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Entrevista:ALFREDO BRYCE ECHENIQUE | Escritor

"He sacado mucho partido a mi depresión"

Alfredo Bryce Echenique (Lima, Perú, 1939) esconde sus ojos bajo unas gafas oscuras mientras desgrana la trama de su nueva novela, Las obras infames de Pancho Marambio (Planeta), y habla de las acusaciones de plagio en las que se ha visto inmerso. La novela se asemeja bastante a la vida real del escritor, en ella se narran situaciones vividas por él cuando decidió asentarse en España. El escritor desmiente rotundamente que haya copiado textos de otras personas y explica que todo forma parte de un complot contra él.

Pregunta. ¿Copió los 11 textos que fueron publicados en la prensa con su nombre y cuyos autores eran otros?

Respuesta. La verdad es que no he plagiado a nadie, no lo necesito. He estado durante 40 años escribiendo artículos para medios españoles y latinoamericanos y todo lo que he publicado ha salido de mi imaginación. Nunca he copiado y es imposible que hubiese cometido un error de esas características. Las acusaciones formaban parte de una campaña de odio y envidia del señor Herbet Morote. He tratado de llegar al fondo de las cosas y me ha ido bastante bien.

"Las acusaciones de plagio formaban parte de una campaña de odio y envidia"

P. ¿Cuánto tiene de autobiográfica Las obras infames de Pancho Marambio?

R. Bastante. Cuando me mudé a vivir a Barcelona decidí comprarme un apartamento, que tenía que reformar entero. Las obras coincidieron con la concesión del Premio Planeta y no las pude controlar. Cuando llegué a casa después de varios meses aquello era igual que estar en el infierno. El inmueble estaba lleno de agujeros, no funcionaba nada y tuve que volver a empezar las obras. Me sentí absolutamente traicionado. En la novela se cuenta una versión desmesurada de aquella situación. Siempre he exaltado valores como la solidaridad o el afecto tanto en la vida real como en la literatura y a mí me traicionó un amigo. Mi literatura está inundada de sentimientos y por ello decidí novelar el paso de la luz a las tinieblas de un hombre cabal, de un hombre hecho y derecho que un día se traslada a Barcelona.

P. ¿Le interesaba jugar con el sufrimiento y la risa?

R. Hay situaciones dramáticas, pero también ironía y risa en el texto. Me he reído mucho escribiendo la historia de Bienvenido Salvador Buenaventura, el protagonista. Es una novela triste pero con ella el lector ríe, y ríe mucho.

P. Decidió marcharse de España en 1999 y luego regresó.

R. No encajé en ese momento y me equivoqué con aquella decisión. Me llegué a encontrar muy mal en mi pellejo, mal conmigo mismo, con el país y, aunque logré escribir y llevar una vida disciplinada, sufrí un desgarramiento interno muy profundo. Fue una decisión precipitada y creo que lo que hago ahora, vivir una parte del año en Perú y otra en España, es la situación ideal. Puedo escribir bien y lo hago con la misma soltura en los dos países.

P. ¿Ha salido de las tinieblas definitivamente?

R. Le he sacado mucho partido a mi depresión. He recuperado mi inversión con creces. Lo considero plenamente superado y esta novela es el punto final de la terapia. La depresión en la que me vi inmerso me provocó mucho sufrimiento y dolor. Un dolor que fue aplastante, interminable en algunos momentos, como sucede con todo ese tipo de situaciones, pero finalmente he logrado llegar a un punto en el que esa pesadilla ha sido superada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007