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Moneo mantiene que "el lugar dicta el proyecto"

El arquitecto navarro explica en Lisboa detalles de sus últimas creaciones

El arquitecto navarro Rafael Moneo afirma que la libertad y la recuperación de la forma constituyen una auténtica alternativa a los dos tendencias que actualmente dominan la arquitectura contemporánea: la fragmentación y el minimalismo. Durante una conferencia promovida por la Fundación Duques de Soria en Lisboa, Moneo sostuvo que "los arquitectos, al explotar el encuentro de formas opuestas y contradictorias, se complacen en la ficción que ellos están viviendo a través del tiempo y, por lo tanto, son y somos capaces de manipular, la historia". El arquitecto explicó las características de sus últimos proyectos y dijo que, generalmente "el lugar dicta el proyecto".

Ante el abarrotado auditorio de la Universidad de Lisboa, Rafael Moneo, uno de los más prestigiados arquitectos contemporáneos, reivindicó en la tarde del jueves la libertad de los creadores ante las dos corrientes más características del panorama actual: "O bien una estructura fragmentada, rota, donde agudos y oblicuos planos se entrecruzan ignorando cualquier influencia de la geometría; o bien opacas masas de sólidos donde el gusto, en un cuidadoso manejo del material, ocupa el lugar que en su día habitaron la ornamentación y, junto a ella, todos los mecanismos de diseño de que se sirvieron los arquitectos del pasado".En esas dos tendencias "que pueden ser consideradas como antagónicas y opuestas y, sin embargo, coincidentes en lo que yo creo caracteriza a la mayor parte de nuestra arquitectura de hoy", Moneo subraya un "oculto temor a la forma", hoy día un discurso "algo censurado". Ante ese panorama, el premio Pritzker, considerado como el Nobel de arquitectura, sostiene que "la fábrica arquitectónica puede ser manipulada con libertad sin que esto suponga el confiar en los fortuitos resultados que acompañan a una indiscriminada fragmentación".

A juicio de Moneo, "cabe pensar en una arquitectura liberada de las simetrías, de los partis, de los ejes autoritarios, y de todos aquellos mecanismos que caracterizaron el academicismo, al que dieron forma los teóricos del Beaux Arts". A la antigua usanza, como si de una clase magistral se tratara, el artista navarro defendió la combinación de libertad y responsabilidad, sin olvidar las formas, porque "este forzoso ejercicio de la libertad no ocurre cuando se pretende construir un mundo sin forma".

Los límites

Con esas premisas disciplinarias que caracterizan su trabajo, Moneo presentó sus últimos proyectos (el Museo de Bellas Artes de Houston, el auditorio de San Sebastián y el Museo de Arte Moderno de Estocolmo), cada uno de los cuales "se apoya en la idea de la forma que acepta algunos límites dictados por las circunstancias, buscando respuestas estrictamente arquitectónicas, abriéndose así nuevas puertas y nuevos territorios desde los que explorar más precisos instrumentos arquitectónicos"."Todos esos proyectos", añade, "tienen en común un cierto gusto por lo compacto; este interés por una arquitectura compacta no es nuevo. Construir manteniendo las restricciónes de un perímetro regular ha sido a menudo la meta perseguida por los arquitectos: quienquiera que construye sabe que encerrar el mayor volumen en la más pequeña superficie es algo siempre deseable".

El arquitecto navarro explica que todos estos edificios "han sido concebidos como un intento de responder adecuadamente a lo que puede llamarse fábrica urbana. Todos ellos son respetuosos con el lugar y pretenden integrarse en él, creando una nueva percepción de las condiciones dadas. De ahí que todos ellos sean a menudo el resultado de un proceso de división tanto más que uno de agregación". Moneo, tildado de contextualista, reconoce que generalmente "el lugar dicta, el proyecto" y sostiene que, independientemente de la libertad y la responsabilidad, el artista debe ejercitar "una cintura mental para abordar la complejidad de los problemas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 1997