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jueves, 2 de junio de 1988
CITA EN MOSCÚ

Reagan y Gorbachov abren en Moscú la era del desarme nuclear

El líder soviético, Mijail Gorbachov, anunció ayer en Moscú que "ha comenzado la era del desarme nuclear". Minutos antes había intercambiado con el presidente de EE UU, Ronald Reagan, los instrumentos de ratificación del tratado de eliminación de los misiles nucleares de alcance intermedio (INF), el primero de la era atómica, que implica la eliminación de armas en activo y que entra así en vigor. La cumbre concluyó anoche sin sorpresas y sin que las dos superpotencias lograran superar sus diferencias para reducir a la mitad sus arsenales de cohetes estratégicos. Reagan iniciará hoy su regreso a Washington con una escala en Londres.

Reagan ya tiene la foto en el Kremlin que buscaba y Gorbachov institucionaliza un diálogo racional y predecible con Estados Unidos, a la vez (que obtiene el reconocimiento por parte del presidente más anticomunista de la historia de que algo está cambiando de verdad en la Unión Soviética. Por vez primera en suelo soviético, Mijail Gorbachov se expuso ayer en directo ante las cámaras de la televisión al bombardeo de una ansiosa audiencia de periodistas extranjeros y nacionales. Una hora después comparecía Ronald Reagan.El líder más revolucionario que ha tenido la Unión Soviética desde Lenin ha soportado que el presidente norteamericano pidiera durante cuatro días en Moscú la concesión de plenas libertades políticas y religiosas para los ciudadanos soviéticos, garantizadas legalmente, condicionando el avance en el control de armamentos y en la mejora de las relaciones económicas al respeto a los derechos humanos en la Unión Soviética.

Gorbachov criticó esta vinculación y denunció que Estados Unidos no levante la enmienda Jackson-Vanik, que impide aplicar a la Unión Soviética el trato económico de nación más favorecida".

Para algunos observadores, la insistencia de Reagan en que se garanticen las libertades en este país constituye, sin embargo, un apoyo a la política de Gorbachov. En sus dos últimas jornadas moscovitas, Reagan ha afirmado que la violación soviética de los derechos humanos es un problema de burocracia y no deriva del carácter totalitario de su sistema político.

Pero el líder del Kremlin criticó ayer durante su conferencia de prensa los repetidos encuentros de Reagan con disidentes políticos y religiosos, sugiriendo que el presidente norteamericano no se da cuenta de lo que está liberalizándose este sistema de partido único y pidiendo paciencia y no injerencia. "No estoy lleno de admiración por esta parte de la visita", afirmó Gorbachov Pero sí acepta la discusión sobre derechos humanos.

Los Gorbachov y los Reagan estuvieron anoche en el teatro Bolshoi y cenaron en la dacha del líder soviético, situada, según medios soviéticos, al suroeste de Moscú.

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Editorial en la página 10

El acuerdo sobre armas estratégicas queda para otra 'cumbre' entre las superpotencias

Viene de la primera páginaEn la cumbre de Moscú se alcanzaron dos miniacuerdos ya anunciados sobre notificación previa de lanzamiento de misiles intercontinentales y verificación conjunta de pruebas atómicas. Ningún progreso se registró en los conflictos regionales, a ninguno de los cuales puede aplicarse aún la fórmula satisfactoria de Afganistán, y ningún movimiento hacia una reducción de fuerzas convencionales en Europa.

Esto no impidió que los dos líderes declararan un "éxito" su encuentro. Admitieron que mantienen "serias diferencias en cuestiones importantes", pero calificaron de positiva y constructiva la reunión, sobre todo porque refuerza el entendimiento personal y basa el diálogo en el " realismo". Reagan, efectivamente, se sale con la suya al sacar la relación de la exclusividad del tema del control de armamentos y obliga a Gorbachov a aceptar un diálogo mucho más amplio.

El líder soviético tendrá que esperar, posiblemente, al siguiente presidente de EE UU para conseguir un acuerdo más significativo, el START, que le permitiría transferir recursos indispensables para su perestroika, de los cañones a la mantequilla.

