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Muere a los 74 años el pintor Francisco Moreno Galván, autor de las letras del cantaor José Menese

Otros días de luto para el flamenco, cuando aún no nos había abandonado la pena por la muerte de La Niña de la Puebla. Francisco Moreno Galván había nacido también en La Puebla de Cazalla (Sevilla), el día 1 de enero de 1925. Desde hace casi una década estaba y no estaba entre nosotros, pues la grave enfermedad degenerativa que padecía -la misma que antes se había llevado a su hermano José María, el crítico de arte- iba minándole inexorablemente. Pintor primero, siempre aficionado y chanelador del cante, cuando un José Menese primerizo y sin experiencia se arrimó a él, Paco Moreno Galván supo de inmediato que tenía un diamante en bruto entre las manos y decidió ayudarle en todo lo que estuviera a su alcance. Cuando se presentó la ocasión de que el cantaor grabara un primer disco, el pintor comenzó a escribirle las letras. Es uno de los raros casos en que coplas firmadas por un autor parecen populares de puro enraizamiento y mimetismo con el decir y el saber del pueblo. Francisco Moreno Galván compuso así varios centenares de coplas flamencas, casi todas cantadas por José Menese, y algunas otras por Diego Clavel y Miguel Vargas.

Paco Moreno Galván y José Menese pensaron que tenían que variar la costumbre de recurrir al acervo popular. Hacer algo distinto, no lo que estaba haciendo todo el mundo, las letras de todo el mundo... El pintor cogió sus plumas y sus pliegos de papel y comenzó a dibujar -literalmente dibujar- unas coplas nuevas, frescas, sin ningún precedente semejante en el cante. A las que siguieron otras, y otras, y muchas otras más, que hoy forman un corpus lírico en el cante de sorprendente belleza. "Yo andaba pegando / bocaos al aire, / unas veces de rabia / y otras de jambre".

Moreno Galván comenzó a hacer esto porque pensaba que los problemas de un cantaor deben ser suyos, no los de sus antepasados. Él y Menese se iban con frecuencia a su pueblo, que es tierra de moriscos, y de las conversaciones que ambos tenían entre sí y con otros amigos salían ideas que podían convertirse en coplas. "Francisco es un hombre con un corazón muy grande, capaz de albergar toda la carga social y política de un pueblo y exteriorizarlo en sus letras", decía José. En cualquier caso, un lenguaje de nuestro tiempo, llano e inteligible para todo el mundo: "No pretendo que mi voz / se escuche en la pía Roma, / que la escuche aquél que quiera / y que se aprenda la copla".

En casi todas las coplas de Moreno Galván hay una intención transparente, aunque no siempre explícita, producto de los tiempos de la censura en que había que ingeniárselas para decir algo sin dar pretexto al lápiz rojo: "Ten cuidado con los pastores, / esos que nos pastorean; / ya lo dije en otro tiempo, / son lobitos en pareja".

Era hijo predilecto de La Puebla de Cazalla, que ayer declaró luto oficial por Francisco Moreno Galván y le dio sepultura. Cuantos le conocieron han sentido profundamente su desaparición. Quienes fuimos sus amigos, respetábamos en él a un hombre esencialmente bueno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de junio de 1999