TRIBUNA

Una buena ley mal aplicada

El respeto a los procesos ecológicos no es un freno al progreso. La Ley de Costas debe completarse; no reformarse

En los últimos días se ha hablado mucho sobre la Ley de Costas. Desde el movimiento ecologista queremos manifestar nuestro apoyo a una ley que, a la vista de la situación actual, debería ser reforzada y no rebajada. La Ley de Costas es la mejor garantía para salir de esta crisis económica sin sacrificar el delgado tramo de nuestro territorio que proporciona innumerables servicios naturales, como por ejemplo la defensa contra los temporales, y que nos proporciona un 10% del PIB.

Sin embargo, desde que comenzó a aplicarse, la ley se ha enfrentado a poderosos detractores: aquellos que solo ven en la franja costera una gran parcela a urbanizar, o aquellos que han sido víctimas de la desidia y arbitrariedad con la que muchos ayuntamientos, comunidades autónomas y las propias demarcaciones de costas han jugado a su antojo.

Con la entrada en vigor de la Ley de Costas, en 1988, se dio un paso muy importante en la conservación de los recursos naturales. La nueva ley establecía claros límites al proceso de desfiguración que desde la década de los 50 se había iniciado en la costa, haciendo patente el uso público de la costa para todos los ciudadanos. El servicio público del litoral aparece ya recogido en el artículo 132 de la Constitución española.

Los deslindes realizados hasta ahora están ratificados por sentencias del Tribunal Supremo

La Ley 22/1988 de Costas establecía un plazo de cinco años tras su entrada en vigor para completar el deslinde –la delimitación cartográfica- del Dominio Público Marítimo Terrestre. Sin embargo, transcurridos más de cuatro lustros, el proceso aún no se ha completado. Este dato es fundamental para entender por qué no se puede ahora poner en duda la ley, ya que supondría tirar por la borda el ingente trabajo de la Administración pública para delimitar más del 90% de los 8.000 kilómetros del litoral. Estos deslindes, además, están ratificados por sentencias firmes del Tribunal Supremo, órgano que ha confirmado la legalidad de la actuación de la Administración a lo largo de sus 24 años.

Además, la Ley de Costas, en sus disposiciones transitorias, salvaguarda los derechos de quienes contaban con derechos legítimos, dando el nada desdeñable plazo de 30 años prorrogables otros 30 para buscar otra ubicación al gran número de industrias altamente contaminantes que se asientan en la costa. No existe, pues, inseguridad jurídica o limitación desproporcionada sino, más bien, garantías y soluciones equilibradas aceptadas por el Constitucional.

La reforma que ahora se anuncia no es el primer intento de descafeinar la protección de la costa. En 2002 el Gobierno de Aznar introdujo varios cambios en la ley -escondidos en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales – que fomentaban la ocupación más completa del litoral, llegando a autorizar construcciones a tan solo 20 metros del mar y favoreciendo los planes urbanísticos de los ayuntamientos. Después, el Gobierno de Zapatero también modificó la norma a través de segundas como la Ley de Economía Sostenible. Y ahora, con el cambio de Gobierno, se anuncia una “profunda reforma”.

Para mejorar la competitividad no hace falta modificar la Ley de Costas, sino gestionar de forma integral los usos en el litoral

En lugar de perseguir a quienes se enriquecieron gracias a la corrupción y los desmanes urbanísticos, se deja entrever un escenario de continuidad que daría por bueno el beneficio privado y la búsqueda de soluciones a medida, dejando en segundo plano el provecho que nos reporta una costa al servicio de todos. El peligro con esta reforma es que se premie a quienes se guían por la especulación. Existen multitud de ejemplos, como el del famoso hotel ilegal de El Algarrobico, construido a menos de 20 metros de la costa.

