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Pablo Rivero: por qué dejo 'Cuéntame cómo pasó'

Tras vivir 14 años en el pasado de España, la actual será su última temporada. El actor madrileño revela los motivos y explica su plan

Pablo Rivero posa para ICON con cazadora 'trucker' de paño a cuadros Levi’s, camisa vaquera Pepe Jeans y camiseta blanca Abanderado. Ximena Garrigues y Sergio Moya

Pablo Rivero puede poner una característica mirada de cervatillo, un destello de vulnerabilidad que le sale cuando teme no complacer a quien tiene delante. Le ha salido muy a menudo en los últimos 14 años, al interpretar a Toni Alcántara, el mayor de la familia protagonista de Cuéntame cómo pasó, la longeva serie de Televisión Española que le ha convertido en uno de los rostros más reconocibles de nuestra pequeña pantalla. Y ha vuelto a salirle ahora mismo, en un restaurante del madrileño barrio de Malasaña, en cuanto le preguntamos por esa casi década y media de lealtad a la serie, una rareza en el inestable mundo de la actuación. En un susurro, pronuncia, por primera vez ante un medio, las palabras que le perseguirán las semanas siguientes: “Esta es mi última temporada. Ya no voy a volver”.

Guarda una pausa. Cuéntame cómo pasó es, como todo producto televisivo de cierta edad, tan propiedad del público como de sus creadores. Rivero (madrileño de 35 años), como uno de sus únicos cuatro rostros que no ha cambiado desde el principio (descartando a Ricardo Gómez, Carlitos, que ha pasado de niño a adulto entre medias y no hay nada en su cara que se parezca a la de la primera temporada), también. El cambio es tan fudamental que amenaza sus respectivos futuros, el del actor y el de la serie.

Rivero empieza matizando: “Decir que dejo Cuéntame está muy feo”, explica, ya con su habitual tono de voz, serio como un infarto, pensando antes de hablar y compensando con cada frase los excesos de la anterior. “Es más bien que a mi personaje le ocurre algo dramático. En realidad, tenía que haberme ido antes, pero cuando acudí a los productores, me respondieron: ‘Mira, estas son las tramas que tenemos preparadas para el futuro’. Y abrían opciones muy interesantes: un thriller policíaco ambientado en los GAL, muy intenso, todo el rato con la incógnita de qué va a pasar con el personaje. No quise perderme esa trama porque así podía dejar el personaje en lo más alto. Si ves Cuéntame pensando que quieres que salga tal o pascual, claro, la decisión te va a defraudar. Pero si la ves por la historia que estamos contando, esto va a tener todo el sentido del mundo”. Y con suerte, la carrera del rubio más reconocible de la ficción española, también.

Claro que me da pena. Claro que somos una familia. Claro que los productores le han puesto mucho tiempo y cariño. Claro que Toni era un personajazo. Claro que el equipo era increíble. Pero volver a empezar me pone las pilas

Durante estos años, Rivero ha estado metido en una especie de bucle. Primero, unos meses de rodaje de Cuéntame cómo pasó, una institución que tiene tan interiorizada que él la llama "La Serie", a secas. “Siempre me he ofrecido a estar en La Serie para que los vínculos del personaje y la trama no se resintieran”, confiesa. Este compromiso viene con consecuencias: su imagen pública es 40% él, 60% su personaje. “Toni no era un guaperas. Era un pringao con una guitarra que quería ligarme a mi prima”, cuenta. “Eso te libera. Lo de guaperas me da vergüenza y, generalmente, distrae del trabajo. Debes preocuparte por el gimnasio, por la piel que tienes esa mañana, por los focos”.

A él la prensa le intentó dar imagen de guaperas pero él se zafó de ella. Tampoco ha dejado que se le defina por su vida social. “Prefiero la calidad del descanso”, razona. “Voy a cosas, a ver. A lanzamientos de algún diseñador o algún producto. Estuve en la fiesta de presentación de ICON. Voy a los Goya. Pero la tontería por la tontería no me gusta. El actor bloguero de photocall, no. Soy muy germánico y, si salgo, sé que al día siguiente voy a tener la voz cansada, no voy a estar al 100% en el plató… Y que es tiempo que no voy a poder estar en casa leyendo, memorizando guiones, o repasándolos, porque, si haces teatro, al cabo de un par de funciones ya mecanizas mucho la interpretación, así que busco interiorizar de nuevo las motivaciones del personaje. Y la reacción que te da el teatro… disfruto con ella”.

El actor se ha puesto un abrigo de paño CH Carolina Herrera, jersey de cuello vuelto Emidio Tucci y pantalón Antony Morato. ampliar foto
El actor se ha puesto un abrigo de paño CH Carolina Herrera, jersey de cuello vuelto Emidio Tucci y pantalón Antony Morato.

Precisamente el teatro es a lo que se dedica al acabar cada temporada de Cuéntame. Hasta hace poco estuvo actuando en Siempre me resistí a que terminara el verano, su cuarta incursión en las tablas. “Empecé tarde. Estudié comunicación porque lo que me gustaba era el cine y mis actores de referencia eran de cine”, recuerda. “Pero de repente notas que en el plató disfrutas más con los planos secuencia que con los planos cortos, y ahí se rompe una barrera”. En Siempre me resistí a que terminara el verano interpreta al villano, “un hombre atrapado por su propia idea de éxito”. En anteriores obras ha interpretado a un joven torturado y dominado por su madre (La caída de los dioses), a un soñador (Los hijos se han dormido) y al retraído hijo del mismísimo diablo (Fausto). “La estabilidad de La Serie me permitía hacer cosas distintas", explica. "Luego volcaba en ella lo aprendido fuera”.

Finalmente, ya en verano, hace un peregrinaje a Nueva York. A descansar y desconectar. “Me libera”, suspira. “No me conoce nadie, así que me dedico a mejorar el inglés o mirar cursos de interpretación”. Y, sobre todo, a buscar cómo perpetuar esta estructura. “Voy a ver mucho teatro porque si no me ofrecen algo, siempre puedo comprar los derechos de alguna obra interesante”. Vuelta a Madrid. A La Serie. Al teatro.

Voy a eventos que me interesen, como el lanzamiento de una revista. Pero la tontería por la tontería no me gusta. Prefiero quedarme en casa leyendo

La serie favorita de Rivero es Twin Peaks (forma parte de un club de obsesiones que le acompañan desde que era joven, como Tiburón y Psicosis), el caso más famoso de serie arruinada por las intereferencias del reparto, la cadena y los productores. A él le preocupa que se le recuerde así. Sabe que al salir de Cuéntame cómo pasó, si rompe el bucle en el que ha estado metido, está provocando una cambio fundamental en el mundo de la ficción y en el real. Está renunciando a la fuerza centrífuga que le mantenía y le retenía en su sitio. “Mi carrera nunca ha tenido un momento de subidón, pero siempre he estado: eso es parte del premio. Pero por La Serie han dejado de contar conmigo para muchas cosas”, explica.

Aquí vuelve a poner la mirada de cervatillo. “Claro que me da pena. Claro que somos una familia. Claro que los productores le han puesto mucho tiempo y cariño. Claro que Toni era un personajazo. Claro que el equipo era increíble. Pero volver a empezar me pone las pilas”, exhorta. Sonríe y añade: “Además, lo mejor que te puede pasar como actor es que la gente se quede con ganas de más”.

 

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