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El funeral de Kurt Cobain consagra un mito

Miles de jóvenes se congregan para escuchar la nota de despedida del líder de Nirvana

Unos 4.000 seguidores de Kurt Cobain, que se suicidó la semana pasada en su casa de Seattle (EE UU), acudieron el domingo por la noche a una vigilia organizada paradespedir a un personaje que pasará a la mitología del rock como una figura desgarrada y obsesionada con la muerte. Durante el acto se pudo escuchar una grabación en la que Courtney Love, la viuda del cantante, leyó algunos pasajes de la nota que dejó Cobain antes de quitarse la vida. "Soy una persona demasiado errática y temperamental, y ya no siento la pasión", decía la nota del escritor y guitarrista de 27 años.

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Love también solicitó a los asistentes, en su mayoría jóvenes con el, pelo descuidado, camisas a cuadros y vaqueros rasgados que llamaran gilipollas a Cobain para demostrarle su amor y los asistentes respondieron gritando el insulto entre lágrimas. La rabia y el dolor, constantes en la vida de Cobain, sirvieron como último adiós."No he sentido la excitación en muchos años. Me he sentido culpable durante muchos años", decía la nota. "A veces sentía que debía tener como un reloj despertador que me empujaba a salir a escena. El hecho es que no puedo engañaros, a ninguno de vosotros. El peor crimen es disimularlo". Cobain también citaba en su carta de despedida el verso de una canción del músico canadiense Neil Young: "Es mejor quemarse que desaparecer poco a poco". Love pidió al público que no creyera esas palabras, y también dijo que se saltaba algunos párrafos de la carta, porque iban dirigidos a ella y "a vosotros no os importa una mierda". La casa de discos de Nirvana y el representante de Cobain mantuvieron ayer un silencio absoluto respecto a otros contenidos de la nota y al entierro, del cual se desconocen todos los detalles.

"Me siento igual que vosotros", dijo Love en el discurso, que se había grabado pocas horas después de que el cadáver de Cobain fuera hallado en su casa con un disparo de escopeta en la cabeza. "No sé como ocurrió. Sabía que iba a pasar pero podía haber sido a los 40 años". En más de una ocasión, la prensa había cubierto las disputas domésticas del matrimonio de cantantes, y se sabía que Kurt Cobain era aficionado a coleccionar armas de fuego en su casa.

Courtney Love, que precisamente pone hoy en las tiendas el nuevo disco de su banda Hole, se encontraba el domingo por la noche en un funeral privado en el que Chris Novoselic, cofundador de Nirvana junto a Cobain, dijo que "ninguna banda es especial y ningún músico debe ser tratado como la realeza". Críticos de música y observadores coinciden en que Nirvana ha pasado a la historia, ya que los otros dos miembros del grupo no van a buscar un sustituto. El cadáver de Cobain no se encontraba en el funeral.

Love ha asegurado que ella no estaba presente en su domicilio, una lujosa mansión en Seattle, cuando Cobain se suicidó. En enero de este año, esta ex bailarina de top-less convertida en cantante de rock había declarado a la revista Rolling Stone: "No hay ningún rastro en mi vida que indique que haya salido con tipos que no sean perdedores; ese es mi estilo". Kurt Cobain, que era adicto a la heroína, también se esforzó de un modo obsesivo por deshacerse de su imagen de estrella, y el hecho de que se estaba haciendo millonario explotando las frustraciones de una generación de jóvenes era algo que le deprimía y le hacía gracia por igual.

En aparente referencia a la larga batalla que sostenía contra su adicción a la heroína, Cobain escribió que necesitaba estar "algo aturdido, entumecido, para poder después recobrar ese entusiasmo que tenía cuando niño". También hizo referencia a la sensación de "náuseas y ardor en el estómago", que había tenido durante años. Love afirmó que temía desde hace tiempo que Cobain intentara el suicidio, pero lamentó haber seguido el consejo de quienes le recomendaron que tratara a Cobain "con rudo amor", una terapia que fuerza a los adictos a enfrentar solos sus problemas. "Todos nosotros debimos haberlo dejado que conservara ese aturdimiento, debimos permitirle que siguiera con lo que lo hacía sentirse mejor... en lugar de intentar despellejarlo", dijo Love.

Al terminar el funeral en el Seattle, se escuchó por un gigantesco altavoz la canción de Nirvana Serve the servants, mientras se disparaba hacia el cielo un chorro de agua en el centro de la fuente de la plaza.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de abril de 1994