Desde Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF consideramos que la aplicación de la Ley de Costas tiene que ser estricta, sin rebajas, eliminando las construcciones ilegales y compensando a aquellos propietarios víctimas de la mala gestión administrativa (estudiando caso por caso). La mejor política que se debe ejecutar es favorecer la conservación del entorno. Un estudio del propio Ministerio de Medio Ambiente considera que la costa española puede producir hasta 7.745 millones de euros anuales si se mantiene un estado de conservación favorable. Para mejorar nuestra competitividad económica, sobre todo la turística, no hace falta modificar la ley, hay que gestionar de forma integral todos los usos en el litoral.

El respeto a los procesos ecológicos no es un freno al progreso, es el camino para salir de la crisis. Además, no se lo pueden permitir ni dunas ni albuferas ni calas. Pero tampoco se lo pueden permitir ni la industria turística ni las pesquerías artesanales, y mucho menos los pueblos costeros y sus paseos marítimos, que ven peligrar la seguridad ciudadana por la previsible subida de nivel del mar y las inundaciones y avenidas debido al cambio climático. En España se han destruido en 20 años el equivalente a ocho campos de fútbol al día en la costa. Y la situación en insostenible. Con la vista puesta en el futuro de este país, la reforma de la Ley de Costas sería el peor de los mensajes porque ya hemos aprendido que el ladrillo no es la solución.

Mario Rodríguez Vargas es director ejecutivo de Greenpeace. Francisco Segura Castro es coordinador de Ecologistas en Acción. Firman también este artículo las organizaciones Amigos de la Tierra, SEO/BirdLife y WWF.

Otras noticias

Últimas noticias

Ver todo el día

Dilma Rousseff: ¿Sabia o traidora?

La presidenta ha sorprendido a propios y extraños con su decisión de colocar a un discípulo de la Escuela de Chicago al frente de la economía brasileña

El plan de Peña Nieto contra la impunidad desata críticas

La oposición pide al presidente mexicano autocrítica sobre el manejo de la seguridad en el país

"El plan Peña Nieto es insuficiente"

Debaten un corresponsal mexicano y otros periodistas extranjeros

Semana fatal para Hillary Clinton y Chuck Hagel

Coresponsales extraneros ponen la nota

IMPRESCINDIBLES

La debilidad del Estado en México

La crisis de corrupción e impunidad que atraviesa el país tiene su explicación en cuatro causas que van desde la fragilidad institucional a la economía sumergida pasando por el narcotráfico y la nula fiscalidad

Contra el veneno

Cuando en un país son legales partidos cuyo objetivo es la destrucción de ese país o nación, está claro que el Estado está mal constituido. El nacionalismo aspira a crear una sociedad moldeable, sin discrepancias

Los naranjos del lago Balaton

Lo peor de un programa político no es que no pueda cumplirse, sino que el empeño en aplicarlo tenga efectos perversos sin conseguir sus objetivos. Las buenas intenciones pueden afectar a nuestro bienestar material

LA CUARTA PÁGINA

Novela, música y poesía

Las notas que a lo largo del tiempo ha ido escribiendo el último premio Cervantes han servido para alimentar una obra en la que ha manifestado interés por las más distintas formas de expresión y por el pensamiento

Renovar el pacto ciudadano

Necesitamos un cambio radical que garantice a todos una vida digna

Cataluña: ¿nación o Estado?

La única legalidad posible será la que surja de refundar la Constitución de 1978

Sonido y ruido

Hoy: distinciones, confusiones y al final, como siempre, el estilo

Epidemiología de la corrupción

Si el mal se propaga entre los funcionarios, el sistema entrará en colapso

¿Por qué una solución federal?

Es la culminación natural y lógica del Estado de las autonomías

Corrupción, urbanismo y opacidad

Tanto las reclasificaciones como las recalificaciones de suelo han llegado a superar el 1.000 % el valor anterior

Una pésima decisión contra el SIDA

El Decreto de Troncalidad impulsado por el Ministerio de Sanidad es un paso atrás en la lucha contra la enfermedad

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana