Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Pekín recuerda a Mao como poeta más que como político a los 20 años de su muerte

Veinte años después de la muerte de Mao Zedong, la prensa china recuerda en primera página la salida de tres nuevos volúmenes de sus poemas y sus cartas, pero no hace ninguna mención al papel histórico del fundador de la China moderna. "Lo que el Partido Comunista le quiere decir a la gente está claro: leed sus poemas y sus cartas, pero olvidad su lucha de clases y sus políticas ultraizquierdistas", comenta un analista chino que prefiere permanecer en la sombra. Ayer, varios miles de personas hacían cola ante el mausoleo de la pequinesa plaza de Tiananmen, donde reposan embalsamados en una urna de cristal los restos del Gran Timonel.

La muerte de Mao, el 9 de septiembre de 1976, permitió a Deng Xiaoping -que sufrió dos veces los excesos de la Revolución Cultural- abandonar el ostracismo político y revertir los cauces maoístas. Casi dos décadas de reformas económicas han aflojado las cadenas ideológicas que implantó Mao y permitido a los chinos ganar dinero. Con el eslógan "enriquecerse es magnífico", acuñado por el propio Deng, el Partido Comunista impulsó el cambio económico y la inversión exterior sin renunciar al monopolio político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de septiembre de 1996