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Análisis:

I+D: lecciones de dos décadas

A finales de 1982 el Gobierno de Felipe González asumió el objetivo de duplicar los recursos dedicados a I+D; al terminar esa década casi se había logrado. El gasto español en I+D había pasado del 0,47% del PIB al 0,91% en 1992. Años para recordar, pero lo que interesa saber es qué ocurrió después, y sacar las lecciones. El Primer Plan Nacional de I+D (1988-1991) tuvo el objetivo de hacer pasar el Fondo Nacional de I+D de 12.000 millones de pesetas (72 millones de euros), en 1988, a 50.000 millones de pesetas (300 millones de euros) en 1991. Nunca ocurrió y los proyectos de modernización de España se quedaron en el tintero.

La función 46 Investigación, Desarrollo e Innovación (antes función 54) agrupa los diversos conceptos y programas presupuestarios que se destinan a financiar las actividades de investigación y desarrollo (I+D) e innovación, y permite observar la evolución del peso de los diversos capítulos y conceptos presupuestarios, saber si se presupuesta más en personal, en gastos corrientes, en transferencias o en inversiones, o ver si -como ocurrió desde 1997- se incorporan a esta función un volumen significativo de activos financieros, el famoso capítulo 8 (préstamos reembolsables). Para analizar la evolución real del presupuesto para I+D e innovación se necesita deflactar los valores nominales de cada año. En el gráfico se presenta esta evolución, entre 1990 y 2010, de los dos componentes PGE para I+D (presupuestos no financiero (capítulos 1 a 7) y préstamos (capítulo 8) -en valores reales- en euros del año 2000.

Entre 1990 y 1996, con Gobiernos del PSOE, hubo decremento real de los recursos presupuestarios destinados a I+D y los presupuestos de I+D (capítulos 1 a 7) pasaron de representar el 1 % de los PGE a menos del 0,6%. A partir de 1997, ya con el PP, se produce un extraordinario crecimiento de los préstamos (capítulo 8) y un ligero crecimiento de los presupuestos no financieros (capítulos 1 a 7), que en algún año ni siquiera superó el crecimiento del PIB, pero el impacto acumulativo de los recortes fue dramático. Sólo en el presupuesto de 2004 se superó el montante presupuestado de gastos no financieros para I+D del año 1990. Fueron 14 años perdidos.

Mientras tanto los Gobiernos de turno fijaban compromisos en objetivos de gasto español en I+D (en % del PIB). Recordemos algunos de estos objetivos, aprobados y no cumplidos. En los ochenta el objetivo era alcanzar el 1% del PIB a finales de la década (solo se logró en 2003). En 2000, el Gobierno del PP, en el Plan Nacional de I+D+i (2000-2003) había fijado el "realista" objetivo de llegar al 1,29% en 2003 (es probable que esta cifra se haya alcanzado en 2008).

¿Por qué estos fracasos en la planificación? Porque los objetivos nacionales solamente se consiguen con Gobiernos que desarrollan políticas presupuestarias consistentes con sus declaraciones. Proponer una cosa y hacer otras es mal asunto.

En 2004, el Gobierno de Zapatero se fijó como objetivo, en el Programa Ingenio 2010, alcanzar el 2% del PIB dedicado a I+D en ese año. Los presupuestos para 2006, 2007 y 2008 representaron un extraordinario esfuerzo, con incrementos anuales de más del 20%. Sin duda, este esfuerzo ha comenzado a cambiar el futuro; frenar, e incluso dar marcha atrás, puede generar, otra década perdida en investigación e innovación y acabar con las posibilidades de construir una sociedad solidaria basada en una economía dinámica con un gran componente de conocimiento. Se puede crecer más despacio, es quizá razonable dada la coyuntura, pero no se debe retroceder en lo avanzado, porque esta vez otros países -los emergentes- están comenzando a ir más deprisa que nosotros y ya están pidiendo paso para adelantarnos en I+D+i, en las posibilidades de tener una economía fuerte que sostenga la solidaridad social.

Luis Sanz Menéndez dirige el Instituto de Políticas y Bienes Públicos (CSIC) y preside el Comité de Política Científica y Tecnológica de la OCDE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de octubre de 2009