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Carmen Maura, '¡Ay, Carmela!'

La actriz de Pedro Almodóvar canta 'Suspiros de España' bajo la dirección de Carlos Saura

En el rodaje de ¡Ay, Carmela! Carmen Maura no tira por la ventana un contestador automático. Después de Mujeres al borde de un ataque de nervios tenía muy difícil que le ofrecieran un papel "con verdaderas posibilidades", y está convencida de que lo ha encontrado interpretando a una artista "de una pieza". La tragicomedia de una pareja de cómicos republicanos y hambrientos, ella y Andrés Pajares, que por error cruzan al bando nacional en plena guerra civil ha servido para que Carlos Saura tome el relevo de Pedro Almodóvar en la carrera de la actriz. En vez de utilizar contestadores como arma arrojadiza, la Maura se agarra a la bata de cola y canta Suspiros de España.

Cuando entró hace semanas en el desconchado teatro Lara, de Madrid, le vinieron a la memoria las escenas de La ley del deseo allí filmadas. Era un buen recuerdo de Almodóvar, el cineasta que la dirigió en siete películas que les han dado a ambos prestigio y algunos momentos de gloria. Luego se enfadaron; parecían necesitar un respiro mutuo y la crisis se desencadenó en la entrega de los oscars, cuando a ella la quisieron mandar a gallinero.Aquel asunto le parece lejano y pequeño, no tan importante, por ejemplo, como la me moria recobrada en este teatro donde se rueda ¡Ay, Carmela! "Se ha hablado más de lo que se debía", dice. "Y prefiero los recuerdos maravillosos. Nuestra historia ha sido mucho má complicada que hacer peliculas, porque es que era todo. Me acuerdo de cómo luchamo juntos desde el principio, cuando llegábamos a los cines de fuera de Madrid, con Pepi, Luci, Boom... bajo el brazo para venderla, y nos echaban porque les parecíamos unos ordinarios, con Alaska al frente, que era tan buena, que no bebía ni fumaba, y que, sin embargo, era la más moderna de todos...".

"De tú a tú"

Entonces Almodóvar empezaba, y es quien acabó lanzando a Carmen Maura a las alturas, las de los elogios en la Prensa norteamericana más elegante, o las de la casa de Jane Fonda, quien va a hacer su papel de Mujeres... en versión inglesa y que habló con ella del personaje durante una hora "de tú a tú". El papel de ¡Ay, Carmela! se lo ofreció Andrés Vicente Gómez, productor para el cine de la obra teatral de Sanchis Sinisterra que el año pasado fue uno de los triunfos de la cartelera y un gran éxito para Verónica Forqué. "Había visto la obra, y contesté inmediatamente que sí". Es la primera vez que trabaja con Saura, a quien se imaginaba más serio. "Pensaba que nuestros mundos iban a estar muy separados; no ha sido así, nos entendemos bien y los tres [Andrés Pajares y Gabino Diego] estamos encantados".De Carmen Maura se ha dicho que pertenece a la estirpe cómica de las actrices incomparables que con una sola cara "pueden conseguir mil expresiones diférentes". Al principio, esta virtud era un obstáculo. "Lo mío con el cine fue dificil y lento", dice. "Mi cruz personal como intérprete ha sido que se repitiera durante mucho tiempo que siempre hacía lo mismo. Ni que estuviera condenada; no sabía qué hacer que les pareciera diferente".

Ya no es el caso, y acaba de rodar una película con sonido directo -y en francés- mientras s e fraguan proyectos importantes en el extranjero de los que, super sticios amente, no quiere hablar. En este filme francés, de Elisabeth Rapeneau, interpreta a una escritora de origen español. "Después de los famosos oscars pasé 10 días casi escondida porque estaba el ambiente muy borde, y me marché a París. Sabía francés de haberlo estudiado en el colegio, pero como soy una cabezota me pasé dos meses, a seis horas diarias de clases, para conseguir el mejor acento. Ahora me siento preparada para rodar en francés, inglés e italiano".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de octubre de 1989