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LA REVOLUCIÓN DE AGOSTO

Rusia intenta controlar la imparable desintegración de la Unión Soviética

La desintegración de la URSS recibió ayer dos nuevos impulsos con la declaración de independencia de Azerbaiyán y el comunicado conjunto firmado entre Rusia y Kazajstán, que, como el que firmó Rusia con Ucrania el jueves, habla de la ex Unión Soviética. La URSS se está desmoronando a pasos vertiginosos, y hoy Uzbekistán, la república más poblada del Asia central soviética y estratégicamente la más importante de la región, protagonizará la décima declaración de independencia. El comunicado firmado por Alexandr Rutskói, vicepresidente de Rusia, y Nursultán Nazarbáiev, presidente de Kazajstán, en Almá Atá constata la desintegración de la URSS, pero va incluso más allá del suscrito el día anterior entre Rusia y Ucrania.

En el documento ruso-kazajo se especifica que "los órganos del Ministerio del Interior Y del KGB emplazados en el territorio de los dos Estados soberanos se subordinan exclusivamente a los máximos órganos de poder de éstos" y se establece un "doble control de as Fuerzas Armadas de la Unión, Soviética" desplegadas en el territorio de ambas repúblicas, con el fin de "evitar su posible utilización con fines anticonstitucionales".Los dirigentes de ambas repúblicas acordaron crear "estructuras estatales temporales de dirección con la participación paritaria de los Estados interesados que eran sujetos de la ex Unión" para "no permitir la desintegración incontrolada" de la URSS.

Esta última idea es una de las predominantes, tanto entre los dirigentes de las repúblicas como entre los políticos. "Si la desintegración es inevitable, entonces hay que organizarla bien", se titula el artículo del conocido economista liberal soviético Vasili Seliunin que ayer publicaba el periódico lzvestia.

"Estoy convencido de que el desmembramiento de las repúblicas no es una catástrofe. A menudo hablan de nuestro alto grado de integración, que estamos tan entrelazados que no podemos separarnos. Pero esto no es del todo verdad. La integración entre los países de la Comunidad Europea es mucho mayor, pero conservan sus monedas, su política independiente y los órganos de poder de los diferentes Estados que lo integran", escribe Seliunin.

[El secretario de Defensa norteamericano, Dick Cheney, considera "una locura" reducir el presupuesto de Defensa en un momento en el que, en su opinión, puede estallar una guerra civil en la URSS].

Pasa a la página 3 Más información en las páginas 2 a 6

Sobchak se perfila como presidente del Parlamento

Viene de la primera páginaEl Sóviet Supremo o Parlamento de la URSS, que debía terminar sus labores ayer, estuvo marcado principalmente por el próximo Congreso de los Diputados del Pueblo, el superparlamento soviético, que se reúne el lunes en sesión extraordinaria.

Mientras la mayoría de los diputados se dedicaban a discutir las enmiendas a la Constitución y las leyes que presentarán a la consideración del Congreso con el fin de que no se pueda volver a repetir la situación creada durante el golpe de Estado, en los pasillos del Kremlin se discutían los posibles candidatos para reemplazar a Anatoli Lukiánov -ayer fue arrestado- a la cabeza del Sóviet Supremo.

Anatoli Sobchak, prestigioso reformista, profesor y alcalde de Leningrado, la segunda gran ciudad de la URSS después de Moscú, es el que más posibilidades tiene de convertirse en el nuevo presidente del Parlamento, un cargo que deberá ser elegido por el Congreso.

La agencia de noticias Interfax informaba ayer que los dirigentes de la Unión Soviética y de las repúblicas federadas estaban de acuerdo en proponerle el puesto a Sobchak, pero el problema es que éste se muestra reticente a abandonar la alcaldía de Leningrado.

Ahora, incluso el grupo conservador Soyuz está a favor de la candidatura de Sobchak. "Hoy Anatoli Alexándrovich está mostrando un gran interés por conservar las estructuras del poder central, lo que hace que su posición se acerque bastante a la de nuestro grupo. Estamos dispuestos a apoyarle", declaró a EL PAÍS el copresidente de Soyuz, Yuri Blojín.

