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El cardenal de Boston paga sus errores en los casos de pederastia con un traslado a Roma por orden del Papa

El Vaticano va a dar una salida honorable al cardenal de Boston que ha estado en el centro del escándalo de los curas pederastas de la Iglesia católica en Estados Unidos. Bernard Law no tendrá que renunciar y será destinado a comienzos de junio a un puesto 'aún por determinar' en la Santa Sede, por expresa decisión del Papa, según fuentes eclesiásticas citadas ayer por la prensa norteamericana. Con esa fórmula, la Iglesia trata de evitar que se siente un precedente que pueda desencadenar una ola de renuncias en las numerosas diócesis de EE UU afectadas por acusaciones de abuso sexual de menores.

El traslado de Law evitará también que tenga que testificar bajo juramento -y públicamente- ante un juez de EE UU a mediados de junio. La citación responde a la demanda de una de las víctimas, que alega que el cardenal encubrió durante años a los sacerdotes pederastas, trasladándolos de parroquia en parroquia a pesar de conocer su historial de abusos.

El cardenal ha admitido sus 'errores' y ha pedido perdón por ellos en varias ocasiones, pero no ha logrado acallar a un creciente sector, dentro y fuera de la Iglesia, que pide su renuncia. Ese sector opina que las decisiones de Law son injustificables, particularmente en los casos de los sacerdotes John Geoghan y Paul Shanley. El primero ha abusado de más de 130 menores y el segundo ha admitido incluso pertenecer a clubs que promueven el sexo de adultos con niños. El ex padre Shanley también ayudó a niños y adolescentes a drogarse y, según relata en su propio diario, 'su vida no ha sido una lucha para elegir entre el bien y el mal, sino una elección entre el menor de los demonios'.

A pesar del historial de Geoghan y Shanley, el cardenal escribió cartas de recomendación antes de destinarles a otras parroquias de Massachusetts. En ese Estado ha habido otros cientos de acusaciones de pederastia entre el clero antes y durante la llegada de Law en 1985, que empezaron a salir a la luz pública en enero.

El cardenal Law estaba considerado en el Vaticano, y en especial por el papa Juan Pablo II, como un prelado de enorme valía para la Iglesia católica en EE UU, e incluso se hablaba de él como 'papable'. Juan Pablo II ha tomado la decisión de trasladarle a Roma tras mantener dos reuniones confidenciales con él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de abril de 2002