Sanidad arremete contra los médicos que recetaron el falso medicamento contra el cáncer

La Dirección General de Farmacia ya prohibió en 1970 la fabricación del compuesto

La ministra de Sanidad, Ana Pastor, aportó ayer documentos contra el Bio-Bac, el producto 'clandestino' que se vendía como remedio contra el cáncer y el sida. Afirmó que la carrera de sanciones, dictámenes y sentencias contra el compuesto comenzó en 1970, tres años después de que el farmacéutico Fernando Chacón desarrollase una 'autovacuna de enzimas vivientes contra el cáncer' que acabó convertida en Bio-Bac. Pastor señaló que está prohibida la venta por correo de medicamentos y que los médicos conocen cuáles están aprobados. La semana pasada, la Guardia Civil detuvo a 23 personas, entre ellas 13 médicos, por recetar Bio-Bac. Los implicados defendieron su inocencia y la eficacia del compuesto.

El director de la Agencia del Medicamento, Fernando García Alonso, fue elocuente: 'Nos gustaría que hubiera un solo tratamiento que sirviera para el sida, la hepatitis y el cáncer, pero no lo hay'. Con esas indicaciones, entre otras, y sin ninguna contraindicación se presentaba Bio-Bac en su página de Internet. Cualquier sustancia que tenga una indicación terapéutica es un medicamento y necesita un registro sanitario. Los fabricantes de Bio-Bac e Inmunobiol (la forma inyectable) intentaron en tres ocasiones entre 1986 y 1992 conseguir la autorización. Pero jamás cumplieron los requisitos ni Sanidad les dio permiso para la venta del producto ilegal.

Entre todas las sanciones y advertencias (hay una sentencia del Tribunal Supremo de 1992) el remedio aparecía, desaparecía y cambiaba de nombre, según García Alonso. En 2000, la Unión de Consumidores Españoles (UCE) alertó al Ministerio de Sanidad de la comercialización de Bio-Bac, que se anunciaba en Internet y lo recetaban médicos naturistas. Pastor explicó que la Agencia del Medicamento y la Comunidad de Madrid (la distribución se hacía desde San Lorenzo del Escorial) realizaron inspecciones aunque no obtuvieron resultados. Entonces Sanidad avisó a la Guardia Civil. Pastor se desentendió así del retraso: dos años en los que el medicamento ha seguido disponible.

Pastor aseguró que Bio-Bac es 'presumiblemente inocuo', pero reiteró a quienes lo estén tomando que lo abandonen. El subdirector de la Agencia del Medicamento, Ramón Palop, señaló que en dos semanas estarán disponibles los análisis del producto.

Por la mañana, seis de los médicos detenidos -ya en libertad- defendieron la inocuidad y la eficacia de Bio-Bac. Pero, eso sí, evitaron calificarlo como medicamento. Así, Alberto Martí Bosch lo definió como un 'suplemento nutritivo con acción terapéutica'. Si tiene actividad terapéutica o no, lo tiene que decidir la Agencia del Medicamento en el registro sanitario. Los médicos insistieron en que no cobraban nada por recetarlo y que nunca dijeron a los pacientes que dejaran la quimioterapia, en caso de cáncer, ni el tratamiento que estuvieran siguiendo en otras enfermedades. 'Era eficaz siempre como coadyuvante del tratamiento', señaló Martí Bosch. Los médicos aseguraron que Bio-Bac era conocido en las reuniones científicas. El presidente de la Asociación de Médicos Naturistas, Gabriel Contreras, que no está imputado, reconoció que eran frecuentes las visitas de representantes de Bio-Bac.

Martínez Bosch señaló que él no podía vigilar 'que un medicamento que aparentemente está en regla cumpla con todos los requisitos' y que Sanidad nunca les avisó de que no se pudiera recetar. Pastor respondió: 'Un médico sabe cuáles son los medicamentos que están aprobados, porque están registrados y se dispensan en farmacia o en hospitales, no por correo'. Es así como los pacientes recibían el Bio-Bac, después de la receta.

Fórmula magistral

Como prueba de lo conocido que era el producto, un portavoz del grupo de médicos señaló que la seguridad social había financiado los tratamientos. Pastor reconoció que antes de la Ley del Medicamento, en 1990, hubo algún reembolso. O sea, que el paciente pagaba el Bio-Bac y luego lo pasaba a la Seguridad Social como una fórmula magistral, que las prepara un farmacéutico de forma individualizada siguiendo las instrucciones de un médico.

Los médicos involucrados recibieron el inesperado apoyo de la presidenta del Colegio de Médicos de Madrid, Juliana Fariña. Ésta declaró a Onda Cero que Bio-Bac 'no es un timo ni una estafa' y que se recetaba 'en función de los resultados que se obtenían'. 'Otra cosa', dijo, 'es que no hubiera pasado el registro'. El presidente de la Organización Médica Colegial, que agrupa a todos los colegios territoriales, Guillermo Sierra, enmendó a Fariñas y afirmó: 'Si lo dicho por la Guardia Civil es cierto, es inaceptable. Nadie se puede aprovechar del sufrimiento de un enfermo para vender un producto. Si no tiene registro, nadie ha demostrado que tenga propiedades terapéuticas'. El Colegio Oficial de Médicos de Valencia y la Organización de Consumidores y Usuarios mostraron su repulsa por estas prácticas.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 2002