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40 Aniversario

La desigualdad de la A a la Z

Ya sea por renta, riqueza o patrimonio, la brecha entre los más ricos y los más pobres no deja de crecer: Y cada día son más lo que viven con menos. Así lo indica el informe 'Iguales' de Oxfam Intermón presentado en Madrid

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Fuentes: Oxfam Intermón (historias de país), índice Gini de Solt, y Banco Mundial, UNU WIIDER, SWIID y Eurostat (% de ingresos por grupos de población).

Iguales. Lo que debería ser objetivo y meta de todo Gobierno y sociedad democrática se está convirtiendo en los últimos años en sueño inalcanzable. Con tal título se ha presentado en Madrid este jueves el último informe de Oxfam Intermón en el que denuncia la creciente desigualdad económica, de género y de oportunidades en todo el mundo. Ocurre inter e intra países y en tantos aspectos ya, que las brechas aumentan entre ricos y pobres; las mujeres no dejan de sufrir discriminación y sus posibilidades para estudiar, trabajar o alcanzar puestos de responsabilidad política o empresarial siguen muy limitadas. Y ni siquiera en el respeto por los Derechos Humanos se usa la misma vara de medir para todos: pueblos indígenas, homosexuales o gitanos, ente otros, se encuentran excluidos y olvidados en determinados países.

Son tantos los conceptos, datos y acercamientos relacionados con la creciente desigualdad en este siglo XXI que hemos elaborado este abecedario con la pretensión de desgranar lo recogido en el estudio de Oxfam y mostrar así, con su ayuda y algunos datos más, una suerte de "estado de la desigualdad del mundo en 28 palabras".

Alfabetización

La formación, la escuela, los estudios marcan en gran medida el trabajo, el salario, la posición social que se tendrá en la vida. Los sociólogos coinciden en señalar a la educación como clave en la generación de oportunidades de mejora de los individuos. Pero en el mundo hay 781 millones de analfabetos, según la UNESCO. "A pesar de los avances", matiza el organismo. De ese número, 126 millones son niños. Para reducir estas cifras, el mundo marcó en el 2000 como reto universal que todos menores del planeta tuvieran acceso a la educación primaria. Era el Objetivo 2 del Milenio (ODM). En las regiones en vías de desarrollo, esa promesa no se ha cumplido para el 10% de ellos. En total, 58 millones no van al colegio, según la ONU.

Son niños pobres que no contarán, en el futuro, con las capacidades y herramientas para mejorar su situación. Ellos son la prueba de que la igualdad de oportunidades es todavía un sueño lejano, pues su punto de partida es muy distinto de quienes en sus países cuentan con sistemas educativos públicos y gratuitos; muy diferente de aquellos cuyos padres pueden pagarles la mejor universidad o, simplemente, les permiten ir a la escuela. Así, la falta de educación es un factor crucial. Y como un bucle, "la desigualdad obstaculiza el avance hacia la educación universal", explica el informe de seguimiento de los ODM.

Brecha

En el mundo hay muchas: la salarial, la de género, social, económica o la digital. Todas ellas significan y generan inequidad. Algunas de ellas, en algunos lugares del mundo, se consiguen estrechar. Hace apenas unos días, Facebook llegó a 100 millones de usuarios activos al mes en África, lo que la compañía tecnológica anunció animosa a bombo y platillo. Sin embargo, no todos los datos dan lugar a celebraciones: siete de cada 10 personas en el mundo, vive en países en los que la brecha entre ricos y pobres ha aumentado en los últimos 30 años, según refleja el estudio realizado por el economista Branko Milanovic en 2013.

Bernarda Paniagua Santana, en su tienda en Villa Eloísa de las Cañitas, en la República Dominicana. / Pablo Tosco (OI)

Un ejemplo práctico de lo que esto significa es la historia de Bernarda Paniguada, una vendedora de quesos y otros productos alimenticios en Villa Eloísa de las Cañitas, una de las zonas más pobres y desatendidas de la República Dominicana. Su hija mayor, Karynely, acabó el instituto hace cuatro años y ahora ayuda en el negocio familiar. No pudo seguir estudiando ni encontrar un buen trabajo porque carece de los conocimientos informáticos necesarios ya que en su colegio no había ningún ordenador. En otro punto del país, en una de las zonas más ricas, vive Víctor Rojas, que dirige una prestigiosa empresa. En su barrio, sus hijos tienen colegios en los que reciben "la mejor educación posible", relata Oxfam Intermón, y un médico les visita en casa ante el menor síntoma de fiebre.

