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Obama usa la ciencia para poner ‘verde’ a Trump

El presidente de EE UU escribe en revistas científicas para pedir a su sucesor que apueste por las energías limpias y que mantenga su reforma sanitaria

Obama observa unos paneles solares en una foto de 2015. En vídeo, el testamento científico del actual presidente de EE UU

"Sabemos desde hace tiempo, sobre la base de un registro científico masivo, que la urgencia de actuar para mitigar el cambio climático es real y no puede ser ignorada". Esa frase pertenece a un artículo en la revista Science, pero no está escrita por un experto de un panel científico ni por un académico especialista sino por el todavía presidente de EE UU. Barack Obama camina sus últimos pasos en la Casa Blanca sobre artículos científicos —ha escrito otros dos defendiendo su reforma sanitaria— que reivindiquen su legado y legitimen su visión del futuro de su país y del planeta.

"Cualquier estrategia económica que ignore la contaminación derivada del carbono impondrá enormes costes a la economía mundial", asegura Obama

Es un testamento científico con el que pretende influir en su sucesor, Donald Trump, que ni es tan verde como Obama ni defiende la bonanza de una sanidad universal. En su artículo, el presidente asegura que es el momento para apostar por las energías limpias por el bien de la Tierra pero también por la oportunidad económica. "Cada vez hay más pruebas de que cualquier estrategia económica que ignore la contaminación derivada del carbono impondrá enormes costes a la economía mundial y resultará en menos empleos y menos crecimiento económico a largo plazo", defiende Obama.

"A pesar de la incertidumbre política a la que nos enfrentamos, estoy convencido de que ningún país está mejor preparado para afrontar el reto del clima y aprovechar los beneficios económicos de un futuro con bajas emisiones de carbono que EE UU, y que seguir participando en el proceso de París supondrá un gran beneficio para el pueblo estadounidense", argumenta. Obama defiende en su artículo la importancia de mantener el acuerdo de París contra el cambio climático, un impulso "irreversible" propiciado por 110 países que suponen el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El texto de Obama es extenso y está cargado de datos, como que hoy por hoy el número de trabajadores dedicados al desarrollo de energías eficientes ya dobla al de empleados en el sector de las energías fósiles (2,2 millones frente a 1,1) en su país. Un argumentario que desemboca en un protagonista: Trump. Obama no nombra a su sucesor hasta el último de los 23 párrafos de su texto, aunque su sombra aparece en cada uno de ellos, dada su cercanía al sector de los hidrocarburos y su tesón en poner en duda la importancia y el origen humano del cambio climático.

En pocos meses, Obama ha publicado en tres de las principales revistas científicas y uno de sus artículos ha sido el de mayor impacto de 2016

Aunque reconoce que "una de las grandes ventajas" de su sistema de gobierno es que "cada presidente puede trazar su propio camino", Obama afirma que la ciencia y la economía recientes muestran el camino de lo que nos traerá el futuro, "en muchos casos independiente de las opciones políticas a corto plazo, cuando se trata de combatir el cambio climático y de pasar a una economía de energías limpias".

Las diferencias entre el discurso de Obama y Trump son notables en este aspecto. Mientras el presidente actual presentaba la mayor reserva marina del planeta, el presidente electo veía como casi 400 científicos de los más relevantes del país atacaban su negacionismo del calentamiento global y pedían que reconsiderase su discurso y que los votantes tuvieran en cuenta el daño que podía hacerle al futuro del planeta. El nombramiento como secretario de Estado de Rex Tillerson, jefe del gigante petrolero Exxon Mobil, muestra que la carta no logró conmover a Trump (que las pocas veces que ha hablado de España ha sido para criticar la energía eólica).

El presidente que publicaba 'papers'

Obama parece estar tratando de combatir las posverdades de Trump en el terreno de juego de las verdades mejor contrastadas: las revistas científicas. En agosto se convirtió en el primer presidente de EE UU que escribía un artículo académico propiamente dicho en una revista de impacto y revisión por pares: en JAMA (la prestigiosa revista de la Asociación de Médicos de EE UU) defendió técnicamente las bondades de su reforma sanitaria. El esfuerzo fue recompensado, dado que se convirtió en el paper (artículo científico, en inglés) de mayor impacto social y mediático de todo 2016.

Hace solo unos días, Obama volvía a publicar en una revista médica, esta vez la New England Journal of Medicine (NEJM), para alertar de los riesgos que supondría que Trump intente echar atrás sus mejoras en el sistema sanitario estadounidense. En unos pocos meses, el presidente ha publicado en tres de las principales revistas científicas (Science, JAMA, NEJM), el sueño de cualquier investigador. Su interés por estas publicaciones viene de antes: en 2006 escribió una opinión junto a Hillary Clinton en NEJM precisamente abogando por una reforma sanitaria y otra en JAMA cuando era candidato en 2008. George Bush y Bill Clinton también han publicado opiniones en revistas científicas en el pasado.

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