Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Fernán-Gómez proyecta en "El abuelo" las luchas interiores de la conducta

La película, basada en la novela de Pérez Galdós, está dirigida por José Luis Garci

Fernando Fernán-Gómez dice que para interpretar El abuelo optó por reflejar todas las luchas interiores de la conducta del personaje, sin intentar suavizarlas. "Al principio me preocupaba la opción, pero finalmente decidí que debía mostrar todos sus cambios de humor, repentinos y desconcertantes", señaló ayer el actor en la presentación de la película, basada en la novela de Benito Pérez Galdós y dirigida por José Luis Garci. El filme se estrena el viernes.

"El personaje", continuó Fernán-Gómez, "tiene varias vertientes; por un lado, su ternura; por otro, su equivocado y caduco valor a los ancestros y la aristocracia; luego, sus comportamientos de un hombre casi loco y casi borracho. Es un personaje muy escondido, porque siempre se comporta de diferentes maneras. Pensé en darle una unidad a todo para así suavizar las contradicciones de su carácter. Pero finalmente decidí que debía mostrarlo todo, que es un hombre que cada vez actúa de una manera diferente, que cambiaba rápidamente su forma de comportarse. Como actor opté por ese camino y Garci aceptó".El abuelo narra la historia del conde de Albrit, que regresa de América viejo y casi ciego con la intención de aclarar cuál de sus dos nietas es la bastarda, a la que no reconocerá como sangre de su sangre. Fernán-Gómez afirma que nunca entra a analizar por qué un personaje es como es. "Yo, como actor, nunca entro en la filosofía del autor, no me hago reflexiones de ningún tipo sobre lo que dice o no el personaje; no me importa. Lo interpreto". El actor añadió que este papel podría ser "la guinda" de su carrera si también fuera una "guinda económica" que le permitiera retirarse, a sus 77 años, definitivamente.

Más que un actor

El director de la película, José Luis Garcí, afirmó ayer que jamás hubiera rodado El abuelo si no hubiera contado con Fernando Fernán-Gómez. "Él es más que un actor, es una manera de moverse. Para esta película era necesaria su voz y su fatiga al caminar. Sólo le pedí que se dejara el pelo largo y barba. Quería que su aspecto físico recordara a Whitman o Tolstói". Garci añadió que no sabría explicar qué le movió a adaptar la novela de Pérez Galdós. "Sentía que debía hacerla, pero, como siempre, los motivos profundos son inexplicables".El abuelo dura dos horas y media y tendrá una versión para la televisión de tres horas. Interpretada por el recientemente fallecido Rafael Alonso, la actriz Cayetana Guillén Cuervo y Agustín González, entre otros, es una película que, según su director, pedía ese metraje.

"Creo que las películas no deben medirse por minutos, sino por su intensidad... No he querido comprimir el metraje para que la gente, al meterse en el cine, se encuentre con una lámpara de velas humeantes o el sonido de una campanilla. Cosas muy suaves para que la gente entre poco a poco en la trama". El director también ha querido que en la película, a pesar de que tiene 70 escenarios diferentes, se respire cierta teatralidad. "Yo no hago cine de efectos especiales, sino de efectos emocionales".

Con El abuelo, el cineasta cierra la trilogía dedicada al teatro que empezó con Canción de cuna y continuó con La herida luminosa ("un fracaso que no vio nadie"). "Me hubiera gustado adaptar también El san Juan de Max Aub y Hoy es fiesta, de Buero Vallejo, pero no ha sido posible".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de octubre de 1998