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Así puedes aprovechar tus salidas al campo para conservar la naturaleza

Contar lobos, aves, grillos, mariposas, encinas… Miles de personas ayudan a mejorar la protección de especies con sus observaciones

Una pareja de lobos. Ampliar foto
Una pareja de lobos.

En España cada año 3.000 voluntarios aportan una información valiosa a los programas de seguimiento de aves que coordina la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife). 700 más personas se han apuntado para participar en el primer censo de voluntariado del lobo ibérico, dirigido por Fernando Palacios, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN/CSIC). Tras un proceso de formación, unas 150 ya están buscando lobos y sus indicios (huellas, rascaduras, heces, carroña…) y realizando fototrampeos para mejorar el conocimiento sobre la cantidad y calidad de su población.

Hace unos días, el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF) informaba de  que el 87% de los datos sobre aves que se aportan a la Infraestructura Mundial de Información en Biodiversidad (GBIF, en sus siglas en inglés) procede de la ciencia ciudadana. Es una de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Biological Conservation del que es coautor Bernat Claramunt, investigador del CREAF y de la Universitat Autònoma de Barcelona. En general, el 55% de los datos de la GBIF tienen esa procedencia, entre los que también destacan las setas (62%) y las mariposas (43%).

El 87% de los datos sobre aves que se aportan a la GBIF procede de la ciencia ciudadana

“El desarrollo de aplicaciones informáticas para dispositivos móviles ha ayudado a extender la aportación de información sobre biodiversidad más allá del ornitólogo o el aficionado a la observación de aves, además de añadir comodidad y precisión”. Juan Carlos del Moral, coordinador del área de Estudio y Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife, explica así el aumento progresivo de una participación que, como dicen desde el CREAF, “no se puede ver como un sustituto del trabajo de la comunidad científica, sino como un complemento muy valioso que permite conocer mejor algunos aspectos relevantes para la conservación de la biodiversidad”.

El desarrollo por parte del propio CREAF de una plataforma virtual, Natusfera, que consta de un portal web y de una aplicación móvil para registrar y compartir fotos, ubicación y todo tipo de información útil sobre la naturaleza, permite trabajar en red y mejorar los datos que llegan al GBIF. Una labor similar realiza la asociación Fotografía y Naturaleza a través de otra plataforma, Biodiversidad Virtual, que aparte de la colaboración individual organiza decenas de citas por la geografía española para testar la situación y estado de conservación de especies y hábitats (testing), además de ampliarlo a la etnografía y la geología.

El desarrollo por parte del propio CREAF de una plataforma virtual, Natusfera, permite trabajar en red y mejorar los datos que llegan al GBIF

José Pascual, fotógrafo y responsable del Proyecto Testing, recuerda de un primer vistazo que “entre las nuevas citas de distribución de especies o especies que se creían desaparecidas hemos fotografiado a dos en el transcurso de los testing: una mariposa (Libythea celtis) que se pensaba desaparecida en Madrid, y un ejemplar de un coleóptero (Tillus ibericus) que se fotografió en Castellar de Santiago (Ciudad Real) y que solo se había citado en Madrid.” “Fuera de los testing", prosigue Pascual, "una de nuestras compañeras ha descubierto para la ciencia una nueva especie de mosca del género Rhagio

Si faltan grillos faltan aves

Desde SEO/BirdLife valoran también la repercusión de este trabajo a la hora de detectar “amenazas hasta ahora desconocidas en 37 especies de aves comunes, como por ejemplo la golondrina o el gorrión común”. Del Moral confirma también la disminución del 50% de sisones y del 70% de alcaudones reales en medios agrarios debido “a la intensificación agrícola y los herbicidas y plaguicidas”. Esto ha conllevado que, además de las aves, en el seguimiento que se realiza a través del programa Noctua se incluya la presencia de grillos, factor clave en el descenso de las poblaciones de rapaces nocturnas.

La detección de estos impactos ha hecho que algunas iniciativas se centren más en localizar las amenazas. Es el caso de Pon un tendido en tu punto de mira, que comenzó siendo un proyecto emprendido por voluntarios de la Sociedad Ibérica para el Estudio y Conservación de los Ecosistemas en puntos muy concretos de la provincia de Jaén y se ha convertido en un trabajo a escala estatal que ha impulsado la creación de la plataforma SOS Tendidos. Más de cien colaboradores ha reportado ya miles de datos sobre tendidos eléctricos, postes y torretas con graves efectos sobre la avifauna.

La detección de estos impactos ha hecho que algunas iniciativas se centren más en localizar las amenazas

El exhaustivo censo sobre el lobo ibérico que se lleva a cabo de forma voluntaria, sin ningún tipo de financiación privada ni pública, tiene muy en cuenta también las amenazas sobre el cánido salvaje: “Nos encontramos continuamente lazos en lugares que tienen una protección especial o que forman parte de la Red Natura y donde lo prioritario debería ser la conservación de la biodiversidad, pero en los que prima la caza, la ganadería intensiva o la explotación forestal”, señala José Antonio de la Fuente, coordinador del trabajo de campo del censo.

