GENÉTICA

¿Calvo, unicejo, canoso? Echa la culpa a 10 genes

Un estudio con 6.000 latinoamericanos identifica las variaciones genéticas de la forma del pelo

Fotografía de Frida Kahlo en el banco blanco (Nueva York, 1939)

¿Barba cerrada, cejas pobladas o unicejas, calvicie, encanecimiento? Todo ello está en diez genes que acaba de identificar un equipo coordinado por el University College de Londres. El hallazgo ayudará a aclarar los mecanismos de crecimiento y distribución del cabello y, según esperan los científicos, definirá marcadores de interés forense (que se preparen los del CSI) y dianas farmacológicas para quitar o poner pelo a voluntad del usuario. El mítico crecepelo de los vendedores del desierto ya puede presumir de alta tecnología. Y seguro que lo hará pronto.

Las posibilidades que abren estos resultados para la investigación forense son novedosas y de un gran interés. El análisis del ADN de un violador, por ejemplo, podrá –desde hoy mismo, de hecho— traducirse en un retrato robot del cabello, la barba y las cejas del delincuente: no solo de su color, sino también de su forma, su espesura y su distribución en la cara. Los criminales van a quedar mejor retratados que nunca.

El análisis del ADN de un violador, por ejemplo, podrá traducirse en un retrato robot del cabello, barba y cejas: color, forma y espesura

Como dice el primer autor del trabajo, Kaustubh Adhikari, de la unidad de biología celular y del desarrollo del University College, “hemos incrementado el conocimiento sobre la forma en que los genes influyen en nuestro aspecto”. La cosmética también acabará beneficiándose de ello, aunque está por ver de qué forma.

Otro de los principales resultados del trabajo es la identificación del primer gen canoso, o de tendencia a encanecer, lo que demuestra de manera definitiva que el pelo gris no se debe exclusivamente a las condiciones del entorno –divorcios, hipotecas, imputaciones—, sino que tiene un componente genético decisivo. El estudio se presenta en Nature Communications. Junto al centro londinense, han colaborado la Universidad de Oviedo e instituciones de Reino Unido, Perú, Chile, Argentina, México, Colombia, Brasil y Australia.

Las líneas de colores conectan los rasgos del pelo con los genes asociados a cada uno.

El gen canoso se llama IRF4, y ya era conocido como uno de los determinantes del color del pelo, pero ahora resulta que también es el principal factor para su encanecimiento. El gen afecta a la fabricación y el almacenamiento en las células de la melanina, la molécula que pigmenta la piel, los ojos y el cabello. El gris ya se puede añadir a su paleta de colores, aunque más bien por incomparecencia: es la ausencia de melanina la que encanece el cabello.

“Entender el mecanismo que implica al gen IRF4 en el encanecimiento puede ser relevante para aclarar algunos aspectos del envejecimiento humano”, explica el director de la investigación, Andrés Ruiz-Linares, “y también para el desarrollo de productos que retrasen la aparición de las canas”.

El estudio demuestra que el pelo gris tiene un componente genético decisivo

El equipo ha tomado muestras de 6.630 voluntarios de Brasil, Colombia, Chile, México y Perú. “La investigación solo ha sido posible porque hemos analizado un crisol de gente diversa, lo que no se había hecho hasta ahora a esta escala”, dice Adhikari. Los voluntarios analizados son de ascendencia muy variada –europea, nativa americana y africana—, en correspondencia con el secular mestizaje del continente.

Otros genes que han aflorado en el estudio son PRSS53, que afecta al rizo del cabello, y cuyas variaciones son responsables del pelo excepcionalmente liso de los asiáticos orientales y los nativos americanos; EDAR (barba espesa o rala); FOXL2 (cejas pobladas o dispersas); y PAX3, principal responsable del rasgo unicejo, al estilo de Frida Kahlo.

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