CARTAS AL DIRECTOR

Memorización absurda

Desde septiembre han transcurrido meses, los suficientes como para afianzar mi creencia sobre el mal funcionamiento del sistema educativo. Premiar la ignorancia, sí, en eso se basa. Las mayores oportunidades están reservadas para las mayores calificaciones. ¿Quiénes las consiguen? Evidentemente, generalizar es un error, por tanto me referiré a una inmensa mayoría. El método más eficaz parece ser que consiste en memorizar oraciones a las que no les encontramos sentido, porque no las han explicado, y rellenar folios con esas parrafadas para conseguir ese deseado 10. Por esto, admiro a los profesores que saben hacer algo más que dictar sus apuntes. Se premia a los alumnos que no son capaces de pensar ellos mismos, incapaces de generar nuevas ideas a partir de los conocimientos que nos son aportados. En cambio, se deja atrás a los que sí son capaces de hacerlo. El alumno al que le resulta absurdo memorizar para olvidar transcurrido un mes y para el que lo sencillo es razonar y emplear sus propias expresiones, sin coloquialismos, por supuesto, es el que va siendo rechazado por el sistema y al que más difícil le resulta avanzar. El triunfo de esos borregos es lo que se está incentivando... ¡Ayuda!— Lucía Castelao Pérez.