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El alto valor de la mujer mediterránea

Un foro organizado por la Unión por el Mediterráneo reúne a 250 políticos y activistas

Buscan soluciones a la discriminación salarial y de oportunidades de ellas en Barcelona

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Sukeina El Bouj, beneficiaria de programas de empleo, durante las conferencias del foro organizado por la Unión por el Mediterráneo.

"Las mujeres tienen más difícil el acceso al mercado de trabajo, cobran salarios más bajos y no tienen las mismas oportunidades para progresar en sus carreras". Delphine Borione, subsecretaria general de la Unión por el Mediterráneo (UfM, por sus siglas en inglés), abría el pasado 19 de mayo con estas palabras el Foro para Promoción de la Mujer que se celebra estos días en Barcelona. El encuentro, organizado por esta institución que aglutina a 43 países, ha reunido a más de 250 expertos, representantes políticos y activistas para buscar soluciones y compartir experiencias de éxito para lograr la igualdad de género en el ámbito laboral, algo que podría incrementar hasta un 25% el producto interior bruto de la región, según estimaciones de la UfM.

Pese a los avances que se han producido en la lucha contra la desigualdad en muchos países, sobre todo con la aprobación de leyes que reconocen los mismos derechos a hombres y mujeres y condenan la violencia de género, los datos todavía indican que se está lejos de una igualdad real y efectiva, sobre todo en Oriente Medio y el norte de África (llamada región MENA, por sus siglas en inglés). Así, mientras que en Europa, el 52% de los emprendedores son mujeres, en la ribera sur del Mediterráneo ellas son solo el 25% de los jóvenes empresarios. Esta desigualdad hombre-mujer y norte-sur también se evidencia en la participación femenina en las instituciones públicas con un escaso 28% de representantes mujeres en Europa, y apenas un 16% en las naciones MENA.

Una de las mujeres que forma parte de ese 16% es Samira Maraii Friaa, ministra de Mujer, Familia e Infancia de Túnez. “Después de la revolución de 2011 ha habido grandes avances en el país. Ahora, tenemos un Gobierno elegido democráticamente y estamos preparados para promover la igualdad entre hombre y mujeres tal como recoge nuestra Constitución”, subrayó la mandataria durante su intervención. “Siempre he luchado por los derechos de las mujeres y ahora, desde mi cargo, tengo que combatir todas las formas de discriminación. Por eso, hemos empezado a crear puntos de información sobre igualdad en diferentes ministerios e instituciones y estamos elaborando leyes contra la violencia de género y normas para promover el empleo femenino”, expuso. Maraii reconoció la necesidad de la ayuda internacional proveniente, principalmente, de la Unión Europea para continuar con estos planes nacionales, sobre todo, para invertir en proyectos de jóvenes empresarias. “Ellas deberían tener las mismas oportunidades, pero lo cierto es que sufren mayores dificultades para acceder a financiación respecto a los hombres”, denunció.

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Samira Maraii Friaa, ministra de Mujer, Familia e Infancia de Túnez.

El caso de la marroquí Soukeina El Bouj es un ejemplo de que, con apoyo, formación e inversión, ellas pueden emprender sus negocios con éxito. Licenciada y con un master en Finanzas por la universidad Hassan I, entre 2011 y 2013 trabajó como adjunta a la dirección en un colegio privado. Y tuvo una idea, un sueño: “Crear una escuela privada en un área rural con el convencimiento de que los que niños que viven en zonas remotas tienen el mismo derecho a recibir educación", detalla. En septiembre de 2014 obtuvo una beca de la Banco Europeo de Inversiones (BEI) en Luxemburgo para convertir ese pensamiento en una realidad. Durante seis meses, se formó y aprendió a poner en práctica los conceptos que había aprendido en la universidad, según explica ella misma. En marzo lanzó su empresa, abrió su escuela de educación primaria y secundaria. “Ahora creo que mi proyecto será un éxito”, zanja.

Hay historias como la de El Bouj que dejan un espacio para la esperanza. Pero, enérgica tras el atril, Zita Gurmai, presidenta de la Internacional Socialista de Mujeres, hizo un discurso que cayó como un jarro de agua fría: “¡Vosotras tenéis que trabajar dos meses más que los hombres para ganar lo mismo!”, espetó. Se refería en estos términos a la discriminación salarial que sufren las mujeres en todo el mundo, también en la UE, donde ellas cobraban de media un 37% menos que los hombres en 2010 (datos oficiales más recientes publicados en un informe de 2014 sobre la materia por la Comisión Europea). “En la Unión Europea tenemos que conseguir que el 75% de las mujeres tengan un trabajo, el mismo porcentaje que hombres, y no como ahora que solo el 63,5% tiene un trabajo”, prosiguió en un claro aviso a quienes dan por conseguida la igualdad en la mitad norte del Mediterráneo. “Las mujeres son la solución contra la pobreza”, afirmó rotunda. Pero ellas son, según el citado estudio, las que más sufren la miseria: 65 millones de mujeres y 57,5 millones de hombres estaban en riesgo de pobreza y exclusión social en Europa en 2013.

El producto interior bruto de la región podría incrementarse un 25% si se corrigiesen las desigualdades de género en el acceso y promoción en el empleo

Tres días dedicarán en total los invitados por la Unión por el Mediterráneo a compartir sus opiniones y, sobre todo, sus proyectos de éxito en la búsqueda de soluciones prácticas para reducir las tres grandes brechas de género respecto al trabajo: de acceso, salario y oportunidades de promoción. Lo hacen en tres idiomas —francés, árabe e inglés— en torno a tres mesas de trabajo en las que abordan el papel de las mujeres en los medios de comunicación, las posibilidades de empleo en la economía social y solidaria, así como en la llamada green economy (negocios verdes/ecológicos). La discusión es acalorada en alguno de esos grupos de trabajo que, uno a uno, reciben la visita de Fathallah Sijilmassi, secretario general de la UfM.

Igual de buenas... o mejores

“Estamos aquí para algo más que bla bla bla y llegar a la conclusión de que las mujeres son igual de buenas que los hombres… o mejores”, advertía Gurmai en su intervención, arrancando la risa y el aplauso del público que abarrotaba el salón de actos de la sede de la UfM. Varios proyectos avalados por esta institución —“lo que significa que los 43 países miembros los apoyan”, subrayan fuentes del organismo internacional— son presentados estos días. En el escenario y entre cafés, tras el atril o en corrillos informales las ideas fluyen de un lado a otro del Mediterráneo para servir de inspiración y ejemplo a otros países, entidades de la sociedad civil o autoridades que quieran tomar medidas reales para que las mujeres emprendan, ganen y progresen en sus empleos.

Es el momento de la acción, coinciden en señalar los expertos. La ministra tunecina también quiso extender este llamamiento a quienes debaten los objetivos de desarrollo sostenible que se decidirán el próximo septiembre para los próximos 15 años. “Este 2015 se cumplen 20 años desde la conferencia de Beijin, terminan los Objetivos del Milenio y se fijarán otros nuevos. La perspectiva de género debe permear toda la agenda”, solicitó. “Ninguna sociedad será capaz de desarrollarse si no se aprovecha de sus hombres y mujeres”.