Cambio climático

"La desigualdad económica subyace en muchos de los conflictos violentos del mundo y constituye un obstáculo en la lucha contra el cambio climático", señala el informe Iguales. Con frecuencia, continúan los autores, las personas más pobres son las primeras y principales afectadas por la destrucción del medio ambiente. Sin embargo, son las más ricas quienes tienen un mayor impacto sobre los recursos del planeta. Narinder Kakar, el Observador Permanente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en las Naciones Unidas, ha declarado que la degradación medioambiental puede atribuirse a menos del 30% de la población mundial, según recoge el texto de Oxfam. Así, unos destruyen el planeta y otros sufren las consecuencias, denuncia la ONG. "El 7% más rico de la población mundial (500 millones de personas) es responsable del 50% de las emisiones mundiales de CO2, mientras que el 50% más pobre produce sólo el 7% de la contaminación". Parecida proporción inversa sucede con el consumo del agua. 

Derechos Humanos

Artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948):

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Empleo

La importancia de que la mayor parte de la población de un país tenga un trabajo digno, reconocido y apropiadamente remunerado es clave en la lucha contra la desigualdad, pues es la principal fuente de ingresos para la mayoría de las personas. Sirve, cuanto menos, para que tengan garantizado un nivel de vida digno, tal como apuntan los expertos de ONG y organismos internacionales. El acceso a un empleo digno se incluye, de hecho, entre los Objetivos del Milenio y (como asignatura pendiente) todo apunta a que estará también entre los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible que se fijarán en el próximo 2015.

También señalan los autores del informe de Oxfam Intermón (OI) que se debe garantizar una ayuda pública a aquellos que se quedan sin trabajo. La organización reclama, como medida anti inequidad, unos ingresos mínimos a través de prestaciones por desempleo y pensiones, entre otros. 

En países como Rusia, ciudadanos como Vasily y su mujer, se sienten desamparados y olvidados por el Estado. Trabajaban en la fábrica textil de Vyshnevolotsky, en el pueblo ruso de Vyshny Volochek, pero la factoría cerró en 2002. “Todo el mundo aquí se quedó sin empleo. Fuimos víctimas y pensamos que alguien se preocuparía por nuestra situación. Pero no fue así, nadie nos ayudó. En Moscú se estaban haciendo ricos, pero el Gobierno no se inquietó por lo que estaba pasando en este lugar”, se queja el hombre en un testimonio recogido en el informe. 

Fiscalidad

La redistribución de la riqueza es uno de los mantras que repiten las organizaciones sociales. Como mecanismo para que el reparto sea más equitativo, un grupo muy importante de ellas y de miembros la sociedad civil llevan mucho tiempo reclamando una política fiscal, nacional e internacional, más distributiva. Una de las propuestas que ha cobrado fuerza, y ya es una realidad en algunos países, es que se imponga la llamada tasa Tobin. Se trata de un Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) inspirado parcialmente en las ideas del economista americano James Tobin.

El ITF está respaldado por la ONU, el G20, la Comisión Europea, e incluso el FMI, inicialmente reacio. Las razones son sólidas: un impuesto de estas características desincentiva los movimientos especulativos de los mercados financieros. Lo recaudado debería destinarse a combatir la pobreza y la desigualdad. Y esa cantidad podría ser muy abultada si se extendiera, por ejemplo, a las acciones, bonos y derivados financieros: según cálculos de Oxfam Intermón, 37.000 millones de euros solo en la Unión Europea.

Gini

Existen muchos acercamientos para estudiar y explicar la desigualdad: desde el humano hasta el meramente numérico. Uno de los índices mas reconocidos para medirla es el de Gini, que tras una compleja fórmula da un número entre 0 (una sociedad completamente igual) y 1 (uno acapara todo y los demás no tienen nada). Ambos extremos son imposibles, pero en las décimas es donde está la diferencia para la calidad de vida de millones de personas.

