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OPINIÓN

El empoderamiento de las mujeres del Mediterráneo

Persisten, en algunos países de la región, graves problemas de violencia y discriminación

El lugar de la mujer en la sociedad es un indicador del nivel de desarrollo y modernidad. Es un hecho demostrado: la plena participación de las mujeres en todos los sectores y a todos los niveles de la actividad económica resulta fundamental para construir economías fuertes y construir sociedades más justas, inclusivas y estables. Por ello, la Unión por el Mediterráneo (UpM) considera de vital importancia la promoción de la participación de la mujer en la vida económica de la región Euro-Mediterránea, donde a pesar de los progresos realizados, su presencia sigue siendo escasa.

Este problema es común a toda la región aunque se cada país lo viva de forma diferente. Existen tres obstáculos específicos que entorpecen la participación igualitaria de la mujer: su baja presencia en el entorno laboral de los países Euro-Mediterráneos, con sólo un porcentaje del 25% en el Norte de África y Oriente Medio, y del 50% en los países del Norte del Mediterráneo; bajas remuneraciones —con salarios entre 10 y 40% inferiores— y un bajo nivel de acceso a puestos de responsabilidad y toma de decisiones: sólo 1,2% de los directivos son mujeres en el Norte de África y Oriente Medio, comparado con un 18,6% de la media mundial. Estas desigualdades revierten en una pérdida del PIB de un 25% para el sur de la región, según los estudios de la OCDE y del Banco Mundial. Se desprende, por tanto, que invertir en igualar los derechos de hombres y mujeres y estimular el empleo y emprendimiento femenino, ayuda a potenciar el crecimiento económico. Es una cuestión de derechos humanos y justicia social, pero también de smart economy (economía inteligente).

Siguen existiendo en los países de la región graves problemas de violencia y discriminación y claras desigualdades jurídicas. Implicar a las mujeres ayudará a responder en mejores condiciones a los retos de la región: contribuirá a paliar la crisis económica y el paro juvenil; a luchar contra la migración ilegal y el tráfico de seres humanos, así como a combatir los fenómenos de radicalización que conducen a actos terroristas. Estos factores son determinantes para la estabilidad y seguridad de la región.

Estimular el empleo y emprendimiento femenino ayuda a potenciar el crecimiento económico

Los 43 países miembros de la Unión por el Mediterráneo convirtieron el empoderamiento de la mujer en una prioridad política y así quedó establecido en las Conferencias Ministeriales de Estambul en 2006, Marrakech en 2009 y París en 2013, donde convinieron trabajar bajo un marco de actuación común. El Secretariado de la Unión por el Mediterráneo es el encargado de poner en práctica estas decisiones. Estamos en la política de acción.

En este sentido, la Conferencia Promoviendo de la participación de la mujer en la vida económica, que organiza la UpM y que se ha celebrado del 19 al 21 de mayo en Barcelona, ha servido como plataforma de diálogo entre actores con intereses comunes. El objetivo de este encuentro anual es llegar a soluciones viables que permitan superar los principales obstáculos que impiden una plena participación femenina en la vida económica. Con la presencia de más de 250 representantes venidos de 35 países, del mundo político, financiero, y social; sin olvidar los actores sobre el terreno, se ha conseguido reforzar las sinergias entre los principales actores de la región, e identificar estrategias, iniciativas y proyectos regionales para facilitar el desarrollo inclusivo y la igualdad de la mujer en la cuenca Mediterránea.

En las jornadas celebradas en la sede de la UpM se han presentado proyectos con dimensión regional e impacto directo en las poblaciones donde se desarrollan, dando especial protagonismo a aquellas iniciativas relacionadas con el acceso de la mujer al entorno laboral y al emprendimiento. Hasta mayo de 2015, la UfM ha dado su apoyo a 10 proyectos que benefician a más de 50.000 mujeres de la región Euro-Mediterránea, con la implicación de más de 1.000 accionistas y que cuentan con un presupuesto de más de 127 millones de euros.

Los salarios de las mujeres son entre un 10 y un 40% inferiores a los de los hombres

Existe todavía un largo camino a recorrer y nuevos nichos de mercado donde el potencial de la mujer es inmenso, como han demostrado los debates de la Conferencia. Es el caso de sectores como la economía social y solidaria, los negocios sostenibles y ecológicos o el área de las nuevas tecnologías. Los expertos afirman que la economía social, que representa el 10% del PIB en la orilla norte del Mediterráneo, podría generar hasta un 4% del total del empleo en los países del sur del Mediterráneo. Trabajar en organizaciones relacionadas con este sector puede ser particularmente importante para las mujeres que se enfrentan a la discriminación en el mercado laboral y sufren un conflicto trabajo-familia.

De igual manera, la economía verde ofrece grandes oportunidades a la mujer, donde pueden convertirse en las fuerzas motrices del crecimiento económico inclusivo y sostenible. Asimismo, el sector de las TIC es un área donde las mujeres están poco representadas. Teniendo en cuenta que, según el Foro Económico Mundial, las empresas dedicadas a las nuevas tecnologías podrían generar 150 millones de nuevos puestos de trabajo en el continente africano en 2020, las TIC son un sector de vital importancia para el fomento de la participación de la mujer en la vida económica.

Políticas públicas adecuadas, apoyo, formación, financiación son algunos de los elementos necesarios para que las mujeres en la región Euro-Mediterránea venzan las brechas de género que coartan no sólo el desarrollo de la mujeres, sino también el propio crecimiento económico y la competitividad de los países del Mediterráneo. Y para ofrecerles las herramientas que necesitan ellas para su empoderamiento en la sociedad, las instituciones públicas y privadas, internacionales y regionales debemos trabajar unidas y en permanente diálogo, construyendo y avanzando sin pausa en la agenda política de la igualdad de género como viene haciendo la UpM. Es un problema común y urgente que requiere de una respuesta regional.

Delphine Borione es vicesecretaria general de la Unión para el Mediterráneo para Asuntos Sociales y Civiles