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COLUMNA

Del rigor a la poesía

Maestro y modelo de varias generaciones de jóvenes arquitectos, la arquitectura de Eduardo Souto de Moura (Oporto, 1952) está marcada por un profundo rigor y una preocupación extrema por el medio físico donde sus trabajos se integran. Un rigor disciplinar que no le ha impedido desarrollar una muy personal sensibilidad que hace de su obra una de las más emocionantes y líricas de la arquitectura contemporánea. Souto de Moura es el tercero de una gran dinastía de arquitectos portugueses que se inició con Fernando Távora y continuó con el maestro Alvaro Siza, premio Pritzker 1992. Tras una intensa colaboración con Siza, siendo aún estudiante de 1974 a 1979, Souto de Moura se licenció en arquitectura en Oporto en el año 1980, abriendo en el mismo año su oficina de Oporto.

Desde la casa en Nevogilde (1983) en Oporto, este arquitecto ha diseñado multitud de viviendas unifamiliares, donde ha ensayado un personal lenguaje, contenido pero poderoso, que luego aplicaría con éxito a otras construcciones de mayor tamaño. En ese sentido una de las más enigmáticas viviendas construidas por él es la Quinta do Lago (1984), donde una blanca caja prismática está rematada con un conjunto de formas elementales que hacen referencia a ciertas arquitecturas vernaculares del Algarve.

Su amplio registro de intereses le ha permitido proyectar multitud de edificios públicos e infraestructuras, como el metro de Oporto, donde Souto de Moura, una vez planteada la estrategia general para esta infraestructura, repartió las estaciones con diferentes arquitectos, diseñando él personalmente la Estación para la Casa de la Música (2003). O el hermoso estadio de Braga (2003), una escultural estructura de hormigón que, apoyándose sobre una cantera abandonada, construye un curioso ejemplo de estadio con dos únicos graderíos situados a ambos lados del campo. O la magnífica rehabilitación del Monasterio de Santa María de Bouro (1997), ejemplo de convivencia natural entre lo existente y una respetuosa, arquitectura contemporánea.

Sería largo enumerar las numerosas construcciones de Souto de Moura, pero es necesario hablar del Museo Paula Rego, la Casa das Historias (2008), una de sus últimas construcciones. Aquí, el arquitecto construye un homenaje a la artista Paula Rego mediante un juego de oscilaciones entre la naturaleza que lo rodea y un artefacto elegantemente construido, en el que las dos inmensas chimeneas, que construyen su perfil, establecen referencias directas con las cocinas del monasterio de Alcobaça. La Casa das Historias es una edificación de carácter público pero construida desde una consciente vocación doméstica, que se podría considerar una vuelta a la casa en la Quinta do Lago con las vernaculares formas de la cubierta.

Eduardo Souto Moura es un arquitecto que aprecia la buena arquitectura, el rigor, la tectónica, la precisión y la poesía, pero que no está interesado en las clasificaciones que sobre su trabajo se puedan realizar. En la entrevista que en 2004 le realizó la periodista Lara Braun, él se expresaba con claridad respecto a aquello por lo que realmente estaba interesado: "Para mí, la arquitectura es un asunto global. No hay arquitectura ecológica, ni arquitectura inteligente, ni arquitectura fascista, ni arquitectura sostenible. Sólo hay buena y mala arquitectura. Siempre existen problemas que no debemos desatender; la energía, los recursos, los costes, los aspectos sociales. Uno siempre debe prestar atención a todos ellos".

Emilio Tuñón es arquitecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de marzo de 2011