Hospitales

Hospitales, centros médicos, personal sanitario... Un sistema sanitario define a un país y la situación de sus habitantes. El acceso a la sanidad, la gratuidad o no de los sistemas de salud, los recursos públicos que se destinan a infraestructuras, evitar enfermedades y curar a las personas, son elementos clave.

"La brecha económica es causa de desigualdades en la salud, la educación y en las oportunidades de futuro", apunta el informe de Oxfam. Si bien, como la propia organización subraya, las decisiones políticas encaminadas prestar un servicio a todos los ciudadanos de un Estado por igual contribuyen, sin duda, a corregir lo que el dinero separa. No fue el caso de Karo y Anahit. En 2010, el Gobierno de su país, Armenia, dedicó al gasto en atención sanitaria un 1,62% de su presupuesto total. Esta falta de inversión ha obligado a la población a realizar considerables pagos directamente de su bolsillo para cubrir sus necesidades médicas. El elevado coste de la atención ha puesto a este matrimonio en una difícil situación financiera. Ella padece hipertensión arterial y prolapso uterino, por lo cual requiere una intervención quirúrgica, mientras que él ha sobrevivido a un infarto de miocardio y sigue padeciendo las complicaciones provocadas por su diabetes. No cumplen, sin embargo, los requisitos para recibir asistencia subvencionada. Por eso, para tratarse de sus dolencias han tenido que solicitar préstamos bancarios, además de vender sus joyas y ganado. Con cada nuevo problema de salud que surge, la familia se hunde más en el endeudamiento y la pobreza.

Indígenas

Grupos de indígenas bolivianos bajan desde El Alto hasta La Paz para exigir que se forme una Asamblea Constituyente en Bolivia (2004). / Noah Friedman Rudovsky

Hasta hace poco, Bolivia era un país donde la pobreza y la desigualdad estaban unidas a la discriminación racial en contra de la población indígena mayoritaria que, en gran medida, estaba excluida de la toma de decisiones políticas. En 2006 llegó al poder Evo Morales, el primer presidente indígena del país. Los movimientos sociales impulsaron la creación de una nueva Constitución, que consagró una serie de derechos políticos, económicos y sociales, que incluía a la excluida (hasta entonces) comunidad indígena. Actualmente, muchas más personas se benefician de la explotación de los recursos naturales del país, pues el Gobierno ha aumentado la inversión en infraestructuras, programas sociales dirigidos a ciertos colectivos y ha extendido el derecho a una pensión. También ha elevado el salario mínimo y el gasto público en sanidad y educación. Aunque es necesario un gasto aún mayor en estos servicios, la pobreza y la desigualdad no han dejado de disminuir en el país en los últimos diez años.

Este es solo un ejemplo de que la discriminación a grupos minoritarios no es inevitable.

Jóvenes

Hay zonas del mundo como África donde más de la mitad de la población (1.000 millones de habitantes) tiene menos de 20 años. Con este dato, y teniendo en cuenta que allí se encuentran los países más pobres del planeta, es fácil imaginar hacia dónde está creciendo el mundo pero no en todos los parámetros y derechos que debiera. De no verse acompasado con una mejora de la condiciones de vida, la explosión demográfica puede convertirse en un polvorín que genere inestabilidad, violencia social y movimientos migratorios masivos.

Kofi Annan

Presidente del Africa Progress Panel (Panel para el Progreso de África), ex secretario general de las Naciones Unidas y premio Nobel.

La creciente desigualdad entre ricos y pobres se encuentra en un punto de inflexión: o bien se consolida aún más, poniendo en peligro nuestros esfuerzos de reducción de la pobreza, o bien llevamos a cabo cambios concretos que nos permitan revertirla. Este valioso informe de Oxfam analiza los problemas provocados por la desigualdad extrema, así como las decisiones políticas que los Gobiernos pueden adoptar para construir un mundo más justo en el que todas las personas tengamos las mismas oportunidades. El presente informe es un llamamiento a la acción en favor del bien común. Debemos responder a él".

Legislación

De nada sirven los grandes discursos y los informes si no hay leyes que implementen en los Estados aquello que se ha acordado en los organismos internacionales. Esto sucede con la lucha contra la desigualdad. Desde Obama hasta el Papa Francisco han asegurado que combatirla es uno de los retos más importantes del siglo XXI. Pero cuando se trata de aprobar medidas concretas, las intenciones quedan descafeinadas. Porque una cosa es decir que todo el mundo merece un salario mínimo digno y otra obligar a las empresas a pagarlo.

