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martes, 22 de enero de 1980

El poeta español Gerardo Diego y el escritor argentino Jorge Luis Borges, premios Cervantes de literatura

Su dotación se ha elevado a diez millones de pesetas

«Entiendo la poesía como confesión y como comunión, el poeta decide y declara primero el fondo de su alma y luego brinda estas experiencias íntimas a los demás, con el deseo de ayudarles.» Esta es, según Gerardo Diego, la causa de la vigencia de su poesía y probablemente, en su aplicación concreta, una de las razones por las que el jurado le ha concedido el premio de literatura castellana Miguel de Cervantes. En su cuarta convocatoria, este premio, dotado con diez millones de pesetas por el Ministerio de Cultura, ha recaído también, ex aequo, en el escritor argentino Jorge Luis Borges. Cada escritor recibirá cinco millones de pesetas.

El jurado fue presidido por el ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, e integrado por Dámaso Alonso, director de la Real Academia y premio Cervantes 1978, Alonso Zamora Vicente, secretario perpetuo de la Academia; Arturo Agüero, secretario en funciones de la Academia Costarricense de la Lengua: Manuel de Prado y Colón de Carvajal, presidente del Centro Iberoamericano de Cooperación, Mariano Vaquero, catedrático de Literatura de la Universidad de Murcia, y Joaquín de Entrambasaguas, director general del Libro y de las Bibliotecas.Según el ministro de Cultura, apenas hubo deliberaciones en el jurado, por haber llegado muy pronto, prácticamente por unanimidad, al acuerdo. «Era virtualmente imposible no concederlo a los dos, presentados por distintas academias de habla hispana.» «Es el premio a toda una vida», añadiría el ministro de Cultura. «que durará muchos años.» Atendiendo una petición del jurado, el Ministerio de Cultura ha decidido doblar, a partir de esta edición, la cuantía del premio de cinco a diez millones de pesetas.

Con el aumento de la cuantía del premio «se intenta, entre otras cosas, dar mayor prestigio al reconocimiento literario de los autores de habla española y promocionar también la presentación de más candidatos por parte de las academias». diría el director general del Libro, Joaquín de Entrambasaguas. Dámaso Alonso añadiría que su deseo fundamental era que el Premio Cervantes circulara por todo el mundo de habla hispana, mundo en el que en estos momentos sobresalía Borges. según la apreciación unánime del jurado. Hasta ahora. los escritores premiados con el Cervantes han sido Jorge Guillén (1976). Alejo Carpentier, escritor cubano (1977) y Dámaso Alonso ( 1978).

Tanto el ministro de Cultura como los miembros del jurado decidieron no pronunciarse ante las preguntas y observaciones de algunos informadores sobre la posibilidad de que el Premio Cervantes se dedicara también a reconocer y promocionar valores literarios de escritores jóvenes, menos consagrados, o de generaciones intermedias. Ricardo de la Cierva, que no quiso contestar a la pregunta concreta de un informador de por qué se había estrenado como ministro premiando de alguna manera a los autores más conocidos, a la «aristocracia literaria».

«Me ha sorprendido el premio porque no lo esperaba», dijo Gerardo Diego a EL PAÍS, «a pesar de que tenía indicios para pensar que era uno de los candidatos.» A sus 85 años, Gerardo Diego ha sido presentado por Dámaso Alonso como «un poeta dedicado tanto a la poesía tradicional como a la experimental y creativa». «Gerardo Diego es el poeta de más antigüedad de España, después de Jorge Guillén, ya que comenzó con el ultraísmo y es una de las grandes figuras de la generación del 27 junto con Ramón Gómez de la Serna.» En la ejecutoria de Gerardo Diego, el director de la Real Academia Española destacó su forma de hacer poesía experimental, «que tiende hacia nuevas expresiones y nueva comprensión del concepto estético».

Como explicación de las apreciaciones de Dámaso Alonso, Gerardo Diego diría: «Tanto la poesía tradicional como la de creación son fundamentales para entender el sentido total de mi obra. Comencé con el ultraísmo (revistas Grecia y Cervantes), pero desde hace cuarenta años ya he suprimido los ismos y los istos de mi vocabulario.» Gerardo Diego piensa que su obra no ha caído en terreno estéril, que, por el contrario, ha fructificado. «Desde la generación del 27 se puede decir que me sucedieron un genial Miguel Hernández, Luis Rosales o Leopoldo Panero. Luego vino una racha de poesía rebelde, social y política, con autores que han hecho cosas muy buenas. Yo también tengo poemas políticos, pero mi escritura política ha estado siempre idealizada.»

En un intento de definirse como escritor en la situación actual, Gerardo Diego explica que está haciendo un trabajo de recopilación de todo, no de un estilo en concreto. Gerardo Diego (Cendoya, Santander, 1896) ha unido desde siempre su condición de catedrático de instituto (Soria, Gijón, Santander y Madrid) a la de poeta. Además de sus libros de poesía, ha publicado diversos ensayos de teoría y crítica literaria. En 1924 compartió, junto con Rafael Alberti, el Premio Nacional de Literatura, y desde 1947 es miembro de la Real Academia Española.

«Me parece un premio acertado», ha dicho Gerardo Diego sobre la concesión también del Cervantes, al escritor Jorge Luis Borges. «Lo conocí en 1921 y es quien llevó el ultraísmo a Buenos Aires. «Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899) concurría al Premio Cervantes presentado por cuatro academias hispanoamericanas.

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