Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
CONCURSO

La escena del crimen

'Materia' desafía a sus lectores a resolver este último desafío científico, que acompaña a la biblioteca 'Descubrir la ciencia'

Así podría ser el rincón de la playa donde aparecen los dos cadáveres de este crimen ficticio
Así podría ser el rincón de la playa donde aparecen los dos cadáveres de este crimen ficticio

El día 19 de este mes celebraremos el aniversario del nacimiento de Edgar Allan Poe. Recurriendo al tópico, el maestro del relato de horror no necesita presentación; pero tal vez sí la requiera en otra de sus facetas no tan popular, la de padre del género negro.

Antes de Sam Spade, de Philip Marlowe, de Miss Marple, Hércules Poirot o incluso Sherlock Holmes, Poe creó al primero de todos ellos, el Chevalier Auguste Dupin. Tan precoz fue el personaje del escritor estadounidense que por entonces aún ni siquiera se empleaba el término “detective”. Como sus famosos herederos, Dupin hacía gala de un fino raciocinio. Así desplegaba todo su talento en su más curiosa especialidad: resolver casos a distancia basándose en recortes de periódico y otros escritos relacionados con el misterio en cuestión.

Como homenaje a Poe en su 208º cumpleaños, en este último desafío proponemos ponerse en la piel del célebre detective y resolver este caso, ficticiamente aparecido cualquier día en un diario local:

Hallados dos cadáveres en la playa

Dos jóvenes, un hombre y una mujer, fueron hallados muertos ayer por la mañana en una playa cercana a Naples. Hasta el momento se desconoce la identidad de los fallecidos, que probablemente eran turistas de vacaciones en la región.

Los cadáveres fueron hallados a primera hora de la mañana por una patrulla policial. Ambos yacían en el agua junto a la orilla, a poca distancia de un camino en el que se encontraron dos bicicletas presumiblemente pertenecientes a las víctimas.

Sin embargo, este diario ha podido saber que un extraño detalle impide por el momento atribuir los fallecimientos a un ahogamiento accidental: los jóvenes, vestidos con trajes de baño, mostraban múltiples ampollas y abrasiones por todo su cuerpo, como si hubieran sido torturados o quemados. El forense declaró que las lesiones no se corresponden con las infligidas por ningún animal marino conocido.

La policía continúa analizando el escenario del suceso en busca de restos que pudieran delatar la presencia de terceras personas, pero por el momento no se han hallado huellas ni otro tipo de restos, salvo los rescoldos extinguidos de una fogata que aparentemente los jóvenes prendieron junto a un árbol bajo el que se refugiaron del fuerte aguacero que cayó anoche en la costa. Fuentes policiales han apuntado que la autopsia de los cuerpos deberá arrojar algo de luz sobre el caso.

Para facilitar la resolución del caso, aquí van tres pistas más:

  • La causa de la muerte guarda una relación “familiar” con las fiestas que acabamos de dejar atrás, la Navidad.
  • La protagonista de una ópera francoalemana del siglo XIX moría por el mismo motivo.
  • La muerte de los dos jóvenes tiene también algo en común con la de un famoso explorador español.

¿Cómo murieron los dos jóvenes?

Explica tu respuesta. El plazo para responder a este desafío finaliza el domingo 29 de enero a las 12:00 (hora peninsular española)

Respuesta correcta: La causa de la muerte de los dos jóvenes no debía hallarse en el suelo, sino sobre sus cabezas: el árbol bajo el que se habían cobijado y del que habían arrancado ramas para encender fuego era un ejemplar de Hippomane mancinella, también llamado manzanilla de la muerte y considerado el árbol más venenoso del mundo.

Se trata de una especie nativa de la región tropical y subtropical de América, incluyendo el estado de Florida donde tiene lugar el caso, y que suele crecer en las playas entre los mangles. Su nombre procede de su fruto, parecido a una manzana pequeña, letal para el ser humano.

Pero no sólo la fruta es tóxica: todo el árbol es venenoso. La Universidad de Florida advierte de que “la interacción con o la ingestión de cualquier parte de este árbol puede ser letal”. De hecho, su savia es tan venenosa que “causa ampollas similares a quemaduras cuando entra en contacto con la piel”. Por ello se recomienda no buscar refugio bajo estos árboles durante la lluvia, ya que la secreción arrastrada por el agua puede provocar quemaduras. Por si fuera poco, el humo de la combustión de sus ramas puede producir una grave inflamación ocular y ceguera temporal.

En resumen, los dos jóvenes eligieron el árbol equivocado para cobijarse de la tormenta. Arrancaron sus ramas para hacer fuego y, al descubrir sus frutos, quizá decidieron probarlos. Cuando sintieron que el agua caída del árbol estaba quemando su piel, huyeron despavoridos; pero cegados por el humo y confundidos por los síntomas de la intoxicación, equivocaron el camino y se dirigieron hacia el mar, donde encontraron la muerte.

La manzanilla de la muerte es un veneno clásico en la ficción: en la ópera L'Africaine (1865), del alemán Giacomo Meyerbeer con libreto en francés de Eugène Scribe, la reina indígena Sélika ponía fin a su vida inhalando los efluvios tóxicos del árbol, decepcionada por no conseguir el amor del explorador portugués Vasco da Gama. Y no sólo en la ficción; el español Ponce de León, conquistador de Florida, fue presuntamente envenenado por una flecha emponzoñada con la savia del árbol. En cuanto a la pista navideña, la manzanilla de la muerte pertenece a la familia de las euforbiáceas, que incluye también la planta más típica de la Navidad, la Euphorbia pulcherrima, también llamada poinsetia o flor de Pascua.

Ganadora: Visitación Vidal Gilsanz, de Collado Villalba (Madrid).

Descubrir la Ciencia - Desafío número 10

;)

Finalizado

Más información