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¿Por qué renunció Rajoy?

Que fuera incapaz de formular una oferta atractiva a sus potenciales socios dejaba en evidencia el agotamiento personal de un líder sin ideas

La dimisión de Rajoy era inevitable. Aunque en el pasado hubo candidatos a presidente que no lograron la mayoría absoluta en la primera votación de investidura, ninguno había recibido una mayoría absoluta de votos negativos. Y tampoco nunca un candidato había fracasado a la hora de lograr las abstenciones necesarias para proclamarse presidente por mayoría simple en la segunda vuelta.

Esa doble mayoría absoluta contraria a su investidura resumió a la perfección la voluntad de la Cámara resultante de las elecciones del 20-D: acuerdo en que no debía haber un Gobierno monocolor del Partido Popular liderado por Mariano Rajoy, desconcierto total respecto a las alternativas.

Pero además de inevitable, su renuncia era lógica. Que en el más de un mes transcurrido desde las elecciones el presidente fuera incapaz de formular una oferta atractiva a sus potenciales socios dejaba en evidencia el agotamiento personal de un líder sin ideas, gastado por el tiempo, los escándalos de corrupción y la gestión de la crisis. La vaguedad de su oferta al PSOE, sumada a la inflexibilidad a la hora de negociar leyes clave para los socialistas como la educación o la seguridad ciudadana, puso de manifiesto su incapacidad de entender el veredicto de las urnas.

Que muchos dentro de su partido no le exigieran esa dimisión se debía más al miedo al vacío y las peleas sucesorias que a la fe en su capacidad de liderar al PP cuatro años más. Nadie en su entorno se atrevió a decirle que no gana las elecciones quien no puede gobernar. Pero Rajoy, con más años en política que todos los aspirantes a sucederle, terminó por entender que las había perdido. Su marcha hace posible que surja un nuevo líder en el PP que haga al PSOE una oferta de gobierno que no solo no lo destruya (¿incluyendo la vicepresidencia y las carteras de Interior, Sanidad y Educación?) sino que le permita enfrentar con éxito a Podemos dentro de cuatro años. Sin margen, sin ilusión, sin autoridad y sin liderazgo, Rajoy ha hecho lo que tenía que hacer. Después de él se abre un tiempo nuevo. @jitorreblanca escribiendo desde el futuro.