Mitos

¿Quién no ha escuchado que los pobres lo son porque no quieren trabajar o son personas vagas? Tampoco es raro que salga en conversaciones de bar que "esto de la desigualdad es tan antiguo como el mundo" y que por eso es además "inevitable". Oxfam Intermón cree que nada de eso es verdad. Al menos, no del todo. Por eso, dedica un capítulo del informe a desmontar y combatir estos tópicos.

1. La desigualdad extrema siempre ha existido y siempre existirá

Para la ONG, las grandes variaciones de los niveles de desigualdad a lo largo del tiempo y entre los distintos países demuestran que el nivel de desigualdad "no es el resultado de ningún orden natural de las cosas, sino que depende de una serie de factores externos, como las políticas gubernamentales". Los autores del documento exponen ejemplos de ello. Es el caso de muchos países de América Latina que en la última década han reducido la brecha. "Entre 2002 y 2011, la desigualdad de ingresos disminuyó en 14 de los 17 países latinoamericanos de los que existen datos comparables", aseguran. Esos avances se han producido, dicen, gracias a la presión social para que sus Gobiernos adoptaran medidas redistributivas e invirtieran en sanidad y educación públicas. A lo largo de este período, aproximadamente 50 millones.

2. Los ricos lo son porque se lo merecen y trabajan más que el resto

Así refuta la organización: "Este mito presupone que todo el mundo parte de la misma base, de modo que cualquiera puede hacerse rico si trabaja lo suficiente. La realidad es que, en muchos países, el patrimonio y los ingresos que pueda tener una persona en el futuro están determinados en gran medida por los ingresos que tienen sus padres. Un tercio de las personas más ricas del mundo no amasó su fortuna trabajando duro, sino que la heredó".

3. La desigualdad es necesaria para recompensar a quienes hacen las cosas bien

Cierto grado de desigualdad como recompensa a la innovación y la iniciativa empresarial es aceptable, según OI. Pero matiza que eso no explica la diferencia extrema entre las fortunas que amasan unos o los sueldos "desorbitados" y las condiciones de vida precarias de otros. "Sería absurdo creer que el director de una empresa que gana 200 veces más que el trabajador medio es 200 veces más productivo o que contribuye 200 veces más a la sociedad", se lee en el texto.

4. La política de la desigualdad no es más que la política de la envidia

Frente al argumento de que quienes defienden más equidad lo hacen por envidia de los que tienen o ganan más que ellos, Oxfam Intermón apunta que las sociedades con mayores niveles de desigualdad económica tienen, en general, mayores índices de delincuencia, menor esperanza de vida, mayores niveles de mortalidad infantil, peor salud y bajos niveles de confianza". Peor aun, añade, la desigualdad "extrema" también hace que el poder se concentre en manos de una minoría, lo cual constituye una amenaza para la democracia.

5. Crecimiento y reducción de la desigualdad son incompatibles

Lejos de que esta afirmación sea verdad, la organización subraya que diferentes estudios demuestran lo contrario. No solo no lo son sino que, para OI, un crecimiento sostenible solo es posible si es equitativo.

6. El problema no es la desigualdad económica extrema, sino la pobreza extrema

Hay quienes piensan que mientras se reduzca el número de persona que viven en situación de pobreza, no hay por qué preocuparse por la desigualdad ni por el hecho de que los ricos lo sean cada vez más. El informe viene a refutar esta idea en tanto que el crecimiento de la brecha económica entre las capas más altas y más bajas de la sociedad ralentiza el ritmo de reducción de la pobreza, e incluso amenaza con revertirlo. La propia ONU ha advertido de este riesgo si no se pone freno a la curva ascendente de la inequidad. Lo hizo recientemente en el informe del Índice de Desarrollo Humano, en que afirmaba que 800.000 personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas podrían volver a caer en ella y sumarse, de nuevo, a los 1.500 millones de personas que viven en la miseria.