Jorge Curiel, investigador del MNCN/CSIC, echa en falta el apoyo financiero para otro programa, el de seguimiento del decaimiento del ecosistema más característico de la península Ibérica, el encinar. Hace dos años lo emprendieron dentro del proyecto europeo VEroNICA (Vulnerability of Mediterranean Holm-Oak forests to Climate Change) para entender los daños que produce el ataque de parásitos y el aumento de las sequías asociadas al cambio global (introducción de especies invasoras) y el cambio climático, y así optimizar las estrategias destinadas a su conservación. “El desarrollo de una aplicación móvil nos ayudaría a impulsar el programa”, señala Curiel.

El exhaustivo censo sobre el lobo ibérico que se lleva a cabo de forma voluntaria, tiene muy en cuenta también las amenazas sobre el cánido salvaje

Sin embargo, este programa vinculado al encinar ha permitido ver cómo otras herramientas digitales, como la red social Facebook, sirven para encauzar las observaciones y fotografías que hacen personas interesadas en la materia. Curiel añade que todo ello lleva a confirmar "la mala situación del encinar en el oeste peninsular, desde Andalucía a Salamanca, motivado principalmente por las infecciones por hongos; y nos dan muestras muy relevantes del decaimiento en el Levante, especialmente en Alicante, asociados en este caso a la sequía”.

Los colegios también se apuntan

Como en el resto de iniciativas, en la del encinar hay un trabajo previo que se expone a los colaboradores sobre los criterios a seguir en la detección y reporte de la información. “Luego hay que limpiar y calibrar la calidad de esos datos”, concluye Curiel. Algo parecido se lleva a cabo en uno de los programas de ciencia ciudadana que se llevan a cabo en España: Andalucía mejor con ciencia. En este caso no solamente se detecta el problema o el potencial asociado a la conservación de la biodiversidad o a otras cuestiones ambientales, sino que la propia ciudadanía participa en la solución.

La Fundación Descubre, con financiación de la Junta de Andalucía y la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología, impulsa el programa y ya ha conseguido poner en marcha diez proyectos (seis terminados y cuatro en fase de ejecución), cuatro están a punto de salir y se forma a veinticinco personas para continuar sacando adelante iniciativas. Profesorado y alumnado de colegios e institutos, además de ayuntamientos y otras entidades públicas y privadas participan junto a la comunidad científica en la localización y resolución de problemas ambientales que nacen primero de una demanda ciudadana.

Profesorado y alumnado de colegios e institutos, además de ayuntamientos y otras entidades públicas y privadas participan junto a la comunidad científica en la localización y resolución de problemas ambientales

El caso más emblemático es que sirvió de proyecto piloto del programa. Durante diez meses, hasta 1.200 personas de la localidad granadina de Atarfe participaron en las actuaciones de regeneración de estanques degradados principalmente por la presencia de especies exóticas invasoras. Los trabajos de recuperación conllevaron la introducción de especies de anfibios y reptiles autóctonos. “Lo más importante es que permitió que los estudiantes se familiarizaran con los ecosistemas acuáticos y se iniciaran en el método científico, y ahora son los niños y jóvenes de Atarfe los que están pendientes de que los estanques se mantengan en buen estado”, afirma Teresa Cruz, directora de la Fundación Descubre.

Ciencia ciudadana también bajo el mar

Seguimiento del estado de conservación de las praderas de Posidonia oceanica.
Seguimiento del estado de conservación de las praderas de Posidonia oceanica.

Aparte del trabajo que llevan a cabo ONG como SoliDive (Solidarity Diving) a la hora de incorporar a la práctica del buceo criterios de sostenibilidad social y ambiental, que incluye difundir los valores del medio submarino, Posimed-Andalucía marca un hito en este punto. Esta red de seguimiento del estado de conservación de las valiosas praderas de Posidonia oceanica funciona desde 2009, y según sus impulsores, la Asociación Hombre y Territorio, “con el criterio actual de selección de voluntarios, charla y taller previo y metodología bajo el agua, se validan cerca del 71% de los datos tomados”.

“Este valor se considera muy alto teniendo en cuenta que el muestreo se realiza bajo el agua, con condiciones de mar muy variables y por personas que no tienen porqué tener, antes de la inmersión, conocimiento sobre la especie, biología ni metodología a llevar a cabo” resaltan desde una iniciativa que se ha integrado ahora en el proyecto LIFE+ Blue Natura de la Comisión Europea. Su objetivo es conservar los sumideros de carbono azul (las praderas de posidonia lo son) en Andalucía como estrategia para la mitigación del cambio climático. El trabajo realizado por las mil personas inscritas en la base de datos de Posimed Andalucía desde 2009 ayuda en la consecución de ese objetivo.

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