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Nacidos bajo el signo Kirchner

Cristina Fernández ha sido abuela a sus 60 años. Sus hijos, Máximo y Florencia, toman posiciones para perpetuar el liderazgo de su estirpe.

Cristina Fernández Kirchner, delante de su hijos Máximo y Florencia.
Cristina Fernández Kirchner, delante de su hijos Máximo y Florencia. AFP

Néstor Karl Kirchner fue un comerciante suizo que llegó a finales del siglo XIX a Río Gallegos, la capital de la provincia de Santa Cruz, en el extremo sur de Argentina. Allí nació su hijo Néstor Carlos Kirchner, mecánico dental, telegrafista y pequeño empresario. Y allí nació su nieto Néstor Carlos Kirchner, presidente de Argentina entre 2003 y 2007. El exjefe de Estado, fallecido en 2010, tuvo con su sucesora en la Casa Rosada (sede presidencial de Argentina), Cristina Fernández, oriunda de La Plata, dos hijos. El primero nació en La Plata, pero de inmediato se trasladó a Santa Cruz, y no se llamó Néstor, sino Máximo Carlos. Ahora tiene 36 años. La segunda, Florencia, es de Río Gallegos y acaba de cumplir 23. El pasado domingo, Máximo le dio un nieto a la presidenta a sus 60 años: Néstor Iván Kirchner, el primero de la familia que es de Buenos Aires. ¿Otro político?

Ni Máximo ni Florencia son abogados como sus padres; tampoco se han postulado aún a ningún cargo público. Él estudió un tiempo Periodismo Deportivo y otro rato Derecho en Buenos Aires. Ella pasó unos meses, en 2010, en la New York Film Academy; hasta que murió su padre y regresó para acompañar a su madre. Ambos militan en política, pero con perfil bajo. Cada uno a su manera. Sobre Máximo se especuló en 2007 con que iba a ser candidato a algo en Santa Cruz. También en las próximas elecciones legislativas de agosto y octubre. Pero nada de nada. Él prefiere mantenerse en las sombras, aconsejando a su madre, como lo hacía también con su padre. Ambos siempre escucharon sus opiniones políticas, a veces críticas hacia ellos. Máximo fundó en su provincia adoptiva y con la bendición de su padre el colectivo juvenil La Cámpora, en honor a un presidente argentino, el peronista de izquierdas Héctor Cámpora, que gobernó su país solo 50 días en 1973. La Cámpora se ha extendido a toda Argentina, es una de las principales agrupaciones de apoyo a Fernández, y muchos de sus integrantes han pasado a ocupar cargos en el Ejecutivo y el Congreso. Pero Máximo Kirchner ha cedido la dirección de la juventud kirchnerista a un grupo de seis dirigentes de su confianza.

Máximo se ocupa de monitorizar la política santacruceña y viaja a Buenos Aires de vez en cuando para estar con su madre. No es solo su consejero político, también su soporte anímico, su hijo más cercano, según ella misma lo ha definido. En el festejo por los diez años del kirchnerismo en el poder, en la porteña plaza de Mayo, él se situó en el palco, entre los máximos funcionarios, pero en tercera fila. El joven se ocupa de administrar la casi treintena de propiedades de la familia y por eso concurre a diario a una inmobiliaria de Río Gallegos que pertenece a dos amigos de sus padres.

Máximo, en el décimo aniversario del kirchnerismo, se situó en el palco"

Florencia, en cambio, vive con su madre en la residencia presidencial de Olivos, en las afueras de Buenos Aires. Algunas veces ha viajado con la jefa de Estado, sobre todo después de la muerte de Kirchner, e incluso ha mantenido alguna reunión oficial con otros hijos de líderes nacionales. En los últimos tiempos se la ha visto en algún acto político, como en el festejo de la década kirchnerista, pero mezclada entre los militantes de La Cámpora, sacándose fotos con quien se lo pidiera. De adolescente, cuando su padre era presidente, se había hecho famosa por su fotolog. Participó con aquella agrupación juvenil en tareas solidarias en La Plata tras la inundación que sufrió en abril pasado. Florencia era la consentida de su padre. En la biografía autorizada de Fernández, La Presidenta (2011), escrita por la periodista Sandra Russo, la jefa de Estado destacó la fortaleza y la templanza que admiraba Néstor de su hija: “Él la conocía más que yo. En muchos sentidos, yo la estoy descubriendo ahora”.