Misiles eliminados

La ausencia de un documento de desarme importante para firmar -ya se admite que va a ser muy difícil llegar a un tratado START con Reagan, al que sólo le quedan ocho meses en la Casa Blanca- convirtió el formalismo del intercambio de los instrumentos de ratificación del tratado INF en el plato fuerte de la cumbre. Gorbachov aprovechó esta ceremonia, en el imperial salón Vladimir del Kremlin, para afirmar: "La era del desarme nuclear ha comenzado". Eran las 12.20 horas de la mañana de ayer (10.20, hora peninsular española) y en ese momento entraba en vigor el primer tratado de la historia que elimina una categoría completa de armas nucleares: los misiles de alcance intermedio situados en suelo europeo.

El líder soviético, que ha llegado a esta cumbre pensando en la crucial conferencia extraordinaria del PCUS que decidirá en gran medida, a finales de mes, la suerte de la perestroika, aseguró que sus cuatro encuentros con Reagan "han significado un golpe a los cimientos de la guerra fría". Pero reconoció que cada paso es "dífícil" y que sus cuatro entrevistas cara a cara con Reagan, en Moscú, "han sido difíciles, aunque productivas".

Insistió en su gran idea de un mundo completamente desnuclearizado y dijo: "Hemos trabajado con honestidad y perseverancia" para cumplir el mandato del desarme. El secretario general de los comunistas soviéticos subrayó que la inmediata tarea es concluir un tratado START, "que puede y debe ser logrado". Los dos dirigentes de las superpotencias han ordenado a sus respectivos negociadores que vuelvan a la mesa de Ginebra el próximo 12 de julio.

El líder del Kremlin condicionó una quinta cumbre a la conclusión de un tratado completo de reducción de armas estratégicas, que dé respuesta al nudo gordiano de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) norteamericana y a la interpretación de qué permite hacer en el espacio el tratado de antimisiles balísticos ABM.

Ninguna de estas cuestiones claves ha sido solucionada en más de seis horas de discusiones entre los líderes de las dos superpotencias, en Moscú.

Reagan volvió a referirse a su sueño, como lo calificó Gorbachov, del paraguas espacial para una defensa total contra los misiles enemigos, que cree le autoriza el ABM. Y los soviéticos dejaron claro que en esta línea no puede haber tratado START. El comunicado final sólo registra avances, no especificados, en los misiles de crucero lanzados desde aviones y en la verificación de cohetes móviles.

Reagan, que ha aparecido cansado durante la cumbre y menos alerta intelectualmente que nunca, no descartó un nuevo encuentro con Gorbachov -aunque no sea para firmar el START-, pero fue firme al declarar que no acepta "plazo alguno" para concluir un acuerdo de este tipo.

Las diferencias internas en el seno de la Administración norteamericana sugieren que serán George Bush o Michael Dukakis, candidatos republicano y demócrata a la presidencia, los encargados de perseguir y concluir la reducción de los misiles intercontinentales, los más desestabilizadores.

"El diálogo continúa"

Gorbachov, con aparente buen humor y satisfecho, expresó su desencanto por no haber logrado más en la cumbre, que antes había condicionado a la "consecución de resultados". "Se ha perdido una oportunidad", afirmó, " pero el diálogo continúa y la política es el arte de lo posible".

No hay alternativa ni marcha atrás posible en la política de reformas de la perestroika, aunque pueda haber obstrucciones, afirmó Gorbachov. Reagan saludó los "profundos cambios" que están teniendo lugar en la URSS. "He leído Perestroika y estoy de acuerdo en muchas de sus cosas".

En cuatro días de primavera en Moscú, con su paseo por la plaza Roja y cogiendo por el hombro a Gorbachov ante el mausoleo de Lenin, Reagan ha enterrado su fobia anticomunista olvidando su calificación de este país como "imperio diabólico". Éste quizá sea el principal resultado de la cumbre.

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