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lunes, 22 de febrero de 2010
Reportaje:

Los 'ultras' conquistan la TDT

La explosión de tertulias, con predominio de una derecha sin pluralismo, marca el mapa audiovisual - Los canales que el PP concedió a grupos afines ganan terreno

La TDT (televisión digital terrestre) ha multiplicado el número de canales, pero la variedad de la oferta no ha crecido en la misma proporción. Muchas de las nuevas emisoras han optado por refritar los contenidos de las cadenas generalistas o rellenar la parrilla con retransmisiones de programas de radio. La TDT fomenta también un género con una potente carga ideológica: las tertulias de contenido político. Coloquios monocolor en los que se destilan los argumentos más reaccionarios y ultras han conquistado las pantallas de la nueva televisión. El gato al agua (Intereconomía), La vuelta al mundo (Veo 7) o La tertulia de César Vidal (Libertad Digital) son ejemplos de cómo la derecha se ha hecho fuerte en la TDT con debates que poco tienen de plurales. Al otro lado del arco político el panorama está casi yermo. Tan sólo el recién estrenado Hoy (CNN +), conducido por Iñaki Gabilondo, apuesta por un discurso progresista de izquierda.

"El pluralismo va de la ultraderecha a la derecha extrema", se queja IU

"Conectamos con el público porque no somos tibios", dice Antonio Jiménez

La puesta en escena marca también las diferencias entre unas tertulias y otras. En Intereconomía reina el vocerío y las trapatiestas entre los contertulios mientras que en CNN+ se impone el análisis y la reflexión más sosegada. Los debates de la televisión pública (59 segundos, de TVE-1, o La noche en 24 horas, del Canal 24 Horas) tienen sus propias normas: buscan un milimétrico equilibrio entre las distintas tendencias políticas, aunque hay formatos (Madrid opina, en Telemadrid) que a veces caen en el guirigay que tanto abunda en las TDT comerciales.

El modelo de televisión que ofrecen algunos operadores dista mucho del que propusieron al optar a una licencia. Para evaluar el cumplimiento de los compromisos adquiridos, PSOE e IU reclaman que un organismo neutral (el futuro Consejo Audiovisual estatal, por ejemplo) tenga capacidad para revocar las licencias de aquellos canales cuyos contenidos no se ajusten a las condiciones de la concesión. Los socialistas madrileños han lanzado esta propuesta ante el "indignante" concurso que en 2005 resolvió la Comunidad de Madrid. "Las licencias se otorgaron pensando en grupos y personas que estaban apoyando a Esperanza Aguirre", asegura Eduardo Sotillos, dirigente del PSM.

La petición es apoyada por IU. "En Madrid hubo una operación coordinada de la derecha mediática, política y económica para el reparto de licencias. El resultado es que existe un gran pluralismo ideológico que va de la derecha a la ultraderecha pasando por la derecha extrema", dice José Francisco Mendi, colaborador en materia audiovisual del grupo parlamentario de IU. A la izquierda, domina "un sentimiento de orfandad". Para Mendi, existe una desproporción "brutal" entre las televisiones que dan voz a los grupos de izquierda y de derecha, circunstancia que el Consejo Audiovisual (cuya creación está prevista en la Ley General Audiovisual, que se tramita en el Senado) debería corregir. "De la misma manera que las autoridades regulan la calidad alimentaria, el Consejo debería regular la salud informativa", dice Mendi. Las tertulias políticas son un buen termómetro de esa salud. "Ni son plurales ni tienen intención de serlo", apunta. "A veces tienen un toque de color (rojo) pero eso no implica que sean neutrales". Sotillos abunda en esta idea: "Somos la guinda".

La TDT bien podría significar "televisión de tertulias". La nueva tecnología ha puesto en el aire canales temáticos low cost que responden a una doble lógica: la económica y la ideológica. Los debates de opinión se ajustan como un guante a esa exigencia. Salen baratos, requieren una producción mínima y son el mejor vehículo para que los mensajes calen entre el público. En los contenidos de la TDT no hay signos de innovación.

