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Hipotecas basura, arte en peligro

Grandes museos, teatros y librerías de EE UU sufren drásticos recortes por la crisis

El Carnegie Hall, los museos Whitney y Getty, la librería Morgan... Nombres emblemáticos de la cultura estadounidense. Y ninguno de ellos casual. Muchos de los buques de las artes en un país que en estos días renueva la confianza en sí mismo están bautizados con los apellidos de los filántropos que los hicieron (y aún los hacen) posibles. En un lugar sin ministro de Cultura y donde lo más parecido a una cartera del ramo es la agencia federal para el "refuerzo de las artes" de presupuesto irrisorio (113 millones de euros anuales frente a los 403.384 millones del dinero destinado a Defensa), nada de esto -museos, óperas, salas de conciertos- sería posible de no ser por el dinero privado. Y cuando la crisis financiera arrecia... ¿A quién le sobran los fondos para financiar una exposición antológica, un emocionante ballet o un delicado recital?

Los ejecutivos de Wall Street habían sido muy generosos durante

"En malos tiempos, la gente necesita el arte más que nunca. Para el espíritu"

Nadie quiere contestar directamente a esta pregunta. Aunque sobran las calladas pero elocuentes respuestas. Como ésta: En la carpeta de presentación que el 18 de septiembre repartió el Lincoln Center de Nueva York -un mastodonte para el espectáculo que aglutina 12 instituciones como la Metropolitan Opera o la Orquesta Filarmónica de Nueva York- para marcar el inicio de la temporada de su 50 aniversario, figuraban como patrocinadores tres nombres de infausto y reciente recuerdo. Sólo dos días antes, el banco Lehman Brothers había quebrado y Merrill Lynch había pasado, in extremis, a manos del Bank of America.

Es solo un ejemplo. Los ejecutivos de Wall Street han sido particularmente generosos con la cultura en los últimos años de activos tóxicos, sueldos desorbitados y bonanza económica irreal. Muchos bancos y empresas no solo donaban como instituciones, también recaudaban dinero entre sus empleados, dado que donar a la cultura desgrava. Esos ejecutivos también estaban en los consejos de administración de museos como el MOMA, donde, sin ir más lejos, Kathy Fuld, esposa del caído presidente de Lehman Brothers, Richard Fuld, era vicepresidenta. En ese centro ya se ha recortado el presupuesto un 10% y se han congelado las contrataciones, por más que nadie quiera reconocer públicamente la gravedad de una crisis que llega justo tras una remodelación de 626 millones de euros de la que apenas empezaban a recuperarse.

Por si eso no bastara, hay museos que además se financian emitiendo bonos, como el Metropolitan de Nueva York o Los Angeles County Museum of Art, un centro que ha tenido que refinanciar su deuda de 300 millones de euros después de que los intereses, por lo general muy bajos en bonos de museos, se dispararan hasta el 11% debido al efecto dominó de las hipotecas basura.

Pero entre tanto recorte y reajuste, no hay mal que por bien no venga. "La crisis nos afecta a todos pero está creciendo el número de visitas", dijo Lisa Phillips, directora del neoyorquino New Museum of Contemporary Art, recién mudado a un nuevo y costoso edificio. "En malos tiempos, la gente necesita el arte más que nunca. Para el corazón y para el espíritu".

En los teatros de Broadway, que además de apoyo privado necesitan espectadores, el futuro no pinta tan espiritual. Hace dos semanas al menos 14 producciones registraron una bajada del 10% en la taquilla. Obras como August, Osage County ganadora este año del Tony a la mejor obra de teatro, se esfuerza en llenar la mitad de su sala. Incluso éxitos ultracomerciales como Mary Poppins o Little Mermaid, de Disney, tampoco alcanzan el 60% de su capacidad, según The New York Times.

Las víctimas colaterales de esta crisis no se circunscriben a la Gran Manzana. La Ópera Nacional de Washington (WNO), dirigida por Plácido Domingo, anunció precisamente ayer que pospondrá indefinidamente su montaje del ciclo El anillo del nibelungo, de Wagner, superproducción operística donde las haya y que constituía la joya de la programación para la temporada 2009- 2010. "Los cambios dramáticos en la economía de la nación nos obligan a ser responsables con la salud del WNO, por lo que hemos tomado esta difícil decisión hasta que el clima financiero sea más favorable", dijo el tenor en un comunicado.

En el mundo editorial también hay señales de alarma. Harper Collins ya ha empezado a despedir gente. Y a Colin Robinson, editor para Simon and Schuster, no le "extrañaría" que en su empresa "comenzara a pasar lo mismo muy pronto". Con todo, augura una temporada navideña positiva pues el libro es un "un regalo barato". Hasta entonces seguirán las especulaciones con la posible quiebra de la librería Borders, así como el temor a que los resultados económicos para este trimestre de la mayor librería del planeta, Barnes and Noble, no sean precisamente alentadores.

Los recortes de presupuesto afectan asimismo a un mundo universitario también fuertemente financiado por el sector privado. Aunque Antoni Piza, director de la Fundación para la Música Ibérica y profesor de musicología en la College University of New York (CUNY), la mayor universidad pública del país, se muestra optimista a medias. "El efecto crisis hace que la gente que se queda sin trabajo regrese a la universidad para reciclarse profesionalmente así que en CUNY esperamos que aumenten las matriculaciones. El problema es que no habrá dinero para contratar más profesores".

Y si los grandes de la cultura se resienten, para los pequeños pinta aún peor. Este mes el cineclub Two Boots Pioner Theater, institución clave del cine independiente neoyorquino, cerró sus puertas tras una década al no poder hacer ya frente a sus gastos. Lo cual suena desgraciadamente a indicio de que lo peor podría estar aún por llegar. Entre tanto, quizá solo la creatividad pueda salvarnos en la marea de números rojos. Como dijo Albert Einstein "en momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento". años

Las cifras cantan

- MOMA. Ha recortado el presupuesto un 10% y se han congelado las contrataciones.

- Los Angeles County Museum of Art. Ha tenido que refinanciar su deuda de 300 millones de euros después de que los intereses se dispararan hasta el 11% debido al efecto dominó de las hipotecas basura.

- Teatros de Broadway. Al menos 14 producciones registraron una bajada del 10% en la taquilla. Éxitos muy comerciales como Mary Poppins no alcanzan el 60% de su capacidad.

- Ópera Nacional de Washington. Ayer anunció que pospone indefinidamente su montaje del ciclo El anillo del nibelungo, de Wagner.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de noviembre de 2008

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