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El Prado abre el año Goya con 70 cuadros

El museo diseña un nuevo rrecorrido para presentar las obras maestras del pintor

"Goya es un pintor de obras maestras". Juan J. Luna, comisario de la exposición Goya 1748-1828, definió ayer el contenido de la muestra que el Museo del Prado ha montado en homenaje al pintor aragonés en el 250º aniversario de su nacimiento. Con esta reunión de 170 goyas, con la colección del museo, las 30 pinturas de museos extranjeros y 11 de coleccionistas e instituciones españolas se abre un año dedicado a la vida y obra del artista. Los Reyes visitarán hoy la exposición y a partir de mañana y hasta el 2 de junio estará abierta al público, con un circuito especial y un horario ampliado.

El director del Museo del Prado, el arqueólogo José María Luzón, declaró ayer que la visión de Goya que ofrece la exposición "puede ser el punto de partida para incrementar los estudios sobre el pintor". Señaló que la muestra, patrocinada por Argentaria, ha reagrupado la obra de Goya en una zona del museo, con entrada por la Puerta Murillo, que es también una aspiración en la futura ampliación del edificio para dar una "entidad visible" al pintor. Aunque se espera una gran asistencia, Luzón no la compara con la dedicada a Velázquez, que en 1990 registró medio millón de visitantes.Es la primera vez que el museo realiza un sistema de reservas, con día y hora, para ver la exposición -con un precio de 1.000 pesetas; la tarifa normal es de 400 pesetas-, montado por la sociedad estatal Goya 96.

El comisario Juan J. Luna, conservador de pintura inglesa, francesa y alemana, admitió que puede "sorprender" su dedicación a Goya -dijo que ha montado otras muestras en Japón, Suecia y España- a partir de su especialidad. No quiso entrar en la polémica -reabierta con la reciente adjudicación a Goya de un cuadro de Maella- sobre los goyas auténticos y los atribuidos, al evitar los datos solicitados, ayer durante la presentación internacional.

Las salas habituales de Goya presentan un nuevo color crema. Forma parte del acondicionamiento para el homenaje al artista, a través de un itinerario especial que comienza en la Puerta Murillo y termina en la galería central, con la posibilidad de seguir la visita por el resto del museo con la misma entrada.

La intención del montaje, según Juan J. Luna, es presentar la evolución de su vida, obra, ideas, estética y conceptos, en una secuencia cronológica que abarca sus primeros trabajos de 1775 en la corte madrileña a las últimas obras realizadas en Burdeos.

A la colección del museo se han unido 30 piezas de museos y coleccionistas de Estados Unidos y Europa, algunas no vistas en España desde el siglo pasado, como Las majas en el balcón, y los retratos Luis María de Cistué, Tadeo Bravo de Rivero y Sabasa García. No se han pedido cuadros de museos españoles para respetar la presencia de Goya en otras ciudades. A partir del 23 de abril se incorporarán los 13 cuadros que el museo ha prestado al museo de Oslo.

El itinerario comienza con los cartones de tapicería, con la incorporación de obras a la colección más completa. En la antigua sala real se han reunido grandes retratos regios, con Carlos III y Carlos IV, y en otros espacios prima los temas, con pinturas religiosas, y retratos, junto a naturalezas muertas y miniaturas. El comisario ha colocado el "recuerdo de Godoy" en la sala poligonal, con obras que tenía en su palacio, como las majas o la condesa de Chinchón. En la galería central, las grandes telas de Fusilamiento... y La carga..., retratos y otros temas hasta La suerte de varas, último cuadro adquirido por el museo Getty, y La lechera de Burdeos, pintado un año antes de su muerte. En un pasillo se ha colocado un puesto. de venta de catálogo y otros objetos diseñados para la ocasión. El catálogo en español tiene una primera tirada de 5.000 ejemplares, y se piensa reeditar también en inglés y francés.

Juan J. Luna ha montado una presentación ideal" de las pinturas negras, con una disposición cercana al original y con una iluminación más intensa. Aunque el patronato había insistido en el respeto al montaje anterior en la planta baja, Luna considera que era "muy escenográfico y ahora está más de acuerdo con las pinturas". "Soy sorprendente", decía ayer el comisario ante algunos aspectos del montaje -como la visión de las majas y las separaciones metálicas, "rejas andaluzas", según una visitante- y consideraba acertados algunos cambios bruscos en la orientación de los cuadros más conocidos, en sus lugares clásicos y en la presentación de esta muestra. Algunos visitantes perseguían goyas falsos, como en La marquesa (o señora) de Caballero. Según Luna, "es una gran pintura y un feo modelo".

Juliete Wilson, experta en Goya, pedía hacer un lento paseo antes de formar una opinión sobre el montaje. "Para conocer a Goya es muy importante investigar sus grabados" declaró. La presencia de Wilson, quien prepara una muestra de dibujos y grabados en la Biblioteca Nacional dentro del año Goya, no fue bien recibida por el comisario. Altos cargos del museo, como la subdirectora Manuela Mena, evitaron hacer comentarios sobre el montaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de marzo de 1996