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Carolina Marín, una de las leyendas del deporte español, anuncia su retirada

La jugadora de bádminton, dueña de un palmarés fantástico, deja la competición a los 32 años por culpa de las lesiones

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El vídeo con el que ha anunciado su retirada
Carolina Marín, durante una competición en Francia en 2023.Foto: Shi Tang (Getty)

Carolina Marín, la jugadora europea de bádminton más laureada de la historia y uno de los fenómenos contraculturales más extraordinarios que ha producido el deporte español, anunció este jueves que se retira a la edad de 32 años.

“Mi camino en el bádminton profesional ha terminado”, dijo, en un vídeo que publicó en sus redes sociales. “Quería que nos despidiéramos en una pista, pero no quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello. Habría querido que mi final como jugadora hubiese sido de otra forma… En el fondo sí que me retiré en una pista, en París, en 2024, pero entonces no lo sabíamos”.

Puede que no lo supiera el público. Carolina Marín lo sabía perfectamente cuando el menisco externo reventó y el ligamento cruzado de su rodilla derecha se rompió por segunda vez, en el segundo set de la semifinal olímpica de bádminton. Tenía el partido prácticamente ganado aquel 4 de agosto de 2024 en el pabellón de la Porte de la Chapelle, suburbio deprimido del este de París. Había rozado la plata con la punta de los dedos y lo había perdido todo al realizar un apoyo en un salto hacia atrás, mientras golpeaba el volante en un escorzo. Cuando entró al vestuario se lo comunicó a su entrenador, Fernando Rivas, que a su vez lo confesó al salir del pabellón. Ella se lo dijo bañada en lágrimas y con la certeza de un cirujano: “No quería que mi carrera acabase así”.

Dejó de ser jugadora de bádminton el 4 de agosto de 2024 pero no lo comunicó hasta este jueves 26 de marzo de 2026. Los tiempos biológicos no coinciden con los tiempos mercantiles, empresariales y administrativos de las leyendas vivientes del deporte, y esta muchacha es premio Princesa de Asturias, una celebridad en Asia, imagen de marca de Yonex, Banco de Santander, Iberdrola, LaLiga, Movistar, Toyota, PlayStation, Sanitas, Samsung, Carrefour, Bi Yuan... Una multinacional en sí misma. Un prodigio intelectual y físico transformado en herramienta de precisión desde que dejó Huelva con 14 años para internarse en la Residencia Blume de Madrid a perseguir su quimera: ser la mejor jugadora de bádminton del mundo partiendo de un país sin ninguna tradición.

Obsesiva, carismática y de muy pocas pulgas, Carolina Marín se autodefinía como una “loba”. Sin grandes dosis de agresividad no habría llegado ni a la esquina. Fue al bádminton lo que Manolo Santana al tenis, con la dificultad añadida de ser mujer y competir en una disciplina exótica cuyo epicentro está en Asia. Fue tres veces campeona mundial en 2014, 2015 y 2018. Fue siete veces campeona de Europa entre 2014 y 2024, un hito sin precedentes. Conquistó el oro olímpico en los Juegos de Río, en 2016.

Parecía imparable cuando sufrió la primera rotura de ligamentos cruzados, en su rodilla derecha, en 2019. Luego se rompió la rodilla izquierda en 2021. Se perdió los Juegos de Tokio y se preparó para retirarse en París jugándose las pocas cartas que le quedaban de llegar intacta a la final. Los traumatólogos se lo advirtieron. Las torsiones, los rebotes, los cambios de dirección, los saltos sobre la superficie dura de las pistas, convertían al bádminton en un deporte de alto riesgo y a su apuesta en algo parecido a una misión kamikaze.

Sus dos lesiones precedentes multiplicaban las probabilidades de re-rotura. Además era mujer, y las mujeres son más propensas a las lesiones articulares ya que tienen menos masa muscular para estabilizar las rodillas. Ella era consciente del abismo que pretendía sortear cuando resolvió emprender la aventura. “Nunca una jugadora de bádminton se recuperó de una rotura de ligamentos cruzados y yo he sufrido dos”, advirtió, antes de viajar a París. Su eslogan fue temerario: “Puedo porque pienso que puedo”. Así se lanzó a la batalla. La esperaban seis partidos hasta la hipotética final. Ganó cuatro. Estuvo a punto de ganar el quinto.

“Tomé una maravillosa decisión hace un mes y medio cuando decidí operarme otra vez”, dijo este miércoles, en un acto en el Comité Olímpico Español. La cirugía que le practicaron después de los Juegos de París no acabó de curarla, reveló. “Tenía un dolor muy punzante que no me dejaba casi ni caminar ni tener una vida normal. Ahora estoy muy contenta porque ya no cojeo. No tengo dolor. Para mí lo prioritario es tener vida, tener salud. Esta operación me ha cambiado hasta el humor”.

Carolina Marín ya había tomado la decisión de comunicar que se retiraba pero prefirió esperar un día más. Durante los últimos meses fantaseó con la idea de despedirse con la raqueta en la mano ante su público, en su pabellón, en el Europeo de bádminton que se celebrará en Huelva del 6 al 12 de abril. El certamen, que constituirá un homenaje a su figura, a su recorrido, a su legado fundacional, no le incluirá entre los competidores sino entre los promotores.

“Quería que mi camino acabase en Huelva y así será”, dijo en su comunicado. “Esa niña que descubrió el bádminton y quiso ganarlo todo, hoy es feliz y vuelve a su casa. Cierro el círculo. Dejo mi pasión orgullosa de haber logrado que el bádminton sea reconocido y practicado en mi país”.

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