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El arquitecto paisajista Burle Marx muestra sus composiciones en el pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico

La exposición itinerante de pinturas, dibujos y fotografías de jardines de Roberto Burle Marx (São Paulo, 1909), arquitecto paisajista, artista y jardinero, se ha instalado en el pabellón Villanueva, del Real Jardín Botánico de Madrid. La muestra recoge una veintena de pinturas y, diseños de tapices, dibujos de series eróticas y fotografías de los proyectos de jardines y composiciones paisajísticas y urbanas en distintas ciudades brasileñas. En el otro ala del pabellón Villanueva sigue la exposición de Flora y fauna del Brasil, a través de estampas de Rosalía, Yvonne y Etienne Demonde.

La muestra de Roberto Burle Marx, organizada por la comisión de cultura del Colegio de Arquitectos de Madrid, permanecerá abierta al público durante el mes de mayo y es posible que el autor asista a una mesa redonda en torno a su obra. Es uno de los más firmes representantes de la corriente sincretista que busca, a través de distintas disciplinas artísticas y técnicas, unificar las diferentes áreas del conocimiento en beneficio de un medio ambiente armónico. Su permanente pasión por las plantas le ha permitido convertirse en uno de los más solicitados diseñadores contemporáneos de jardines.La exposición se montó por primera vez en Palma de Mallorca, con asistencia del artista. En aquella ocasión, según informa Basilio Baltasar, Burle Marx admitió que tenía más proyectos de jardines que jardines. "Son muy caros y es difícil mantenerlos. Pero trabajar en ellos no es muy distinto a trabajar un tapiz o una tela en blanco. Diseñar jardín significa combinar plantas, sus colores, sus formas, sus volúmenes. Eso es obra de artista. El jardín es una manifestación artística peculiar. No sólo por las grandes extensiones que exige, sino porque es una de las pocas obras de arte en perpetuo movimiento. La luz y las sombras giran, las estaciones modifican los colores y las floraciones se suceden. El jardín no es un fenómeno estático. El tiempo lo configura y es su factor clave: hoy diseño un jardín que sólo adquirirá plenitud dentro de diez o veinte años".

En su opinión "el jardín expresa la necesidad del hombre urbano por recuperar una naturaleza a la que ha dado la espalda. En el jardín laten los principios básicos del paraíso perdido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de mayo de 1984