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MIGUEL MARTÍN Presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica

“No vamos a poder pagar los tratamientos contra el cáncer”

El oncólogo afirma que médicos, laboratorios, Administración y pacientes tienen que actuar conjuntamente

Miguel Martín, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica.

El jefe de Oncología del hospital Gregorio Marañón de Madrid, Miguel Martín, ha acudido al congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO) de Chicago bajo varias etiquetas: como presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) y como científico especialista en esta patología. Y en casi todas ellas tiene buenas noticias. Pero no en todas. Es consciente de que los avances que presencia o en los que participa tienen un problema importante: su coste. “En poco tiempo no vamos a poder pagar los tratamientos”, afirma.

La nueva medicina oncológica se basa en fármacos de origen biológico, ya sean las terapias dirigidas o las inmunoterapias, y estos son muy caros. “La industria tiene que generar ganancias para sus accionistas; estamos en un sistema de capitalismo puro”, admite. Y él solo ve una solución: cambiar la forma de actuar conjuntamente de “los cuatro actores: laboratorios, Administración, pacientes y médicos”, opina, pero no ve una solución a corto plazo.

La sociedad americana, consciente de este problema, ha puesto en marcha un programa de evaluación de los beneficios para intentar establecer unos criterios que fijen el precio. En su caso, la situación es aún peor. Un estudio presentado el lunes que comparaba los precios de 23 tratamientos oncológicos en siete países (EE UU, Reino Unido, Israel, Sudáfrica, Australia, India y China) establecía que en Estados Unidos estos eran el triple que en el resto. Pero, también, que cuando se relaciona el precio con la renta del país, donde el esfuerzo es comparativamente mayor es en China e India. Es decir, aunque los laboratorios aplican distintos precios en función de la renta de los potenciales clientes, la rebaja no alcanza para dejar a los de los países más pobres en igualdad de condiciones con el resto.

Martín admite el problema de desigualdad y sostenibilidad que van a causar los precios. En Reino Unido, por ejemplo, su institución dedicada a las buenas prácticas (NICE, todo un referente mundial) rechaza la financiación pública de muchas de las novedades, indica. “Pero es que medir el valor no basta. Puede ocurrir que un fármaco tenga unos resultados muy buenos, pero que, simplemente, no se pueda pagar. Hay que abrir el debate de qué vamos a pagar y cuánto estamos dispuestos a pagar. Los tratamientos más rentables son los curativos. Evitar una recaída de cáncer de mama ahorra 300.000 euros”.

Precisamente uno de los estudios en que trabaja, y que no duda en considerar “espectacular” tiene que ver con eso. En el ensayo Paloma 2 se ha comparado el tiempo que pasa sin que empeore una mujer con cáncer de mama del tipo que es sensible al tratamiento hormonal en dos casos: cuando se da la terapia estándar, o cuando a esta se le añade palbociclib (Pfizer) este periodo casi se duplica: pasa de 14,5 meses a 24,8. “Es tan revolucionario como fue el trastuzumab (Roche) para los tumores HER2+”, afirma Martín.

EL PAÍS ha acudido al congreso de la ASCO invitado por Roche.

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