Niños

La sociología ha demostrado ampliamente que la pobreza se hereda (como la riqueza). Los hijos de las personas con menos recursos cuentan con menos oportunidades para estudiar, tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud y están, en la mayoría de los casos, abocados a repetir la historia de miseria de sus padres. Poner el foco en ellos es capital. Son uno de los grupos más vulnerables pues no pueden defender sus derechos por sí mismos, y sufren con mayor dureza los estragos de la pobreza y el hambre. Y, aunque esto muy grave en los países menos desarrollados, no es exclusivo. 

EspaÑa

Un reciente informe de Unicef sobre pobreza infantil en las 41 economías más avanzadas del mundo es buena prueba de la situación que se vive en España. En cuatro años desde que estalló la crisis, hay 800.000 niños más en situación precaria, un aumento de 8 puntos respecto al dato de 2008, lo que sitúa al país en tercera posición entre los desarrollados en cuanto a proporción de sus menores que vive en hogares bajo el umbral de la pobreza (con menos de un 60% de la renta media) En total, hay 2,7 millones en esa situación.

No es el único documento con datos demoledores que se ha publicado esta misma semana. El informe Foessa de Cáritas denunciaba este mismo martes que solo el 34,3% de los españoles vive sin carestías esenciales.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

En 2015, se renovarán los actuales ODM (adoptados por la ONU en 2000) y se sustituirán por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta nueva agenda internacional está todavía por decidir, pero ya se vislumbran los principales retos que contendrá, entre ellos, la lucha contra la desigualdad. Lo incluye como Objetivo 10 el listado propuesto por el grupo de expertos de alto nivel después de meses de conversaciones entre ONG, Gobiernos y representantes de empresas. “Reducir la desigualdad entre países y dentro de estos”, dice. Las metas que se suscriben bajo este epígrafe adolecen de falta de precisión y ha despertado las quejas de quienes esperaban mayor contundencia. La cuestión es en qué medidas reales se traducirán estos retos: "Lograr progresivamente y mantener el incremento de los ingresos del 40% más pobre de la población a un ritmo mayor que el promedio nacional, para el año 2030", o "adoptar políticas, sobre todo fiscales, salariales y de protección social, para alcanzar progresivamente una mayor igualdad". ¿Aumentarán los salarios mínimos, impondrán la tan deseada Tasa Tobin?

Pobreza

El crecimiento de la desigualdad no significa necesariamente que haya más pobres en el mundo. Tampoco que el desarrollo económico de los países sea equitativo entre su población.

De hecho, a pesar del aumento generalizado de la desigualdad en el mundo, el objetivo de reducir a la mitad las tasas de pobreza extrema se alcanzó cinco años antes de la fecha límite fijada para 2015. "Si bien en 2010, 700 millones de personas habían dejado de vivir en condiciones de extrema pobreza en comparación con 1990, 1.200 millones de personas en todo el mundo se encuentran todavía en esa situación", señala el documento de seguimiento de los ODM. Es prioritario, coinciden los expertos, dejar ese contador a cero. Lo que no exime a los gobiernos y organismos internacionales, puntualizan quienes ponen el foco en la inequidad, iniciar una batalla sin tregua para reducir la brecha económica y social.

Quiénes ganan, quiénes pierden

Ricos

Oxfam Intermón subraya que no solo las 85 mayores fortunas del mundo (según Forbes y Credit Suisse) acumulan tanta riqueza como la mitad más pobre del planeta (unos 3.500 millones de personas), sino que además sus carteras no han dejado de engordar. Concretamente, 668 millones de dólares al día, lo que suma un total en un años (entre marzo de 2013 y marzo de 2014) de 244.000 millones de dólares. Tanto tienen que algunos multimillonarios del planeta necesitarían varias vidas para gastarse su fortuna a razón de un millón de dólares al día. Las cifras son de esas que escandalizan.

Los datos sobre ricos y pobres, rentas, cuentas corrientes y patrimonios hay que tomarlos, sin embargo, con cautela en tanto que muchos de ellos no están actualizados ni se calculan con fórmulas comparables. Lo que en definitiva dificulta tener una fotografía nítida sobre la desigualdad. El mapa que acompaña esta información intenta paliar estas carencias. Así, para calcular el porcentaje de los ingresos totales de un país que se lleva el 20% más rico de la población se han cruzado y armonizado tres bases datos recomendadas por expertos estadistas de las Naciones Unidas (UNI WIIDER; SWIID, el Banco Mundial y Eurostat). Algunos países, sin embargo, contienen la cifra de hace una década al ser ese el último disponible, o aparecen completamente en blanco. Esto pone de manifiesto la necesidad de estadísticas fiables y transparencia en las cuentas.

