‘Gente normal’: Una historia de amor nunca es sencilla

La adaptación de la novela de Sally Rooney, en la que la autora ha participado activamente, llega a España convertida en la serie de moda

Daisy Edgar Jones y Paul Mescal en un instante de la serie 'Normal People'.

Se podría decir que Gente normal es esa típica historia de amor que empieza en el instituto entre Connell, el chico buen estudiante y buen deportista, popular con sus compañeros, y la chica lista, pero marginada y difícil, Marianne. La pregunta que surge al ver la adaptación de la novela de la joven y muy exitosa Sally Rooney —en una producción de la BBC y Hulu, en la que la escritora ha participado estrechamente— es: ¿y cuánto de típico tiene la historia de un primer (y complicado) amor, con sus idas y vueltas, sus encuentros y desencuentros, sus dudas, vergüenzas, descubrimientos y fracasos, si se le quita en pantalla el barniz bling de, digamos, un instituto californiano?

El mundo de la novela de Sally Rooney está anclado en un pueblo en Irlanda y en el Trinity College de Dublín, y estos dos escenarios no parecen estar disfrazados, ni sofisticados, ni idealizados en la serie. Tampoco lo están sus protagonistas; ni siquiera la trama —con mucha carga sexual— está sobre-dramatizada. La escritora explicaba el pasado otoño en una entrevista en Nueva York: “Hoy se apuesta por unos valores de producción increíblemente altos que casi asfixian las historias. A mí lo que me atrae de los proyectos artísticos o creativos es la fragilidad de las cosas que no funcionan, y eso es lo que se echa en falta en las producciones con presupuestos millonarios. Hoy, todo está tan bien hecho que resulta menos interesante”.

Pues bien, hay algo perfectamente imperfecto en ese primer amor de la adaptación de Gente normal, un cuidado e irresistible naturalismo que ha convertido los 12 episodios que hoy se estrenan en la plataforma Starzplay en España, en todo un fenómeno en Estados Unidos y Reino Unido. Sirva como medida del furor que han provocado Gente normal y sus protagonistas —los hasta ahora desconocidos Paul Mescal y Daisy Edgar-Jones— el hecho de que la cadena plateada que el personaje de Connell lleva al cuello ya tiene una cuenta propia en Instagram. Porque, sí, esta historia es joven y sexy y Rooney es sin duda la autora estrella en IG, aunque en sus libros, curiosamente, las redes sociales no aparecen. El intenso y sensual amor de Connell y Marianne es, francamente, muy poco virtual.

Tanto su debut Conversaciones entre amigos, como Gente normal enganchan, son libros que contienen algo tan familiar y excepcional como una buena historia romántica bien contada, en un tiempo como el actual en el que ya apenas se escribe de amor. Y quien dice amor en referencia a Rooney dice dudas, inseguridades, vulnerabilidades, confusiones, sexo, intimidad y malentendidos, dolor y gozo, sumisión y poder. Es decir, esa masa de la que están hechas las tramas de tantas y tan buenas novelas clásicas.

La serie que llega hoy es increíblemente fiel al libro, y esto más allá del argumento, tiene que ver con el mundo interior desde el que Rooney habla de cosas como la brecha social y emocional entre una pobre niña rica y el hijo de una madre adolescente con pocos medios. ¿Quién encaja dónde? ¿Quién nos hace sentir cómodos? Gente normal retrata un mundo interior, el de dos amantes que crecen —y sufren y se hacen daño o buscan el daño—, un mundo tan cerrado y a medio abrir como esa lata con los dos amantes metidos dentro que ilustra la portada del libro.

Decía Rooney que no le gusta trabajar con un esquema. Con Gente normal sabía quienes eran los protagonistas y su historia de amor, pero no tenía idea de cómo acabaría aquello y esa zozobra es la que tan bien transmiten, ahora frente a la cámara, Marianne y Connell. “En una novela puedes escribir que un personaje pensó y sintió esto o lo otro, pero en el cine no puedes hacerlo, tienes que dramatizar desde fuera, tienes que transformar ese sentimiento en un comportamiento, en un gesto o una frase para que el espectador vea que está ahí”, reflexionaba Rooney, que ha co-escrito la serie junto a la dramaturga Alica Birch, conocida en los círculos de teatro de vanguardia. “Lo que me interesa es que quizá eso se acerca más a cómo verdaderamente llegamos a conocer a las personas; porque en la vida real solo podemos observar su comportamiento no meternos dentro de su cabeza”.

Obsesión por gustar

La escritora describía en otoño como “interesante” su trabajo en la serie, pero reconocía que el mundo audiovisual no es su medio. “Quizá por mi proceso creativo o por mi personalidad me cuesta trabajar con más gente. Soy muy controladora y el proceso de rodar la serie es algo colaborativo. Realmente admiro a los directores que tienen que gestionar a tanta gente en sus equipos. Yo me considero una persona a la que le interesan los demás, pero cuando de verdad he tenido que entablar una relación con otros en un marco creativo es como ¡¿qué?!”

Marianne y Connell pasan del instituto a las aulas universitarias, hay un Interrail y una preciosa casa en Italia, una desestabilizante obsesión por gustar y el anhelo por la entrega total. ¿Cuánto de típico o atípico tiene un romance que se prolonga en el tiempo, con sus encuentros y desencuentros, en el que cambian las tornas y los inestables equilibrios de poder en ese paso a la edad adulta? Este de Gente normal, la serie de Rooney, resulta bastante excepcional.


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