"En materia audiovisual, el Gobierno ha ido de ocurrencia en ocurrencia", se queja el portavoz del PP en la comisión de Industria, Miguel Ángel Cortés. "No se puede decir que da más canales para aumentar el pluralismo y luego decir que autoriza fusiones para favorecer el pluralismo. En uno de los dos casos, la realidad no coincide", añade. Cortés pronostica que con la Ley Audiovisual, la TDT de pago "se llevará los contenidos más atractivos, mientras que los que se emitan en abierto tendrán mucho menos interés y calidad".

Muchas TDT están teñidas por el color político que les otorgó la concesión. En 2000, el Gobierno de José María Aznar adjudicó dos licencias nacionales a sendos consorcios encabezados por los diarios El Mundo y Abc (ganador también de una autonómica en Madrid). En 2005, las 30 emisoras locales concedidas por el Ejecutivo de Esperanza Aguirre fueron a parar a la Iglesia y a grupos de comunicación afines al PP (Cope, Libertad Digital, Intereconomía, El Mundo y Onda Cero).

Operadores como Intereconomía, Veo 7, Libertad Digital o Popular TV han nacido "con intenciones ideológicas muy claras", comenta el director del Grado de Comunicación Audiovisual de la Universidad San Jorge (Zaragoza), Joseba Bonaut. De todos ellos, el ejemplo más relevante es Intereconomía: "Tiene un patrón muy particular, con una ideología muy clara y programas de debate que le han provocado no pocos conflictos", agrega Bonaut.

Antonio Jiménez, director y presentador de El gato al agua, no se anda con rodeos. "Hemos definido muy bien nuestro objetivo. Vamos a un público de centro-derecha que estaba ayuno de programas de opinión". Desde que en marzo de 2008 dio el salto a la televisión nacional (utiliza una frecuencia de Net TV, donde comparte accionariado con Vocento), su audiencia se ha disparado.

Nacido en la radio, es un ejemplo de cómo con sólo poner una cámara en un estudio se construye una televisión. La misma fórmula que aplica Federico Jiménez Losantos. Emite simultáneamente su magacín a través de esRadio, Libertad Digital y Veo 7 (de 8.00 a 10.00). Tres frecuencias distintas para un mismo mensaje.

Canales como éstos se han expandido al abrigo de la TDT. Aunque en términos globales sus registros son modestos (no llegan al 1%) han conseguido abrirse paso en el prime time gracias a las tertulias. "Son productos de bajo coste, no requieren una gran infraestructura y permiten ajustar los contenidos a la línea editorial del operador", comenta Ricardo Vaca Berdayes, presidente de la consultora Barlovento Comunicación. "Estos canales, vinculados a medios de comunicación, optan por un género afín. Es lógico que trasladen su línea editorial a la pantalla. No tendría mucho sentido que se dedicaran a los programas de humor", agrega.

Liderada por el ex diputado del PP Julio Ariza, Intereconomía combina información y opinión con un barniz claramente conservador. "Vamos al centro-derecha y la gente quiere que opinemos en esa dirección. Hemos conectado con ese sector de la sociedad porque no somos tibios, ni sobre el aborto, ni sobre la educación ni sobre la memoria histórica", dice el director de El gato... Con este estilo han conseguido la fidelidad de más de 400.000 espectadores cada noche.

El socialista Antonio Miguel Carmona es uno de los políticos que con asiduidad frecuentan las tertulias. A menudo, es la cuota de la izquierda en debates en los que la derecha gana por goleada (cinco a uno, las más de las veces). No se considera un sparring ni un tertuliano tipo. "Soy profesor de macroeconomía en la Universidad San Pablo CEU y voy donde me dice mi partido". Reconoce que la asimetría en el plató obedece "al desequilibrio que existió a la hora de otorgar las concesiones de TDT, sobre todo, en comunidades como Madrid".