Servicios públicos

Los Gobiernos son responsables con sus decisiones de la situación en la que viven los ciudadanos. Es fácil distinguir cuándo el Estado actúa o no en favor de las personas y el desarrollo. Basta con observar en cualquier ciudad o poblado de mundo si hay alcantarillas, alumbrado, escuelas y transporte público... En definitiva, servicios público.

Muchos de ustedes se preguntarán si podemos hacer algo para cambiar esta situación. La respuesta es un firme sí. La desigualdad no es inevitable, es el resultado de decisiones políticas. El presente informe se centra en analizar las alternativas y medidas políticas que pueden revertirla: desde servicios públicos y gratuitos de salud y educación al servicio de toda la población, que garanticen que las personas pobres no quedan excluidas

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam

De esta reflexión de la máxima responsable de OI se extrae que la educación y la sanidad son los principales servicios públicos que los Gobiernos deben garantizar para alcanzar una sociedad más justa y equitativa. No solo porque una mayor formación y mejor salud incrementan las oportunidades para los más pobres. A veces, la vida está en juego. Babena Bawa era un agricultor en una zona remota y subdesarrollada en la región noroccidental de Ghana, donde siete centros de salud atienden a una población de casi 80.000 personas. No hay hospitales, ni médicos cualificados. Solo hay un enfermero por cada 10.000 habitantes. En mayo de 2014, Babena murió a causa de la picadura de una serpiente que podría haberse tratado fácilmente. Pero este ghanés pasó sus últimas horas en una desesperada carrera contrarreloj para llegar al hospital de la región, a 120 kilómetros de distancia, el único que disponía del antídoto. El viaje fue demasiado largo. A veces, las distancias que hay que acortar son tan reales como las que separan a un enfermo de un doctor.

Tierra

"La forma más antigua de desigualdad", dice Oxfam. Históricamente, la tenencia de tierras era lo que marcaba la riqueza de las familias. "En los países en desarrollo sigue siendo así. Las superficies agrícolas son especialmente importantes para su subsistencia", apunta el texto. Y cultivar un terreno propio es, para muchos, la única garantía de que mañana podrán comer. En la mayoría de países de América Latina, el coeficiente de Gini en relación a la desigualdad en la distribución de la tierra supera el 0,8. Las grandes explotaciones de potentes empresas están asediando, expulsando, desplazando y hundiendo a la población rural.

Paraguay es el paradigma. Allí vive Ceferina, una abuela de 63 años, que posee una parcela, relativamente pequeña, de cinco hectáreas. Hasta ahora se ha negado a vendérsela  a una gran empresa sojera como sí han hecho la mayoría de sus vecinos. Ella defiende su postura: “No tengo otra alternativa que quedarme aquí, aunque hacer negocio es cada vez más difícil. Ahora, en esta zona, hay pueblos en los que no ha quedado nada salvo cultivos de soja. Todo el mundo se ha ido, son pueblos fantasmas. Es mentira que esas grandes plantaciones creen oportunidades de trabajo. Compran maquinaria agrícola moderna que lo hace todo, así que sólo necesitan a una persona que conduzca un tractor para labrar cien hectáreas. ¿A quién le da trabajo eso? Mucha gente se ha mudado a los suburbios de las ciudades y vive en la miseria, en la calle. Son agricultores, como nosotros, que vendieron sus tierras y se marcharon con la esperanza de encontrar una vida mejor en la ciudad. Pero vender no es la solución. Necesitamos nuestras tierras”.

Ceferina Guerrero en su casa en Repatriación, Caaguazú. / Amadeo Velázquez (OI)

Urbanismo

Más de la mitad de la población del mundo habita ya en grandes ciudades. Los expertos advierten: en ellas se librará la mayor batalla contra la inequidad. Para abordar todos los retos y soluciones sobre el orden, gestión y gobernanza en las urbes, ha nacido en PLANETA FUTURO el nuevo Blog SeresUrbanos.

