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jueves, 1 de mayo de 1986
EN LA FRONTERA DEL ACTO Y LA PALABRA

Noam Chomsky: "No sólo se pueden cambiar los collares; también los perros"

Los dos factores más importantes que están conduciendo al mundo a una guerra nuclear son las mejoras técnicas en la fabricación de armamentos ,y la conexión mortal entre la intervención en el Tercer Mundo y el enfrentamiento de las grandes potencias, según explicó Noam Chomsky en la conferencia de clausura del ciclo de debates dedicado a su pensamiento, en Madrid. Ante una audiencia estudiantil que abarrotaba el aula magna de la facultad de Derecho de la universidad Complutense con un fervor propio de otras épocas más comprometidas, Chomsky hizo un apretado repaso a los puntos esenciales de su pensamiento político radical. "No sólo se pueden cambiar los collares; también los perros", dijo en una mesa redonda que siguió a su intervención.

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Hubo sociedades en la historia que marcharon a la catástrofe y que no dieron los pasos necesarios para evitarlo, explicó el lingüista. "Nuestra sociedad es un ejemplo, con la diferencia de que en nuestro caso la catástrofe que subyace engloba el suicidio nacional y quizá el global". .En su conferencia, titulada La racionalidad del suicidio colectivo, Chomsky explicó que los pasos hacia la destrucción contienen cierta racionalidad a corto plazo en el contexto de las instituciones y el tipo de planificación que practican: algo a corto plazo, un plazo perfectaniente natural en sociedades fundadas sobre la competencia.

Muchas de las discusiones en que se centra actualmente la opinión pública carecen de importancia. Por ejemplo, el número de cabeias nucleares: aunque fuesen reducidas en un 95%, la cifra restante seguiría siendo una catástrofe en potencia.

En el debate entre armamentismo y pacifismo, Chomsky criticó a halcones y palomas, y a éstas porque al debatir si el sistema funcionará o no (por ejemplo el sistema defensivo de la guerra de las galaxias), contribuyen a su desarrollo porque ayudan a la ilusión de que el sistema tiene un propósito militar, que la fantasía de la defensa es intentada seriamente".

Chomsky puso en duda que la contra nicaragüense armada por Estados Unidos puedaderribar al Gobierno sandinista, aunque sí puede tener éxito en su principal objetivo: conducir a los sandinistas a brazos de los rusos para justificar las acusaciones -y una eventual agresión defensiva- e impedir las reformas sociales emprendidas.

Y ello para evitar que cunda el ejemplo en la zona (en Honduras, con un Gobierno rnilitar apenas disfrazado, la gente pasa hambre, dijo), lo que causaría "una erosión del sistema estadounidense de tortura, miseria, hambre, trabajo semiesclavo, asesinatos y, desapanciones y principalmente robo y explotación a cargo del patrón de la zona".

Una arena más fácil

En el supuesto de que la contra no tenga éxito, vaticinó, Estados Unidos tendrá que trasladarse a "una arena en la quie es más fácil que prevalezcan", la arena del enfrentamiento internacional. En cuanto a los tiras y aflojas de la Administración de Ronald Reagan con el Congreso, a propósito de Nicaragua, lo que el presidente quiere, a juicio de Chomsky, es que el Congreso dé vía libre para que sea la CIA la que dirija la guerra.

Oriente Próximo es otro escenario del que puede partir una conflagración internacional. De hecho, según opinión de expertos citados por el lingüista, -una guerra regional está ya decidida; sólo falta la fecha. En los últirnos años se han producido oportunidades para un arreglo político en el conflicto palestino -desde que el presidente egipcio Anuar el Sadat ofreció la paz sobre ciertas fronteras-, pero siempre han sido rechazadas por Israel, con el apoyo de Estados Unidos. Citó a un comentarista israelí para establecer la tesis de que el objetivo de este país en la invasión del Líbano fue forzar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a volver a un terrorismo que justificara la permanencia hebrea en los territorios ocupados en la guerra de los Seis Días.

A corto plazo, Chomsky sólo ve una solución a este conflicto: dos naciones vecinas; a largo plazo, una federación que se defienda sobre todo de sus enemigos interiores.

Lo que el presidente Kennedy llamó conspiración monolítica se ha convertido, en boca de Reagan, en el imperio del mal. Es el enemigo del que hay que defenderse, según se presenta a la opinión pública en cada nueva intervención de Estados Unidos: Desde la Il Guerra Mundial, Grecia, Irán, Guatemala, Indochina, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Nicarragua, etcétera. La Unión Soviética actúa de la misma forma y alude también a necesidades de defensa para sus intervenciones: Berlín, Hungría, Checoslovaquia, Afganistán.

Los socios

Es posible que cada potencia quiera la desaparición de la otra, pero como eso no es realista han llegado al tácito acuerdo de utilizarse mutuamente para movilizar sus respectivas poblaciones.

La necesidad de Estados Unidos de controlar la Gran Area -en definitiva, una extensión al mundo entero, tras la II Guerra Mundial, de la doctrina Monroe- tiene mucho que ver con razones nacionales, según el lingüista. La última gran guerra enseñó la lección keynesiana de que el gasto masivo del Estado puede servir para mantener la viabilidad de la economía de Estado capitalista.

Tras la guerra, los empresarios que habían conocido las interioridades del gobierno en un país en guerra advirtieron que iguales procedimientos a los utilizados en la guerra podrían ser necesarios para evitar el regreso a una depresión quizá definitiva.

La industria de guerra es la solución ideal: no compite con la industria de base, pero al mismo tiempo se garantiza, pues el Estado es el cliente, un mercado de alta tecnología que beneficia a todo el inundo. El beneficiario no es forzosamente la industria militar.

Mientras el público permanezca pasivo, disciplinado y obediente, concluyó Chomsky, la opinión pública le importará tan poco al poder como la seguridad, la supervivencia, los derechos humanos, la elevación del nivel de vida. Esto no ocurre porque los líderes sean malas personas, y nada cambiará si mejores personas suben al poder en Estados Unidos. "Las razones son institucionales, y los problemas deben ser estudiados sin ilusiones, con la comprensión de las realidades sociales", concluyó.

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