Esta descompensación tiene su origen, según Carmona, en la industria de la televisión, que ha generado una "profusión de representantes de la derecha" en los debates de los canales de TDT. "El centro-izquierda está en una posición mucho más minoritaria de lo que refleja la sociedad". Pese a todo, el dirigente socialista dice no sentirse incómodo. "El uno, si mantiene la educación, puede tener una situación ventajosa. El espectador nota el desequilibrio". Antonio Jiménez admite que no busca el equilibrio entre opciones políticas ni persigue un pluralismo a rajatabla. Con ironía, sostiene que Carmona está "como gallo en corral ajeno". "La gente no comparte sus opiniones, porque defiende a Zapatero, pero forma parte del paisaje. Los espectadores le tienen respeto y cariño".

Otras televisiones hacen un esfuerzo por buscar una ponderación política. Ernesto Sáenz de Buruaga, director y presentador de Madrid opina, considera que hay un exceso de tertulias compitiendo en un mismo horario pero apunta que "el espectador puede elegir si quiere griterío, virulencia o reflexión educada". Y recalca que "la línea editorial de los medios privados es muy definida y pueden escorarse, pero en la empresa pública hay un Consejo de Administración, que nace del Parlamento, y todo el mundo está representado". De hecho, por su tertulia han pasado 180 comentaristas, aunque hubo un tiempo en el que los socialistas dejaron de pisar Telemadrid por la "manipulación informativa".

Juan Pedro Valentín, director de Informativos de Cuatro y CNN+, explica que los medios buscan "nichos de mercado, bien a través del escoramiento político, o bien a través de los contenidos, buscando sucesos, noticias frívolas o del corazón". Pero insiste en que lo importante es trabajar "sin apriorismos". "No nos planteamos hacer programas de izquierda o de derecha, sino hacer un informativo sin sesgar la información. El problema en esta profesión es poner sellos".

Zapear por la TDT en horario de máxima audiencia es saltar de tertulia en tertulia junto a comentaristas (periodistas o políticos) que van rotando de un canal a otro. Y es también escuchar argumentos clónicos. A veces, un mismo comentarista aparece en dos televisiones simultáneamente. Le ocurrió a Esther Esteban hace pocas semanas en La vuelta al mundo (Veo 7) y en 59 segundos (TVE), que se emite grabado.

Pregonar ideología es más barato que hacer series. Los canales de TDT ajustan los costes al milímetro. "Han ido a perder poco y a reponer producto viejo", asegura el catedrático de Empresa Informativa, vicerrector de la Universidad de Navarra y experto en dirección estratégica de empresas de comunicación Alfonso Sánchez Tabernero. En este escenario, "lo que está triunfando es Jiménez Losantos con cámara, productos baratos, que si son exagerados y gritones tienen su público. Los canales generalistas no pueden escorarse tanto en una dirección política". "El éxito de Intereconomía tiene que ver con la elección de un nicho. Tiene más valor emitir una tertulia política de superdederechas que reponer Los vigilantes de la playa por vigesimoséptima vez. Al fin y al cabo, implica interés por hacer algo, aunque sea barato, y no recurrir a la nevera", apunta Sánchez Tabernero.

Pero la TDT también tiene su lado positivo. "De los 14 nuevos programas de ámbito estatal, algunos no aportan nada, pero otros han permitido a los ciudadanos disfrutar de programas que sólo se podían ver en pago", afirma Eladio Gutiérrez, presidente de Impulsa TDT, la entidad liderada por los operadores para desarrollar la nueva tecnología. Entre esos canales cita Disney Channel o CNN+, a los cuales sólo se podía acceder mediante plataformas de pago. "Es una manera de ver la botella medio llena", dice al tiempo que recuerda que muchos canales generalistas rellenan sus parrillas de madrugada con formatos basados en concursos de los llamados cool TV. Ésa es la botella medio vacía.

La televisión digital terrestre ha aumentado el número de canales, pero no la variedad de los contenidos. / SANTI BURGOS

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