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PERSONAJE

A solas con la reina del lujo erótico

Creadora de un universo fetichista, elegante y juguetón a través de sus diseños, Betony Vernon es la reina del lujo erótico.

Una joya, una escultura o una silla adquieren con ella máxima amplificación sexual.

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Vernon lleva vestido verde ‘vintage’, zapatos de Casadei y anillos de doble esfera y brazalete de su colección Paradise Found. Estilismo de Deborah Pereire

Como ocurre con las joyas fetichistas, elegantes y juguetonas que crea, Betony Vernon tiene mucho más fondo del que parece. Fiel a la importancia de la técnica, se erige como antropóloga sexual decidida a amplificar las posibilidades de placer erótico, ya sea mediante el diseño de una sortija, una silla o una elegante guía del Kamasutra.

Su interés inicial por la búsqueda del placer y la creatividad la empujó a huir de su rústica vida en los Apalaches, en Virginia, cuando aún era adolescente. Después de estudiar Historia del Arte y desarrollar su talento para la escultura, recaló en Florencia, donde perfeccionó su habilidad de orfebre e impartió clases, para luego estudiar diseño en la prestigiosa Domus Academy italiana. También trabajó como diseñadora para el platero florentino Pampaloni y fue nombrada directora de diseño de Fornasetti, antes de constituir Atelier B. V. y trasladarse a París a principios de este siglo. Desde allí ha creado piezas para Missoni y Gianfranco Ferré, entre otros, al tiempo que refinaba su propia faceta de joyera y escultora, visible en exposiciones del Victoria and Albert de Londres y otras instituciones europeas, además del Museo del Sexo en Nueva York.

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Blusa de Boudicca London, ‘stilettos’ Pigalle de Christian Louboutin y brazaletes de la colección Paradise Found de Betony Vernon. Estilismo de Deborah Pereire

En efecto, el sexo es la razón de ser de Vernon. Queda claro cuando esta pelirroja escultural de cabello ondulado aparece embutida en un elegante conjunto negro de dominatrix y entorna su sonrisa cálida, pero ligeramente traviesa. La alcoba es su territorio favorito. Su taller, en la planta baja de un edificio en el Marais parisiense, es todo calma voluptuosa, terciopelo acolchado, focos de luz, colores oscuros y misterio. En una mesita auxiliar se encuentra una maqueta de Origin, un bucle sensual, una especie de portal que da la impresión de penetrarse a sí mismo. La verdadera escultura, el primer trabajo de Vernon en mármol, tiene tres metros de altura y forma parte de la exposición KAMA: Sex & Design, de la Triennale de Milán (hasta el 10 de marzo). Es el mismo diseño que Vernon piensa producir en forma de silla, con versiones a la medida de cada usuario.

“El mármol es un material de ensueño”, ronronea la creadora. “Quería moldear el mármol desde la primera vez que visité Carrara, hace años, pero no es mi medio natural. Cuando me hice escultora empecé con la madera, que había aprendido a trabajar en casa, en el taller de mi padre, cuando era niña”.

Vernon aplica ese mismo enfoque escultórico a su trato con la gente. Desde hace 25 años trata de desarrollar el potencial sexual a base de desmitificar todo el espectro de técnicas. “Lo que hago tiene todos los colores menos el gris. Esto no es oscuro. Mi propósito es iluminarlo”. Sus joyas desempeñan un papel. En 2001 puso en marcha Paradise Found, una colección de piezas eróticas en oro y plata diseñadas para llevarlas y jugar con ellas. Sortijas con bolas giratorias que pueden utilizarse para acariciar y pulseras con elegantes cierres en forma de esposas. Estas “herramientas joya” han convertido a Vernon en la reina del lujo erótico. Lady Gaga llevó una pieza creada por Vernon para el proyecto Runway Rocks de Swarovski en su vídeo Paparazzi, y los ávidos coleccionistas de sus obras se reparten por el mundo. Sus accesorios sadochic pueden guardarse en la Boudoir Box, un joyero a medida, en edición limitada, que contiene 21 piezas de la colección Paradise Found.

Lo cual nos lleva a The boudoir bible: the uninhibited sex guide for today (Rizzoli).La última obra de Vernon. Una guía con secretos de las técnicas sexuales que lleva elaborando seis años. Hay capítulos como ‘El control de la eyaculación, a revisión’ y ‘El despertar del punto G’, además de dibujos del ilustrador de moda suizo François Berthoud que otorgan al libro calidad de objeto de arte.

“Lo malo hoy es que los tabúes se han derribado, pero no existen pautas. Muchas de las cosas de las que hablo en la Boudoir bible siguen considerándose BDSM (iniciales de bondage, dominación, sadismo y masoquismo). Pero estas técnicas no están pensadas específicamente para causar dolor. Son una forma de amar, pero que exigen un proceso de iniciación. Invito a la gente a explorar todo su cuerpo. El cuerpo está lleno de terminaciones nerviosas capaces de proporcionar placer”.

Aunque es una libertina de lo más moderna, le preocupa la facilidad de acceso de los niños al porno en la actualidad. “La pornografía no es más que una actuación, no es real, y coloca a las mujeres en una posición muy subordinada”, dice. “El problema es que la percepción sexual de los niños, sobre todo los varones, está totalmente influida por el porno, cuando lo que de verdad necesitan descubrir es el valor de la intimidad”.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.