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viernes, 12 de febrero de 2010

Mortier busca públicos fuera del Real

El director artístico llevará la ópera a la Caja Mágica y a los teatros del Canal - Cinco directores fijos se turnarán al frente de la orquesta cada temporada

El sello de Gerard Mortier en el Teatro Real se notará desde el día de su entrada. Reflexión, ambición y provocación son las señas de identidad sobre las que levanta su proyecto estos días. Su gran objetivo: captar nuevos públicos. Éste será uno de los ejes principales de su gestión. Para conseguirlo sacará la ópera del coliseo de la plaza de Oriente. Lo hará en dos ocasiones. Moctezuma viajará a los teatros del Canal al principio de la temporada. Y como colofón, San Francisco de Asís, la niña bonita de Mortier, una de las grandes apuestas de su carrera y uno de los mejores exponentes de su forma de entender este arte, recalará en la Caja Mágica. Veinte mil personas disfrutarán de un montaje espectacular a lo largo de cinco representaciones.

El director busca un proyecto de identidad latina con un puente hacia América

Conquistar nuevos públicos -más jóvenes, más abiertos y más receptivos- y nuevos espacios determinará la medida de su éxito. Mortier llegó a Madrid el pasado otoño dispuesto, como él ha manifestado, a hacer del Real el centro operístico "más interesante" de Europa. Ha empezado a trabajar desde enero en su nuevo cargo -el contrato oficial arrancará en septiembre de este año-. Durante estos meses se esfuerza -con tres horas diarias de clase- en aprender español. Lleva un año en contacto con músicos, escritores o directores de escena; viaja constantemente por España o en metro por Madrid, y se sumerge en la cultura del país. Quiere configurar un proyecto de fuerte identidad latina con un puente tendido hacia América.

La temporada que presentará el próximo mes cuenta a medias con su sello y el de Antonio Moral, el director artístico saliente, que ya había programado una buena parte de los títulos. Comenzará con Eugeni Onegin, de Chaikovski, en un montaje del teatro Bolshoi, que desembarcará en Madrid con su orquesta titular.

Otros títulos son Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill, con un montaje de La Fura dels Baus y el debut en la dirección musical en el Real del español Pablo Heras. Este título ha generado ya mucha expectación. Se estrenará en 2010, pero en 2012 viajará a la Ópera de Viena. Su intención es llevarlo a Rusia, país en el que nunca se ha representado esta obra. Mortier pretende con su gestión exportar montajes más que importarlos.

La temporada también incluye Otra vuelta de tuerca, de Benjamin Britten, dirigida por Josep Pons, o el montaje de El caballero de la Rosa, de Richard Strauss, creado por el fallecido Herbert Wernicke, uno de los directores de escena favoritos de Mortier en sus años del Festival de Salzburgo. El neoclasicismo estará presente con Ifigenia en Tauride, de Gluck, dirigido por Thomas Hengelbrock, uno de los nombres que el responsable artístico del Real pretende incorporar asiduamente.

El romanticismo y el verismo tendrán su espacio con Werther (un papel interpretado por José Bros) y Tosca. La ópera de Puccini, compositor con quien Mortier no comulga, sustituirá a Il trittico. Se repondrá el montaje que Núria Espert concibió en 2004. Mozart sí es de los músicos con quien el gestor belga trata de explorar nuevos caminos. Para el nuevo año, Antonio Moral había programado Las bodas de Fígaro, con Víctor Pablo Pérez, y La finta giardiniera, con René Jacobs, en versión concierto. Siguen en el cartel. Aunque en el ánimo de Mortier, y ya en marcha, está gestándose un Così fan tutte que dirigirá el cineasta austriaco Michael Haneke para dentro de dos años.

La ópera más contemporánea será una constante en la nueva etapa. Además de El ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, Otra vuelta de tuerca y El caballero de la rosa, están previstos otros títulos. Uno de ellos, El rey Roger, de Karol Szymanowski, estará dirigido musicalmente por Paul Daniels. Otro es el estreno mundial de La página en blanco, el debut de la compositora Pilar Jurado. Pero donde Mortier echará el resto será con el San Francisco de Asís, de Messiaen. En el aforo de la Caja Mágica caben 4.000 personas, y ahí desplegará su gran apuesta para seducir nuevos públicos con entradas para jóvenes a cinco euros. Mortier programó esta ópera en Salzburgo y en la bienal del Ruhr. Este montaje estrenado en Alemania en 2003 es el que firmó Ilya Kabakov y dirigió musicalmente Sylvain Cambreling, que repetirá en el foso.

Dudas con la orquesta

Cuando Jesús López Cobos abandone en septiembre la Orquesta Titular del Teatro Real se presenta una nueva etapa. El músico español ha estado al frente de la formación desde el año 2003 y ha impuesto unos cuerpos musicales estables en el teatro madrileño. Pero a partir de ahora, sin una batuta fija al frente, se abren varios interrogantes artísticos para la nueva etapa de Gerard Mortier. ¿Cómo solucionará el problema de la orquesta? Ésta es una de sus máximas preocupaciones en este momento. Es más, un asunto prioritario.

Ya en su época como responsable de la Ópera de París renunció a nombrar un músico titular. Se le criticó de entrada y se le alabó después. Los buenos resultados obtenidos avalaron su método. Pero la inquietud, a la hora de aplicar el mismo criterio en Madrid, es lógica. Muchos temen que los músicos queden sin dirección.

Mortier sabe que la orquesta es un pilar fundamental de su proyecto. Ha hecho que la escuchen varios directores de su máxima confianza, y quiere hacer un trabajo riguroso y continuo. Desde siempre, el gestor belga ha preferido trabajar con expertos en cada repertorio que se turnen y ensayen a fondo diferentes estilos. En Madrid repetirá su fórmula con directores que tengan especial conocimiento del repertorio contemporáneo.

Los nombres fijos en esta nueva etapa serán Pablo Heras, Thomas Hengelbrock, Sylvain Cambreling, Symon Bychkov -cada dos temporadas- u otros como el español Pedro Halffter Caro y el argentino Alejo Pérez. A ellos se sumarán otras estrellas de la batuta. Para el coro se maneja una solución más quirúrgica. El director Andrés Máspero, también argentino, se pondrá al frente de las voces. Y, además, se harán nuevas audiciones.

La ópera San Francisco de Asís, de Messiaen, programada por la Trienal del Ruhr, se representará en la Caja Mágica. / BERNARDO PÉREZ

Mortier, en el Real.

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