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66ª Mostra de Venecia

Hablar con Moore cuesta 2.000 euros

El documentalista presenta 'Capitalism: a love story', un alegato contra los excesos del capitalismo, mientras sus agentes piden dinero por entrevistarle

"Traté de formalizar una entrevista con usted a través del distribuidor noruego de su película. ¿Y sabe qué me dijo? 'Es muy caro tener a Michael Moore, me cuesta 2.000 euros". A la pregunta de un periodista freelance noruego siguieron algunas risas y el chiste del propio Moore. "Lo primero que voy a hacer es llamar a Noruega y pedirle explicaciones al distribuidor. ¿Cómo es posible que sólo le cobren 2.000 euros por una entrevista conmigo? Es gracioso que digas eso porque no es verdad: eso no existe".

Moore no preveía lo que iba a suceder a continuación: unos veinte periodistas de todo el mundo advirtieron a grito pelado que aquello sí les había pasado a ellos: "En Inglaterra pasa"; "Y en Brasil"; "Pasa en Cannes, y pasa en Berlín". La revuelta de los presentes se disparó en segundos.

El cineasta aseguró desconocer los pagos: "¿Tenéis pruebas de ellos?"

"Una prensa independiente tiene que excluir el término 'beneficio"

"Los medios escritos están subyugados por la publicidad"

La grabación en audio de la rueda de prensa, organizada el sábado por la revista Variety, de una hora de duración (el motín periodístico empieza sobre el minuto 45) ha corrido como la pólvora, y en la misma -a la que ha tenido acceso EL PAÍS- puede oírse a Moore pasar del cinismo al asombro, atrapado en una polémica en la que el realizador era parte involuntaria, pero parte al fin y al cabo. Porque, además, el cineasta presenta en Venecia Capitalism: a love story, un documental sobre las barbaridades del capitalismo. Y Moore se convertía así en un ejemplo perfecto del afán recaudatorio que ataca en su filme.

"Pero, ¿tenéis pruebas de esto?", inquiría el estadounidense. David Michael, un conocido periodista londinense, respondía: "Por supuesto, tengo e-mails de un distribuidor australiano detallándome los costes de sentarme con usted en Fahrenheit 9/11, y advirtiéndome que por ese motivo sólo podía asegurar que dos periodistas tendrían acceso a esas entrevistas". "Y 2.000 euros es poco dinero", gritó otro reportero. "Pueden llegar a pedir hasta 5.000".

Tales cantidades son solicitadas por las agencias de relaciones públicas que representan a las diferentes estrellas -actores y directores principalmente- como pago por entrevistar a sus clientes. Los pagos los asumen las distribuidoras cinematográficas de cada país que, en consecuencia, sólo convocan a los medios de comunicación más relevantes. En el caso de Michael Moore, Inglaterra y España se han quedado fuera del circuito de entrevistas porque Capitalism: a love story no cuenta aún con distribuidor en estos dos países. Sin embargo, esta práctica habitual en los festivales de cine nunca se había convertido en el núcleo de una rueda de prensa, que para más inri giraba en torno al capitalismo. La agitación llegó hasta tal extremo que el moderador, editor de la propia Variety, pidió a los presentes sus datos: "Habrá que profundizar en esto", advirtió, antes de pedir a la concurrencia un poco de tranquilidad y proseguir con la conferencia.

Todo esto llegó antes de que, paradójicamente, Moore reflexionara -ayer domingo, en una rueda de prensa general y gratuita- sobre el papel de los medios de comunicación en el capitalismo: "El problema con la prensa hoy en día es que todo se reduce a los beneficios. Para solucionar el problema hay que construir un sistema de prensa independiente, fuerte y saludable, donde el término beneficio sea excluido de la ecuación. La prensa, especialmente la escrita, se ha degollado a sí misma confiando en un modelo totalmente subyugado por la publicidad". Olvidada la polémica, Moore parecía algo más relajado y repetía como un mantra: "El capitalismo no desaparece ni se esconde, simplemente se transforma".

Parece que la política amenaza con adueñarse del festival de Venecia. Con Moore y con South of the border, la última película de Oliver Stone, en la que el realizador indaga en las razones del giro a la izquierda que ha experimentado América Latina, con un omnipresente Chávez, presidente de Venezuela, como núcleo central. Precisamente, el rumor de la presencia de Chávez hoy en el Lido de Venecia para la presentación oficial del documental ha sonado con fuerza en la ciudad de los canales. South of the border se ha llevado una de las ovaciones más grandes de lo que llevamos de Mostra en su pase para la crítica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de septiembre de 2009