Blojín opina que en el superparlamento arreciarán las críticas contra el presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, y no excluye que se pida su dimisión. Esta opinión la comparten otros políticos. El consejero de Gorbachov, Valentín Karasiov, llegó a decir que teme que en el Congreso se intente dar un "golpe constitucional".

Alexandr Dzazójov, secretario del Comité Central del PCUS y presidente de la Comisión de Exteriores del Parlamento, opina que en el Congreso "todo comenzará de cero" y espera que se podrá cambiar el punto aprobado el jueves sobre el partido comunista. Insiste en que se está cometiendo una injusticia, puesto que como organización "ni el partido comunista ni su secretariado participaron en el golpe".

Sin embargo, al mismo Dzazójov se le acusa de haber presionado a la agencia Tass y a la televisión central para que apoyaran el golpe.

Las repúblicas

Las repúblicas también se preparan a su manera para el superparlamento. Los dirigentes de Uzbekistán, por ejemplo, llaman a sus diputados y les "recomiendan" que regresen a Tashkent, capital de la república.

"Verdad es que no dan órdenes oficiales, porque desean que la inasistencia al Congreso se interprete como una protesta espontánea por la actitud prepotente de Rusia", explicó a EL PAÍS el diputado uzbeko Vladímir Zololujin, quien aseguró que hoy Uzbekistán proclamará su independencia total.

"La verdad es que no veo cómo puede haber independencia real cuando Uzbekistán recibe subsidios del poder central por importe de 8.000 millones de rubios", dice Zolotujin, pero el problema es que ahora se vive "una explosión de nacionalismo" que obliga a las repúblicas a tratar de impedir la hegemonía de Rusia en una nueva Unión. Esta es la causa, según el diputado, de que Gorbachov no llegara ayer con la lista de los otros miembros del Consejo de Seguridad. "No puede obtener el visto bueno de los líderes republicanos a los candidatos del presidente, porque ello consagraría el predominio ruso en este órgano", señala Zolotujin.

Consejo de Seguridad

De los candidatos demócratas al Consejo de Seguridad, ya son tres los que han declinado la oferta -Alexandr Yákovlev, Edvard Shevardnadze y Gavril Popov, un signo más de la debilidad de los órganos de poder centrales.

Por otro lado, el presidente de Rusia, Borís Yeltsin, ordenó ayer mejorar sensiblemente el nivel de vida de los miembros de las Fuerzas Armadas en su república en su intento de neutralizar el descontento desencadenado en las filas castrenses tras el golpe de Estado.

La agencia oficial Tass informaba ayer que Borís Yeltsin ha ordenado mejorar las viviendas para oficiales, reducir sus impuestos y mejorar también las condiciones de vida de sus familias a lo largo y ancho de la Federación Rusa.

Los decretos del presidente ruso ordenan asimismo al Comité de Defensa a comenzar a trabajar para elaborar planes de reforma, que incluyen alternativas al servicio militar obligatorio, asegurar que las Fuerzas Armadas defiendan la Constitución y recortar el presupuesto de defensa de manera realista.

El presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, ordenó también ayer por decreto la supresión de los órganos políticos en el seno de las Fuerzas Armadas, en el KGB, entre las tropas del Ministerio del Interior y en las fuerzas adscritas a los ferrocarriles.

Por otro lado, el nuevo ministro de Defensa, mariscal Yevgueni Shaposhnikov, admitió ayer en declaraciones a Estrella Roja, diario oficial del Ejército soviético, que han sido creadas guardias nacionales en las repúblicas de la Unión con el objeto de mantener unidas a las Fuerzas Armadas soviéticas.

"Creo", dijo, "que en el marco del reforzamiento de una verdadera soberanía, la creación de pequeñas formaciones armadas del tipo de las guardias nacionales a disposición de las repúblicas está justificada".

Vadira Bakatin, nuevo ministro del Interior de la Unión Soviética, se comprometió ayer a realizar la mayor transformación jamás experimentada en el KGB para convertirlo en "unos servicios de seguridad fieles a la ley".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de agosto de 1991

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