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Doble reconocimiento para Vila-Matas

En uno de esos juegos literarios que acaso no desentonarían en una de sus novelas, el escritor Enrique Vila-Matas recibió a mediados de mes en León el premio Leteo, concedido por un círculo de apasionados poetas y devotos lectores. Era la décima edición. En 2009 lo ganó Paul Auster, uno de los personajes de su última novela, Dublinesca, una de las mejores del año en la votación de Babelia. León es también el lugar en el que el autor de Bartleby y compañía colaboró en un proyecto para el MUSAC de la artista Dominique González Foerster, otra de los habitantes del libro. "Fue como si se cerrase un bucle leonés", afirma el escritor.

Incluso para una persona tan acostumbrada a las distinciones, resulta asombrosa la coincidencia del Leteo con el premio Jean Carriére, que distinguió a Dublinesca por ser una obra que celebra "la herencia literaria y cultural del Sur y del Mediterráneo". Concedido en la ciudad francesa de Nimes, el premio sirve para recordar también la memoria del escritor Jean Carriére. "Pertenecía al círculo de Julien Gracq, presencia por otra parte muy importante en mi novela", aclara Vila-Matas sobre otro de esos sorprendentes caprichos metaliterarios que parecen abundar en su vida.

Vila-Matas destaca del premio Leteo, "Fue muy interesante ver tantos poetas jóvenes y con tanto entusiasmo. Me recordó a ciertas experiencias latinoamericanas, un lugar donde los asuntos literarios se viven con pasión". Prueba de ello será la semana Vila-Matas que se celebrará en São Paulo próximamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de diciembre de 2010