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La televisión generalista amaga su propia desescalada

Tras semanas con programas sin producir concursos nuevos y con programas hechos desde casa, vuelve la producción de concursos

Tom C. Avendaño
Juanra Bonet, en el plató de 'Boom'.
Juanra Bonet, en el plató de 'Boom'.José Irún

El coronavirus cambió la televisión como un niño se come un helado: primero poco a poco y luego de golpe. Tras hacer algunos ajustes durante la primera quincena de marzo, como retirar el público de los platós, a partir del día 15 y ya en estado de alarma, el medio entró en estado de excepción. Los programas habituales se suspendieron, los concursos y telenovelas dejaron de grabarse, y la pantalla dejó de mostrar ese mundo de focos y platós en el que cada día se pierden millones de personas. En su lugar, llegó un irreconocible normal, en el que presentadores emitían precariamente desde sus casas, poco o nada maquillados y menos iluminados, usando sus ordenadores o equipos diminutivos, y compartiendo protagonismo con más gente desde sus casas en pantallas partidas. Era o eso o dejar de emitir. La audiencia se disparó a números nunca vistos en España -¿qué iba a hacer si no, con millones de personas encerradas en casa?-, los informativos ganaron todo el espacio posible, y dejó de hablarse de la vuelta a lo que había antes. La televisión, como el mundo, se había vuelto algo irreconocible.

Esta semana se vive algo parecido a esa vuelta. Antena 3 trae este lunes el primer y único gran estreno de la televisión generalista en mucho tiempo: Pasapalabra, que tras un programa especial la semana pasada, empieza a emitirse en su horario habitual, a las 20.00 horas. También es el día en el que vuelven a emitirse entregas nuevas de los concursos que la acompañan en la misma cadena: Boom y Ahora caigo.

Estas grabaciones se realizan en Barcelona y no en Madrid, como en Pasapalabra, dos ciudades que aún están en la fase 0 de la desescalada. Sin embargo, los programas estructuran las tardes de Antena 3 de tal manera que la cadena ha preferido adelantar el regreso, aunque sea reformando los platós para mantener las distancias de seguridad, y rodeando los platós de una vigilancia draconiana. También es importante acostumbrar al público a ver Pasapalabra en su nueva casa antes de que vuelva a salir de casa. Mediaset, por otro lado, no ha tenido que enfrentarse a estos desafíos porque sus tardes se apoyan en las cinco horas de Sálvame, que nunca dejó de emitirse (también con platós restringidos y distancias entre los colaboradores).

La novedad de los programas emitidos por remoto y su estética casi de youtuber no siempre mantiene el interés del público. En Estados Unidos, donde la cuarentena empezó semanas más tarde que en España, varias de las cadenas que recurrieron a este formato acusan un desgaste en la audiencia. Sobre todo American Idol y The Voice, según The Hollywood Reporter, que suman ahora la mitad de la audiencia que sus primeros programas.

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Sobre la firma

Tom C. Avendaño
Subdirector de la revista ICON. Publica en EL PAÍS desde 2010, cuando escribió, además de en el diario, en EL PAÍS SEMANAL o El Viajero, antes de formar parte del equipo fundador de ICON. Trabajó tres años en la redacción de EL PAÍS Brasil y, al volver a España, se incorporó a la sección de Cultura como responsable del área de Televisión.

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