La tuberculosis supera al sida como la enfermedad infecciosa más mortal

La pandemia se cobró 1,5 millones de vidas en 2014, aunque la incidencia de la enfermedad se ha reducido casi a la mitad en 25 años, según un informe de la OMS

Un niño de cinco años, en una clínica de tuberculosis en Berlín.

La tuberculosis es ya la enfermedad infecciosa más letal del planeta. El último Informe global sobre Tuberculosis, publicado este miércoles por la Organización Mundial de la Salud, confirma que ha superado al sida. El bacilo fue responsable en 2014 de 1,5 millones de muertes, mientras que el virus del VIH se cobró 1,2 millones de vidas.

A pesar de ello, el documento es en líneas generales optimista y asegura que la lucha contra la tuberculosis “está dando sus frutos”, ya que la tasa de mortalidad ha bajado casi a la mitad desde 1990, una caída que fue especialmente pronunciada desde el año 2000, cuando entraron en vigor los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que tenían como una de sus metas frenar el avance de los contagios o revertirlos, algo que se ha logrado en 16 de los 22 países con más incidencia.

El diagnóstico y tratamiento efectivo ha conseguido salvar en este siglo 47 millones de vidas, según el informe. Son dos claves a la hora de afrontar una enfermedad que, en la gran mayoría de los casos, es curable si se detecta en el momento adecuado. Basta con una medicación durante alrededor de seis meses para eliminar el bacilo, cuyo contagio se frena en las primeras semanas de tratamiento.

El reto que ahora se marca la OMS, por tanto, es seguir poniendo medios para la detección temprana y la adecuada medicación. “A pesar de los logros, los avances contra la dolencia están lejos de ser suficientes. Todavía nos enfrentamos a 4.400 muertes diarias, algo inaceptable en una enfermedad curable", asegura. Mario Raviglione, de director del programa Global de Tuberculosis de la OMS.

El primer y más claro desafío es mejorar la diagnosis. La OMS estima que 9,6 millones de personas se contagiaron de la enfermedad en el mundo en 2014, de los cuales solo seis millones fueron reportados. Esto quiere decir que más de un tercio del total de los casos no fueron diagnosticados. "La razón principal de las lagunas en la detección y el tratamiento es un déficit importante de financiación", asegura Winnie Mpanju-Shumbusho, subdirector general de VIH, tuberculosis, malaria y enfermedades tropicales desatendidas. Faltan 1.264 millones de euros de los 7.225 necesarios para implementar todas las medidas necesarias. Además, según este responsable de la OMS, son necesarios casi 1.200 millones de euros adicionales para investigar nuevos diagnósticos, medicamentos y vacunas.

Todavía nos enfrentamos a 4.400 muertes diarias, algo inaceptable en una enfermedad curable

Existe una inmunización para la enfermedad que solo es efectiva para una escasa minoría de los casos y que fue descubierta a principios del siglo pasado. Desde entonces no se ha hallado una efectiva que sea capaz de prevenir el contagio de la bacteria que causa la enfermedad. Aunque hay 12 proyectos en busca de una vacuna, ninguno de ellos tiene visos de tener éxito en el corto plazo. Con respecto a los medicamentos, hasta hace tres años se venían usando los mismos antibióticos que hace medio siglo. Desde 2012 se han patentado tres nuevas variantes para luchar contra las variantes más resistentes de la enfermedad, aunque todavía se está evaluando hasta qué punto son efectivas contra ellas.

Es precisamente esta variante más resistente de la tuberculosis la más preocupante. El bacilo, a través de los años, debido a tratamientos incompletos o a malos diagnósticos, ha ido adquiriendo la capacidad de sobrevivir a los antibióticos más básicos. El estudio recoge que solo el 26% de las 460.000 personas que sufren esta forma de la enfermedad fueron diagnosticadas en2014. Médicos sin Fronteras denuncia que aunque esta cifra se mantiene constante en los últimos años, el número de diagnósticos ha bajado ligeramente.También que, aunque el informe muestra un incremento leve del número de personas que han iniciado tratamiento contra la tuberculosis multirresistente, la tasa de curación sigue siendo extremadamente baja, apenas un 50%.

La enfermedad, que se ceba sobre todo con los más pobres, ya que tiene como caldo de cultivo ideal la falta de salubridad y ventilación, tiene como aliado perfecto al VIH. Aprovecha las defensas debilitadas de algunos portadores del virus para crecer. Casi una cuarta parte de los fallecidos por sida el año pasado estaba también infectado por el bacilo.

Y en el futuro se avecina una nueva coepidemia: tuberculosis y diabetes, enfermedad que también debilita el sistema inmune, y triplica el riesgo de enfermarse con el bacilo. Hoy en día, 387 millones de personas están afectadas por la diabetes, un 77% de ellas en los países de bajos y medianos ingresos, donde la tuberculosis es prevalente. Estudios recientes han demostrado entre el 16% y el 46% de los infectados con el bacilo tienen diabetes, y muchos no son conscientes de ello. "Los sistemas de salud deben prepararse para hacer frente a este desafío", asegura Anders Dejgaard, Director General de la Fundación Mundial de la Diabetes, que precisamente abordará la semana que viene esta coepidemia en una conferencia en Bali.

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