CÓMIC

“Muchos cubanos se dieron cuenta de las mentiras de la familia Castro”

El dibujante Paco Roca cuenta la historia de cientos de cubanos que marcharon a estudiar a la URSS

 Álvaro de la Rúa / Álvaro Corcuera

"Los que hemos crecido con un mundo dividido en dos partes, ahora echamos la vista atrás y parece increíble que tuviésemos el capitalismo por un lado y el comunismo por el otro. Recuerdo que nos despertábamos continuamente con noticias que auguraban una Tercera Guerra Mundial", rememora el dibujante Paco Roca. El creador de cómics valenciano cuenta la historia, en El País Semanal, de su amigo Rafael Labrada, que representa la de cientos de cubanos que salieron de su país en dirección a la Unión Soviética para estudiar. Eran personas cuidadosamente elegidas por el régimen de Fidel Castro, hombres y mujeres que anhelaban no solo formarse, sino además hacerlo en la cuna de ese sistema, el comunista, que dominaba Cuba."Para ellos era como viajar a Disneylandia, donde todo era feliz y próspero", señala Roca.

Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que la realidad era otra. Encontraban frío y tristeza. Veían la infelicidad en los ciudadanos, que criticaban en la intimidad el sistema. El alcoholismo era alto y fuera de las grandes ciudades como Moscú la miseria era elevada. Incluso acontecimientos como la muerte de Leonid Bréznev, que a los cubanos les parecía una auténtica tragedia nacional, a muchísimos rusos simplemente les daba igual. "Poco a poco empezaron a sentirse perdidos y en cierta manera engañados, porque se dieron cuenta de las mentiras que les contaba la familia Castro".

En última instancia, cubanos como Labrada vivieron, en primera persona, la desintegración de la URSS y el desencanto con su propio país, Cuba, al que ya no volverían a mirar con los mismos ojos. Fue así como Labrada llegó a Valencia ahora hace más de 25 años a bordo de un barco mercante, aprovechando su escala en España para huir y empezar, desde cero, una nueva vida. Con el tiempo montó una empresa de importación exportación en la ciudad y fue así cómo conoció, un día, a Paco Roca, cuando necesitaba a un ilustrador para un catálogo. "Comenzamos una amistad y me interesé por la historia de todos esos cubanos que marcharon un día a estudiar a la Unión Soviética", explica el dibujante.

Una historia convertida por Roca en un cómic que publicamos íntegro en EL PAÍS SEMANAL.

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