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viernes, 14 de diciembre de 2007

El debate gana espacio en el Macba

El museo abre su centro de estudios y documentación en un antiguo convento

En el primer iglú de Mario Merz de 1968 se lee una famosa frase del general vietnamita Giap: "Si el enemigo se concentra, pierde terreno; si se dispersa, pierde fuerza". Manuel Borja-Villel la utiliza, interpretándola, para explicar cómo su estrategia de crecimiento para el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) se basa más en un repliegue que en un avance.

La biblioteca cuenta con 50.000 documentos y 40 puntos de lectura

"Se trata de no ceder metros al enemigo, sino de replegarse hacia dentro para mantener cubierto el frente del pensamiento", afirma. El enemigo, aquí, es el consumismo y el avance, a su juicio inexorable, de la banalización de la cultura. "Nosotros queremos convertir el museo en el centro del debate y el estudio sobre el arte contemporáneo", dice Borja-Villel.

El estudio es algo que, poco dado a concesiones estetizantes, se necesita casi siempre para adentrarse en las exposiciones del museo. En esta línea, el crecimiento del Macba, que ayer inauguró una ampliación de 3.000 metros cuadrados, tiene poco de espectacular. A partir del lunes abre al público el Centro de Estudios y Documentación cuya parte principal es una biblioteca -suma de la propia del museo y la Alexandre Cirici de la Generalitat-, que de momento tiene unos fondos de unos 50.000 documentos, entre libros, revistas, vídeos y registros sonoros, y cuenta con 40 puntos de lectura (hasta ahora sólo había capacidad para ocho usuarios). El centro incluye también un archivo de obras y documentos de artistas, tres aulas para cursos y una pequeña sala de exposiciones de múltiples y fondo documental.

El nuevo centro está situado frente a la sede principal del museo en el antiguo Convent dels Ángels, un edificio del siglo XVI que fue convento de monjas teresianas y que, tras varios avatares, en el pasado siglo pasó a ser de propiedad municipal. La primera reforma, de Lluís Clotet e Ignacio Paricio, se remonta a 1985 -algo que sin duda se nota en los acabados neorrenacentistas de las partes añadidas- con el supuesto objetivo, después desestimado, de que fuera hemeroteca.

Finalmente, el FAD alquiló parte de las instalaciones y en 2004 se aprobó ceder el resto al Macba durante 28 años para convertirlo en biblioteca especializada en arte contemporáneo. Esta última reforma ha costado 2,2 millones de euros que han aportado la Generalitat, un 70%, y el Ayuntamiento de Barcelona, el 30%.

El nuevo centro permitirá ampliar el programa pedagógico y académico. Para ello cuenta con un presupuesto extra gracias a la entrada del Ministerio de Cultura en el consorcio del museo -aprobada ayer por el pleno-, que en 2008 aportará dos millones a un presupuesto global de 13,7 millones de euros.

Del botín al archivo compartido

Del botín de guerra a la custodia compartida. Ése es, a grandes rasgos, el núcleo del argumento sobre el futuro de las colecciones de los museos que lanzó ayer el director del Macba, Manuel Borja-Villel, en la inauguración del nuevo Centro de Estudios y Documentación. Ya no se trata, explicó, de coleccionar, a veces comprando y otras rapiñando, la obra única con la que se establece un canon, sino de considerar que el museo "no es propietario, sino custodio" de unas obras que cada vez más son piezas múltiples o reproducibles y, por tanto, compartibles.

El primer ejemplo de este tipo de "coleccionismo en red" que quiere impulsar el Macba ha sido la adquisición conjunta con el Whitney Museum of American Art de Nueva York de Shapolsky et al. Manhattan Real State Holdings, una histórica obra de 1971 de Hans Haacke consistente en fotografías, planos y registros de edificios de Nueva York que evidenciaban la especulación urbanística de un propietario. Los dos museos compartirán una de las dos ediciones de la pieza (la otra está en el Pompidou) y según Borja-Villel se está estudiando la posibilidad de hacer una copia de exposición que facilite su difusión.

Por primer año, el museo cuenta este año con un presupuesto propio para compras de 650.000 euros (generalmente de las adquisiciones se encarga la fundación privada del museo) que incluye tanto obras como libros o documentos. "Puede ser más interesante tener la revista en la que se publicó originalmente una obra que la pieza en sí", indicó Borja-Villel, que enfatizó en varias ocasiones sus planes de futuro para el museo que dirige. Su rumbo fue ayer ampliamente alabado tanto por el presidente de la Generalitat, Josep Montilla, como por el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu. Dijeron compartir y entender la idea de museo y colección que propone su director, quien eufórico por el nuevo espacio y por tanto consenso aseguró que ayer, por fin, "empieza a verse qué es esto que algunos han bautizado como el 'modelo Macba".

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