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sábado, 10 de mayo de 2008
Reportaje:El legado de un símbolo de la escena

La alargada sombra de Margarita Xirgu

Amigos y discípulos evocan a la mujer más importante del teatro español del siglo XX

El coche de gira de Margarita Xirgu (Molins de Rei, Barcelona, 1888-Montevideo, Uruguay, 1969) paró aquel día de 1927 para repostar. La actriz, seguramente la más grande que dio el teatro español del siglo XX, bajó para estirar las piernas y contemplar el paisaje extremeño de Mérida. "¡Un teatro griego! ¡El teatro romano!", cuentan que exclamó. La fascinación que ejerció aquel escenario sobre la gran dama del teatro fue tal que no paró hasta estrenar allí. Y el mismo día de 1933 que lo consiguió, casi sin saberlo, Xirgu dio por comenzado el Festival de Teatro de Mérida.

Parece de justicia, por tanto, que la muestra haya decidido en su 75 aniversario consagrar la edición de este año a la memoria de la Xirgu. Fue gracias a su personal empeño que interpretó, junto al gran Enrique Borrás, la Medea que Miguel de Unamuno escribió para ella a partir del texto de Séneca. Fue bajo la dirección de Cipriano de Rivas Cherif y con escenografía de Sigfrido Burman. Todos estuvieron en el estreno. También, Fernando de los Ríos, ministro de Estado, y Manuel Azaña, presidente del Consejo de Ministros.

Su gran empeño fue recuperar para la escena el Teatro Romano de Mérida

"No aceptó el exilio, no se abría, era muy introvertida", dice Walter Vidarte

La exposición que ahora llega a Madrid recrea su gran figura

Hablaba con soniquete, reservaba sus gritos para el drama y la tragedia

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Aquel estreno fue la culminación de un empeño. El de una actriz con la misión de recuperar el célebre Teatro Romano para la escena, y que contó con la colaboración de José Ramón Mélida y Maximiliano Macías, arqueólogos y descubridores del coliseo.

Otra labor de recuperación, esta vez de la memoria de una gran actriz, es la que brindan sus amigas y compañeras de escenario Isabel Pradas y Matilde Vilariño, así como su discípulo, el actor uruguayo Walter Vidarte. Éste vivió lo que recuerda como "una relación normal de maestra y alumno" con la actriz: "Era una mujer muy adelantada a su época, tremendamente culta a pesar de ella misma, porque era de una extracción humilde, permanentemente reflexionaba; era un animal pensante", señala el actor, quien, pese a todo, confiesa haberla conocido en su peor época: "No aceptaba ni entendía el exilio, no se abría, era muy introvertida, a pesar de que era muy graciosa, pero ella no sabía que tenía sentido del humor y no lo sacaba".

Vidarte recuerda que había hecho de su carrera un sacerdocio: "Yo era joven y no entendía que no acudiera adonde la reclamaban: México, París, Nueva York..., pero ella lo que quería era volver a España. No lo hizo porque la derecha le tenía preparada una encerrona". Vidarte sí viajó a España y cuando regresaba a Montevideo la visitaba en su exilio: "Encontré a una señora que lo había aceptado como cosa natural, se había transformado en una ancianita preciosa, amable, muy dulce, que nada tenía que ver con aquella mujer seca y dura que conocí en la primera época", concluye Vidarte, poco antes de recordar la máxima que Xirgu repetía: "Un actor sólo se hace con los grandes textos". "No sé si era una actriz excepcional, lo que sí sé es que cuando se unía su poesía con la de Lorca se convertía aquello en algo enorme, excepcional, que paralizaba a la gente".

De esa clase de magia sabe mucho la también actriz Isabel Pradas. Fue la gran amiga de Margarita Xirgu, compañera de 50 años de amistad y trabajo. Pradas estaba en aquella gira americana de 1936 que iba a durar seis meses y se prolongó 27 años a causa de la guerra. "Me gustaría estar inspirada para transmitir lo maravillosa que era, fue un ser increíble, de una enorme sencillez, tenía un don especial para todo, incluida la cocina, pero sólo vivía para el teatro, lograba estar al día de lo que se estrenaba en Europa, en escena era capaz de ponerse detrás de un mueble con tal de dar el centro del escenario a un compañero", señala Pradas. Hoy vive en Madrid, donde se ve con otra de las actrices que trabajaron con Xirgu, Matilde Vilariño.

Esta última, antes de llegar al cuadro de actores de Radio Madrid, desarrolló una importante carrera en el teatro. "Tenía ocho años cuando pidieron meritorios para la compañía de Xirgu y me incorporé, junto con mi hermano, en el montaje que hizo de La calle", dice en referencia a la obra con la que Elmer Rice ganó el Premio Pulitzer en 1929 y que la actriz catalana puso en escena en 1930. El caso es que a Xirgu le gustó tener niños en la compañía y se quedaron con ella. Estrenaron varios espectáculos, entre ellos La zapatera prodigiosa, de Lorca. "Yo no sabía que era una primera actriz, una gran diva, sólo supe y sé que era sencilla con todos, que en aquel saloncillo del Español recibía a quien se lo pidiera", recuerda Vilariño. El soniquete de Xirgu, dice, "lo justificaba porque decía que se reservaba para el grito del drama y la tragedia". "A mí me entusiasmaba", comenta la veterana actriz y locutora, quien también recuerda cómo Alcalá Zamora las llamaba a su palco: "Me decía que me iba a mandar una muñeca que nunca llegó".

El comienzo del Año Xirgu será el martes con la inauguración de la exposición antológica Margarita Xirgu: la primera actriz, comisariada por Gregorio González Perlado, en el Teatro Español de Madrid, el mismo del que fue primera actriz durante la Segunda República. Junto a la muestra, que, ampliada, se verá en Mérida del 18 junio (fecha de aquel estreno de Medea) al 27 de julio, están programadas conferencias, un ciclo de cine y la reedición de la obra unamuniana.

Está previsto que los actos se desarrollen a lo largo de 2008, al margen de la programación central de la 54 edición, compuesta por 67 representaciones, que se celebran, en julio y agosto, con montajes de Theodoros Terzopoulos, Jorge Lavelli, Mario Gas y Joaquim Benite, entre otros. A ello hay que sumar el acto de inauguración en el Teatro Romano el 21 de junio, donde se rendirá homenaje a Xirgu, con la presencia de Núria Espert, la exhibición de un documental y un concierto. La exposición que ahora llega a Madrid es una recreación antológica de la figura de la actriz durante dos etapas cruciales de su vida: su relación con el Teatro Español de Madrid y con el Teatro Romano de Mérida. En ella se recogen fotografías, documentos originales, correspondencia, publicaciones, programas de mano, escenografías, figurines, vestuario y otros elementos teatrales. Y como complemento a esta exposición, el Festival de Mérida editará un catálogo, que incluirá un CD coproducido con Radio Nacional de España, en el que se narra la trayectoria artística y vital de Margarita Xirgu a través de su propia voz y de las que la conocieron o siguieron sus pasos artísticos. Es el caso de Núria Espert, Sancho Gracia, Ana Diosdado, Alberto Closas, Julia Gutiérrez Caba o Berta Riaza, entre otros.

Margarita Xirgu, representando Salomé, de Oscar Wilde. / ARCHIVO DEL FESTIVAL DE MÉRIDA

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