e hiatos puede acarrear dificultades por dos motivos: su lengua no cuenta con fenómenos que equivalgan exactamente a estos y, además, el español presenta una gran variedad y abundancia de diptongos”, añade Cristina Pérez, de Letra Hispánica. Pídele a un esloveno que diga "limpiaúñas", aunque solo sea por probar. Y si tienes más curiosidad por saber de qué manera un guiri lidia con nuestro idioma, échale un vistazo a este vídeo realizado por el portal Flama. Las risas, al menos, están aseguradas.

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