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61ª edición de la Berlinale

Isabel Coixet defiende en Berlín al juez Baltasar Garzón

Su documental-entrevista agota las entradas - "Lo filmé porque cada día me indignaba cuando leía las noticias", asegura la cineasta tras la proyección

Las entradas para el preestreno internacional de la película Escuchando al juez Garzón, de Isabel Coixet, se habían agotado hace días, y el gran interés ante la proyección de ayer en el Kino International había sido anticipado por el director del festival de Berlín, Dieter Kosslick, quien señaló la urgencia de explicar el caso de Baltasar Garzón internacionalmente.

La película, de 84 minutos y en blanco y negro, realizada con tres cámaras que ruedan la charla entre Garzón y el escritor Manuel Rivas, está pensada con una estructura esencial para enfocar simplemente el discurso del juez. "Es una película muy importante también para nosotros", añadió Kosslick, "que hemos tardado 60 años en comprender nuestro pasado", dijo en alusión a la época nazi en Alemania.

"Es una película muy importante para nosotros", afirma el director del festival

"Queremos atraer la atención del publico, sensibilizar a la gente acerca de quién es él y de cómo se siente", dijo Coixet en el debate con el público tras la proyección del documental en la gran sala de la época socialista de la Karl Marx Allee. Denunció además "las mentiras repetidas que han influido en la opinión pública".

En el filme, el magistrado aborda las tres principales imputaciones en su contra, por las que está suspendido de la Audiencia Nacional. Garzón relata también sus actuaciones anteriores, relativas al proceso de extradición de Pinochet, el terrorismo de ETA y los GAL, la operación Nécora y la corrupción en España.

Coixet justificó muy vehemente su defensa del juez: "Hice este documental porque cada día me indignaba cuando leía estas noticias, porque en España necesitamos gente como él, porque creo que es inocente, y porque soy una persona impulsiva y sentí que necesitaba que Garzón fuera escuchado". La cineasta reiteró su esperanza en que los juicios en contra de Garzón sean finalmente sobreseídos y que el juez tenga la posibilidad de defenderse de manera justa de las acusaciones. "Estoy convencida de su inocencia".

Parte central del testimonio fílmico se centra en el caso Gürtel, "con aquella mascarada que montaron determinados medios, comenzó el acoso y una persecución implacable contra mi vida privada y profesional, con denuncias y querellas constantes", dice en pantalla Garzón. Evoca también la figura de su amigo Giovanni Falcone, juez asesinado por la mafia en Sicilia en 1992: "No olvido sus funerales en la catedral de Palermo, 500.000 mil personas en una manifestación popular de apoyo a este juez que los había defendido, aún a costa de su vida", cuenta emocionado. Aún así, recuerda Garzón que los jueces no son héroes: "Tenemos que hacer nuestro trabajo. Si hay que ir del cero al cien yo no paro hasta el cien. Nunca en el 101, pero tampoco nunca en el 30, como hacen otros", insistió.

La Berlinale fue ayer un escenario lógico de presentación de esta película, ya que el festival se compromete constantemente en temas de derechos humanos, y también porque Isabel Coixet es una veterana de este certamen, donde ha participado dos veces en la sección oficial: con Mi vida sin mí (2003) y Elegy (2008), y fue miembro del jurado hace dos ediciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de febrero de 2011