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La mujer lidera la lucha contra el calentamiento global

Las organizaciones femeninas reclaman poner a la igualdad de género en el centro de los fondos dedicados al desarrollo sostenible durante la Cumbre Mediterránea del Clima

Una mujer camina por una zona desértica en Mali.
Una mujer camina por una zona desértica en Mali. Banco Mundial

Lunes por la mañana en Tánger. La ciudad despierta de una noche ventosa, y un tráfico caótico empieza a acumularse en las calles. Los hombres son mayoría en las zonas peatonales, sean estos del servicio de limpieza o simples viandantes que acuden a sus lugares de trabajo. Un grupo de mujeres trabaja en los jardines. Encorvadas, riegan la hierba, ataviadas en trajes y sombreros que las cubren completamente de la radiación solar. Les espera una ardua jornada de trabajo bajo un sol intenso.

La mujer —y los niños— sufren buena parte de las consecuencias del cambio climático. Tanto, que el riesgo de que mueran a causa de la desertificación es “14 veces mayor al de los hombres”, según Leila Rhiwi, presidenta de ONU Mujeres del Magreb. Esta es una de las ideas que las mujeres participantes en la Cumbre Mediterránea del Clima (Medcop22, en inglés), celebrada hasta hoy en Tánger, ponen sobre la mesa. Malas condiciones sanitarias, un acceso desigual a la tierra y la propiedad; o incluso, a un recurso tan esencial como el agua, convierten a la mujer en la primera víctima de cualquier catástrofe climática. Para hacer frente a este reto, las organizaciones participantes en la Cumbre proponen poner la batalla por la igualdad de género en el centro de la financiación climática. El encuentro, organizado por el Gobierno de Marruecos y organizaciones como la Unión por el Mediterráneo, deberá servir para presentar estas demandas a la Cumbre Mundial del Clima (COP22) de Marrakech, que tomará el relevo al encuentro de París en noviembre.

“La mujer, junto a la tierra, necesita tener acceso a dos o tres cosas. Una de ellas es el agua, otras son la innovación y la tecnología [para trabajarla]. Y esto es algo que podemos hacer. En las negociaciones sobre el cambio climático no pensamos en las mujeres que viven en África, América central o una pequeña isla. Estas ausentes”. Hakima El Haite, ministra de Medio Ambiente de Marruecos, lo tiene claro. Si su género está empoderado, será capaz de hacer frente a los peligros que conlleva un clima más cálido e inestable, especialmente en aquellas regiones donde se sentirá en mayor medida, como la ribera sur del Mediterráneo.

¿De qué manera impacta el cambio climático a la mujer? “Las mujeres se encuentran en estratos sociales que no cuentan con recursos”, asegura Mbarka Bouadia, ministra de Asuntos Extranjeros de Marruecos. Como resultado, el 70% de las persones afectadas por el cambio climático son mujeres, sostiene. Cada vez que hay sequía, ellas son las primeras en sufrir la falta de agua. Cada vez que la tierra se seca, ellas son las primeras en lamentar la falta de comida. Y ellas son las primeras refugiadas climáticas, avisa Bouadia.

Los ejemplos de esta deprivación abundan. Rhiwi, presidenta de ONU Mujeres del Magreb, sostiene que el “territorio cultivado por las mujeres en Tanzania y Uganda crecería en un 30% si tuvieran igual acceso a la propiedad y la tierra”. La lista de problemas, por añadidura, crece si se tiene en cuenta “las malas condiciones sanitarias” en las que suelen vivir.

Las expertas reclaman que se tenga en cuenta la dimensión de género en la financiación de las políticas para luchar contra el cambio climático

¿Cómo se puede llevar el cambio a la práctica? “Deberíamos introducir la dimensión de género en todos los mecanismos de adaptación al cambio climático, y también en los de mitigación de sus efectos. El fondo verde [de lucha contra el calentamiento global, que debería ayudar al sur global a prosperar sin tener que recurrir a los combustibles fósiles], por ejemplo, debería dedicar parte de sus recursos a esta finalidad”, responde El Haite.

Pero no todo se reduce al monto de la ayuda exterior. Junto a esta, también es esencial que las mujeres estén presentes —en igualdad de condiciones, no de forma testimonial— en la toma de decisiones. “Cuando tienes una mujer en poder, esta piensa sobre familias e infancia. Los hombres piensan sobre carreteras y aeropuertos”, concluye la ministra de Medio Ambiente de Marruecos.

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