Los Kirchner se conocieron como estudiantes en La Plata, se casaron y se fueron a vivir a la ciudad universitaria de Santa Cruz, lejos de las persecuciones de la última dictadura militar (1976- 1983). Pero Fernández viajó sola a La Plata para parir a Máximo al lado de su madre. “Yo tenía allá mi obra social [seguro médico], pero Néstor no podía venir conmigo. No porque no quisiera, claro. Fue duro para los dos”, aludió la presidenta a riesgo de que él volviera a La Plata en 1977. Fernández regresó después a Río Gallegos, donde se abocó a la maternidad. Distinto fue el parto de Florencia, en 1990, cuando ella ya era diputada provincial. De 1995 a 2003, la devenida legisladora nacional vivía media semana en Río Gallegos y media en Buenos Aires, adonde a veces llevaba a su pequeña Florencia. En 2003, Kirchner se mudó con su esposa y su hija a Olivos, mientras Máximo permaneció en Santa Cruz.

“Florencia siempre fue pum para arriba [alegre]. Una princesa. En cambio, Máximo era un chiquito que para presionarte vomitaba”, recuerda Fernández en La Presidenta. En la biografía, la jefa de Estado dice que todo el tiempo que ella y él (Kirchner) no usaban en política “era para pasarlo con los chicos”; y que la culpa que tuvo igual por haber estado ausente muchas veces la compensó “consintiéndolos asquerosamente”.

Su madre compensó sus ausencias ´consintiéndolos asquerosamente`"

Máximo fue quien mas la acompaño junto al féretro de su marido. Florencia le puso la banda presidencial a su madre cuando asumió su segundo Gobierno en 2011, en lugar de que lo hiciese el vicepresidente saliente, Julio Cobos, con el que se había peleado. Máximo oficializó en 2010  su noviazgo con una odontóloga de Rio Gallegos, Rocío García, hija de un exgobernador de Santa Cruz (cargo que ocupó su padre antes de la presidencia). Militante de La Cámpora, pero también de bajo perfil, García perdió un embarazo anterior en 2011).

“Néstor Iván llegó ayer a las 23.21 horas, exactamente, del 14 de julio. Qué cosa, ¿no? El día de la Revolución Francesa…”, escribió la presidenta en Twitter. “¿Saben qué? Es muy bonito. Pero muy, muy bonito. Bueno, ya sé. Soy la abuela. Si no te elogia la abuela, ¿quién?”, añadió con estilo informal. “Anoche lo tuve un buen rato en mis brazos… La verdad, la sensación es diferente a todo. Me miraba. Tiene ojos muy grandes y fuertes. Lo bañaron en la habitación y le lavaron la cabecita con champú. Me sorprendí. En la época en que tuve a mis hijos no los podíamos bañar hasta que se les caía el cordón. Ahora es todo distinto. Hasta duermen boca arriba. Cómo cambia todo, ¿no? Lo único que no cambia es el amor. Se siente profundo y distinto… pero igual”, dijo esta abuela fanática de las redes sociales.

 

La herencia política y patrimonial

El matrimonio Kirchner dejará una herencia política indudable en Argentina. Después de los ocho años que gobernó el radical Hipólito Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930), primer presidente democrático de este país, de los diez años que estuvieron en el poder Juan Domingo Perón (1946-1955 y 1973-1974) y el peronista Carlos Menem (1989-1999), el kirchnerismo, un movimiento político que abarca a peronistas pero también a progresistas, va camino de gobernar 12, entre los cuatro de Néstor Kirchner y los ocho que Cristina Fernández completará en 2015. Los Kirchner también dejarán una sustancial herencia económica a su familia más cercana: sus dos hijos.
Cuando Nestor Kirchner asumió el poder, en 2003, el patrimonio familiar ascendía a 2,3 millones euros. En la última declaración jurada de Cristina Fernández, la correspondiente al año 2011, totalizaba un patrimonio de unos 14,5 millones.
El año pasado durante una conferencia celebrada en la universidad de Harvard, una estudiante le preguntó a la presidenta de Argentina por el aumento de su fortuna en los últimos tiempos. “He sido sometida a controles y pericias de peritos de la Corte (Suprema). Puedo dar cuenta de todos y cada uno de mis bienes. Y lo he hecho. Ha habido denuncias en mi país acerca de estas cuestiones. De la oposición y de denunciadores seriales. La justicia lo ha determinado: toda la vida he tenido una determinada posición económica y todo el mundo sabe que siempre he ejercido la profesión. Nuestro estudio (bufete) jurídico fue exitoso. Si he tenido un crecimiento en mis bienes es porque he sido una exitosa abogada y soy una exitosa presidenta", respondió la jefa de Estado.
Más de un tercio de su fortuna son ahorros en pesos ya que el año pasado cambió los últimos 3 millones de dólares que guardaba en un gesto que buscaba acabar con la cultura del ahorro dolarizado en Argentina.
También se sabe que casi un cuarto de la fortuna que atesora Cristina Fernández, de 60 años, se compone de bienes inmuebles y otro tanto de inversiones realizadas en hoteles.