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LA LIDIA - CÓRDOBA

Mal preludio

,Los animales y las faenas que se vieron ayer en el coso cordobés, así como el derroche de orejas que acompañó al festival taurino, pueden considerarse un mal preludio a la temporada que está por comenzar. Novillos sin fuerza y descastados por lo general -el cuarto, que correspondió a Jesulín, afeitado escandalosamente hasta quedarse apenas sin pitones- y toreros acomodaticios, colocados fuera-cacho y dedicados a pegar cientos de pases sin contenido y carentes de emoción ante un público benevolente, fueron las características de este festejo matinal.Finito, que organizó este festival, tuvo una actuación algo más destacada que el resto de sus compañeros de cartel. El público de su ciudad le ovaciona todo cuanto hace, aunque se sitúe en terrenos poco comprometidos. De él salieron los mejores muletazos de la mañana fría y cuando iba a darlos con la izquierda, el novillo, que había tenido movilidad, se rajó y tiró para las tablas. Como mató a la primera -esto es noticia- y su labor fue más que aseada, su parroquia le otorgó dos orejas.

Varias ganaderías / Un rejoneador, siete matadores

Novillos de Herrero, 1º manso y 3º sin fuerzas; Ramón Sánchez, 2º sin fuerzas y 8ºencastado; Núñez del Cubillo, 6º y 7º, sin fuerzas; Sampedro, 4º impresentable, y Martínez Conradi, 5º con más movilidad. Leonardo Hernández: una oreja. Niño de la Cape: saludos. Pepe Luis Vázquez: silencio. Jesulín de Ubrique: dos orejas. Finito de Córdoba: dos orejas. Ruiz Manuel: una oreja. Víctor Janeiro: aviso y una oreja. Juan Carlos Ávalos: saludos. Plaza de los Califas, 24 de enero, tres cuartos de plaza. Festival a beneficio de la Asociación Española contra el Cáncer.

Igual premio consiguió Jesulín ante un novillejo impresentable al que le faltaban pitones. Se pasó al espécimen por aquí y por allí e hizo de rodilla ese desplante de espaldas al animal sin defensas. Así cualquiera. El almeriense Ruiz Manuel se las vio con el novillo de mayor presencia pero justo de fuerzas. En el último tercio apenas si pudo mantenerse en pie y Ruiz Manuel sólo consiguió darle dos muletazos bien trazados. La estocada le valió la oreja. Abrió plaza el rejoneador Leonardo Hernández con un novillo manso. Hernández metió sus caballos en los dominios del enemigo y allí consiguió clavar rejón y banderillas con poderío. Niño de la Capea y Pepe Luis Vázquez estuvieron delante de sus novillos apenas un minuto cada uno. Capea no se confió en absoluto con el suyo. Tras un trasteo corto acertó a matar con ratonería y habilidad. Pepe Luis Vázquez hizo menos todavía. Ni un pase dio.

Cerraban el cartel dos novilleros: Víctor Janeiro y Juan Carlos Ávalos. El primero hizo un trasteo voluntarioso con un novillo que se tragaba los pases uno a uno. Ávalos se vio desbordado por el animal que más casta salió a relucir.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de enero de 1999