Violencia

La conflictividad social, el desencanto general, la peligrosidad en las calles y el riesgo de ruptura de la paz social tienen una relación directa con la brecha entre ricos y pobres. Desigualdad y violencia se retroalimentan.

La organización lo explica con este ejemplo.

La Colonia Flor del Campo en Tegucigalpa, Honduras. / Oxfam Honduras

Los datos sobre la violencia en Honduras son demoledores. El país es considerado el más peligroso del mundo, con un índice de homicidios de 79 por cada 100.000 habitantes (frente a menos de 1 por cada 100.000 en España). La explicación detrás de estos números está, en parte, en los abultados índices de desigualdad.

Regina, de 26 años, vive en una comunidad residencial cerrada de alta seguridad en la capital hondureña, Tegucigalpa, en la que residen 150 personas.

“Mis padres siempre tienen miedo por mi seguridad y la de mi hermana. Podemos salir en coche privado por la noche, pero utilizar el transporte público supondría un problema. Tampoco iría andando por la noche [...] Hay que estar siempre alerta. Para protegerte tienes que vivir en casas cerradas con seguridad privada, y si no puedes permitírtelo, debes tener cuidado”.

Carmen, de 34 años, vive en otro barrio de Tegucigalpa que no tiene agua corriente, ni farolas ni calles asfaltadas que permitan el acceso de coches. Varios de sus amigos y familiares han sido asesinados, dos de ellos en su casa.

“Me siento totalmente desprotegida por el Estado, sobre todo porque no se preocupan por nosotros [los habitantes de su barrio]. Al contrario, nos estigmatizan porque clasifican nuestros barrios como “barrios calientes”, lo cual significa que saben lo difícil que nos resulta vivir aquí y optan por no hacer nada al respecto. He intentado denunciar actos de violencia contra las mujeres que se producen en mi comunidad, pero todas las veces los pandilleros me han parado para decirme que tengo que pedirles permiso antes de denunciar cualquier abuso”.

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam

He luchado contra la desigualdad durante toda mi vida. En el lugar donde crecí, en Uganda, mi familia no tenía mucho, pero estábamos entre los más acomodados. Mi mejor amiga y yo íbamos al colegio juntas todos los días. Yo tenía un par de zapatos, ella iba descalza. En aquel momento no entendía por qué, y ahora tampoco. Es necesario combatir la desigualdad siempre, en todo momento.

XY. Desigualdad de género

Hay quienes afirman que es la gran desigualdad entre todas las desigualdades. Ellas todavía se enfrentan a salarios más bajos que los hombres por un mismo trabajo, tienen mayores dificultades para acceder a cargo de poder y se ven forzadas, en muchos casos, a abandonar sus empleos cuando son madres por falta de políticas coherentes de conciliación familiar. Todo esto, en los países desarrollados. Porque nacer mujer en otros puntos del mapa significa estar condenada a sufrir abusos, que mutilen sus genitales, ser obligada a contraer matrimonio, aun de niñas, y no poder acceder por falta de medios y apoyo familiar a la educación y estar abocadas a realizar las labores domésticas de por vida. 

Ellas, niñas y adolescentes todavía, alzan la voz contra la discriminación y la violencia de género en sus países. / Claudio Álvarez

La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer llama a los Estados a erradicarla “por todos los medios oportunos”, recuerda el informe. Hacen falta políticas con perspectiva de género, reclama Oxfam. Todavía queda mucho por hacer si cada tres segundos una menor en es forzada a casarse, si una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años del planeta —70 millones— han sido víctimas de violencia física; y cada diez minutos, muere una por ello; si todavía, en los países en desarrollo, la principal causa de fallecimiento de chicas son las complicaciones derivadas del embarazo y el parto: 50.000 pierden la vida cada año. Son necesarias medidas para evitar heridas muy dolorosas, recuerda la ONG, porque unos 140 millones de pequeñas y mujeres han sido sometidas a la ablación, un número que aumenta en dos millones cada año...

Zzzzzzzzz. ¡Actúa!

La publicación de este documento es una llamada a la conciencia de la ciudadanía y los Gobiernos para que se movilicen y tomen medidas en favor de una mayor justicia social. Dicen en Oxfam que la desigualdad no es inevitables. Y clama: ¡Actúa!

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